Supongo quemeros que valorarán que esto lo diga un cuervo, un hincha de San Lorenzo. Es que al margen de rivalidades futboleras, para mí lo primero es la justicia.
Vi el partido Vélez Sarsfield-Huracán, el domingo. Y como tanta gente vi cosas que el árbitro Gabriel Brazenas no vio en ese momento, aunque después las haya descubierto en la repetición por televisión y admitiera algún error.
Doy fe. Eduardo Domínguez, de Huracán, hizo un gol lícito que no le convalidaron, jugadores de Vélez cometieron al menos un penal que no fue sancionado y la jugada del gol de Vélez fue ilícita por violento planchazo previo a Monzón, el arquero de Huracán.
Es decir, el Globo, al que le alcanzaba con empatar 0-0 para ser campeón, hizo méritos para ganar 2-0, y terminó perdiendo injustamente 0-1 y quedándose sin el título.
Mi solidaridad con el equipo de Angel Cappa.
Ah, no puedo dejar pasar que sobre el final gente de Vélez escondiera la pelota para que el reloj avanzara y Huracán perdiera posibilidades de empatar el partido. Eso es miserable.
Y todavía no les perdono que el día que se retiró el Beto Acosta, en 2003, que justamente San Lorenzo jugaba con Vélez, todo el estadio lo despidió con un aplauso, y los jugadores de Vélez se quedaron como estatuas ante un tipo que se merece todo el respeto. Será que con eso se sienten mejores deportistas y “winners totales”. (Ese día les ganamos 4-1, y el Beto les hizo uno).
Igual, Vélez es un gran club. Lo que condeno son esas conductas.
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