Pude llegar al laburo pero ¿podré volver?
Tuve suerte. Al final, el colectivero del 24, después de andar un largo rato perdido en el humo, casi choca con el Cabildo y encontró el recorrido justo a unas cuadras de mi trabajo.
- Fue un viaje de terror – le conté después a Diego, mi compañero, que para evitar ulterioridades, no se vuelve a su casa en José C. Paz y se instaló con una bolsa de dormir en el archivo hasta que la nube se vaya.
Y pensar que al principio yo me había tomado esto del humo como algo divertido. Si hasta ligamos con Cecilia la pizza que nos dejó un repartidor cansado de buscar la calle Tinogasta.
Anoche, cuando salí de mi casa -tengo que caminar siete cuadras hasta la terminal del 24- iba por la calle solitaria y brumosa y pensaba: “¿Y si esto fuera como en el comienzo del Eternauta (www.eternauta.com), cuando una sustancia que parece nieve expele en realidad un gas tóxico y toda la población que está a la intemperie se va muriendo…? “. Claro, ahí estaba jugando con el terror, porque era una situación imaginaria, pero después…
Tras del azaroso viaje y aún temblando, le describía luego a mi joven colega de la agencia el momento de mayor dramatismo, cuando el chofer me confesó su mayor temor. “¿Se imagina Don, si llegamos a meternos en Parque Chas (www.parquechasweb.com.ar)?”. El riesgo infinito de caer en el laberinto insondable me provocó un escalofrío y una mudez que me duró el resto del viaje.
Pero bueno llegué. Después estuve mirando los registros de visibilidad del Servicio Meteorológico (www.smn.gov.ar). La verdad es que la tarde del jueves estuvo bien, fue un alivio. A las 18, a las 19 la visibilidad era normal, de 10 kilómetros. Pero después, entró en un tobogán: había bajado a la mitad a las 22, a sólo 1 kilómetro a las 23, a apenas 300 metros a las 2 de hoy y a 200 metros a las 4.
Creo que voy a tener que revisar si en el archivo hay otro lugarcito.
Tags: Argentina, Buenos Aires, Desastres
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