Estoy con las retenciones y con los chacareros
Tengo posición tomada sobre el conflicto que hoy agita a la Argentina.
Apruebo las retenciones (impuestos a las exportaciones). Son necesarias para mantener el modelo económico actual de dólar “alto”, para exportar más y crear empleo, y de precios internos bajos. Sin retenciones, eso estallaría.
Comparto además que el Estado capture la renta extraordinaria de las exportaciones agropecuarias generada por el alza histórica de los precios internacionales.
En eso, estoy con el gobierno.
Pero también estoy con los chacareros. ¡Ojo! No digo con todo el campo. Con los chacareros, los pequeños productores, agricultores y granjeros, que son la fuerza motriz de la protesta. Los entiendo porque para ellos, que trabajan con poco margen de ganancia, un aumento de las retenciones puede hacer inviables sus explotaciones.
Por eso, mi posición es que ellos tengan una política diferente, como la que en parte se aplica con las facilidades que dio el Banco Nación a decenas de miles de endeudados.
Hay que hacer cosas más contundentes y en el marco de un plan que se mantenga en el tiempo en favor de este segmento numeroso, laborioso y noble del campo.
No apruebo, en cambio, el reclamo de los grandes productores, ni de las trasnacionales cerealeras ni mucho menos de los grandes terratenientes hechos y derechos. Los impuestos deben pagarlos los ricos, no los pobres, más cuando hay ganancias extraordinarias.
Para mí ésa es la esencia del conflicto actual que, me parece, va para largo.
Y como se resuelva va a influir mucho tiempo en un aspecto clave de la distribución del ingreso en la Argentina.
El presidente del Banco Mundial, el estadounidense Robert Zoellick, dijo anoche en México, que los precios internacionales de los alimentos se mantendrán altos como ahora por lo menos hasta 2015.
Esto ha puesto en crisis a muchos países porque para ellos preanuncia hambrunas. Para la Argentina es al revés, significa una facturación más alta por sus productos agropecuarios.
Y dado que el país puede producir alimentos para 300 millones de personas o más, está perfecta la idea básica de la actual política: asegurar precios bajos internamente, y que la ganancia sea para todo el país, (vía retenciones) y no sólo para los que controlan el negocio exportador.
Tags: Política, Argentina, Economía
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8 Mayo 2008 at 9.27 pm
coincido…