Ajustes en el estilo de la bitácora
El lunes, durante la fiesta de cumpleaños de Guille (mi hija menor, 7), Pablo (mi hijo, 20) y Steff me hicieron una crítica. “Te pusiste monotemático con lo del Británico. Ya las ‘apostillas’ ni las leímos”, dijeron tímidamente, como previendo un ataque de iracundia del autor temperamental que soy.
No, es cierto, reconozco que saturé y sé que eso va contra la dinámica de un espacio como éste. Y sin embargo, me cuesta mucho decir “no lo voy a hacer más”.
Lo que ocurre es que después de 30 años de periodista sigo teniendo un costado amateur, típico de principantes: engancharme con los temas propios, con los personajes que descubro, y eso me pasó con el bar y con su ilustre parroquiano escritor. Sentí la necesidad de contar todo. Ahora, ¿eso es bueno o malo para una experiencia en la que la espontaneidad puede ser un valor importante? No lo sé, estoy probando.
La solución que encuentro es seguir dándome algunos gustos y permitirme ser larguero pero sólo con los temas y los personajes que yo personalmente descubra. Y con ninguno otro. ¿Podré?
Tags: Periodismo
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29 Mayo 2008 at 4.49 am
Quería contarles además, que un colega y amigo Pablo Comisso, me elogió la bitácora, porque le parece una buena idea contar la noche de la ciudad desde otra perspectiva. También estuvo leyendo lo del conflicto por las retenciones (incluido el video de Copani) y hasta las citas racistas de Sarmiento, el cope zen de Pablo (mi hijo, 20) y el Británico. Pero además, y aquí está el motivo de este comentario, se mandó una nota bárbara sobre el negocio de la caza furtiva y la depredación a veces irreparable que provoca. Fue el viernes en Crítica. Aquí el enlace, hay que ir a las páginas 20 y 21: http://www.criticadigital.com/tapaedicion/diario82_entero_web_1.pdf