Tres veces en 24 horas en la Plaza de Mayo
En 24 horas fui tres veces a la Plaza de Mayo, dos como cronista, una como manifestante. Van algunos apuntes:
Miércoles 18, hora 3:
Fui a ver los preparativos para el acto. Había como cien personas trabajando en el montaje técnico (pantalla gigante) y en la colocación de pasacalles; unos 20 policías y algún cafetero, noctambulante como yo.
Feos los pasacalles. Todos mirando al escenario, 90% con un nombre como único mensaje, muchos ocultando escenario y pantalla al público.
Yo me preguntaba: ¿cómo concebirá la política el viceministro de salud, Carlos Castagneto, que mandó a colgar una docena con su nombre? ¿O la vicegobernadora de La Rioja, que mandó a poner en un árbol una gran tela verde que decía “Tere Luna-La Rioja”?
Miércoles 18, hora 15:
Llenita la plaza. Igual, ojo con las cantidades, siempre se exagera. Miren que con calles y todo, con el escenario en Balcarce como estaba, a lo sumo entran 100.000. Habría 60 mil ó 70 mil. Bien, contudente.
Me hinchó bastante el helicóptero de C5N, el canal de Daniel Hadad. Se estacionaba encima del acto y con su ruido no dejaba oír el discurso.
Composición social bien mezclada. Los que fueron sueltos lucían como de ingresos mejores. Los más pobres, que vienen de más lejos, en general en columnas organizadas por alguna entidad o agrupación que pudiera pagar el ómnibus. No me parece mal eso. Ni la vianda. ¿Por qué no cuando la salida puede llevar 5 ó 6 horas? ¿O hay que decirles que se lleven plata para ir a un café?
A mí me molestan otras cosas. Por ejemplo. De pronto, cerca de la Catedral vi llegar un grupo pequeño pero muy dinámico, con bombos, carteles, pitos, unas chicas murgueras. ¿De qué agrupación, barrio, sindicato serían? Nada de eso. Banderas, vinchas y estandartes decían simplemente “Ishii“, el apellido del intendente de José C. Paz. A ver, aclaro. No era una agrupación de gente del municipio de José C. Paz en general, ni siquiera del partido político oficialista de ese distrito, era un grupo de apoyo a una persona.
Y bué. Detesto muchas cosas de cierta cultura política, pero eso no me distrae de lo que está en juego en este momento, como quieren algunos medios que machacan todo el tiempo con que les pagan a los manifestantes. Ya lo expliqué en otras entradas. Me sentí bien de estar allí. Fui uno más.
Hablando de esa campañita. El colmo lo hizo una colega de Tucumán que entrevistó en Lules a la madre de Carlos Marriera, el chico muerto en la Plaza de Mayo, porque se le cayó una pesada luminaria en la cabeza. La mujer lloraba en el micrófono, apenas balbuceaba una letanía desgarradora. La periodista, absolutamente desubicada en ese momento de dolor profundo, le preguntó con voz neutra: “¿Le dieron algo a su hijo para que fuera?” “¿Sabe cuánto le pagaron?” Espantoso. Cruel. Una basura. Lo vi por Crónica.
Jueves 19, hora 3:
Fui directo en busca de la columna de la tragedia. Está próxima al monumento del general Belgrano, como a espaldas del prócer. Se la identificaba porque tenía tres luminarias en lugar de cuatro, como las demás que bordean el sendero central de la plaza. Al pie, seguía la horrible mancha de sangre en el pasto reseco salpicado con los añicos de la tulipa del artefacto caído. Alguien había dejado una rústica cruz hecha con dos trozos de caña atados. Otra muerte absurda.
Absurdas también fueron un par de declaraciones alusivas. La diputada Beatriz Rojkés, esposa del gobernador tucumano, diciendo que fue “sólo un accidente”, como abriendo un paraguas por si a alguno se le ocurre cargarles un costo político.
Y las del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, afirmando que la columna tenía “una sobrecarga” de pasacalles y que eso está prohibido por una ordenanza. A ver Maurice. ¿Si hay una prohibición vos ya te liberás de la responsabilidad? ¿No te corresponderá controlar? ¿No te corresponderá prevenir? ¿No tendrás que denunciar cuando alguien viole masivamente esa prohibición como pasa en cada acto, Pilatos?
¿Y la policía? Si siempre estuvo prohibido colgar pasacalles de las columnas de alumbrado, si es peligroso subirse a los árboles para atar carteles. ¿No tiene nada que decir o hacer la policia cuando eso se hace en sus narices?
Tags: Argentina, Buenos Aires, Plaza de Mayo
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