Bien por la Policía Bonaerense, que resuelve tomas de rehenes sin matar a nadie

No es suficiente consuelo, pero aquel brutal episodio de 1999, la Masacre de Ramallo (http://www.pagina12.com.ar/2000/00-05/00-05-21/pag24.htm) tuvo al menos una consecuencia positiva: desde entonces la Policía Bonaerense no sólo da prioridad a la vida en las tomas de rehenes sino que ha aprendido a manejar eficientemente este tipo de situaciones, como demostró anoche.

A trazo simple, la táctica es desplegar una fuerza altamente especializada, el grupo Halcón, con capacidad operativa para resolver la situación por la fuerza bajo cualquier circunstancia previsible, pero utilizar esa superioridad como disuasivo y apostar decididamente a lograr el objetivo mediante la persuación de los secuestradores, mostrándoles que entregarse es la mejor opción siempre.

Y lo logran. Como anoche en un autoservicio Ahorra, de Campana, donde el único herido fue un policía que recibió un impacto en una pierna en el tiroteo inicial, cuando los ladrones fueron acorralados y decidieron entonces escudarse en los clientes y empleados del autoservicio.

A partir de allí, nadie volvió a disparar. Ni se puso en riesgo la vida de los rehenes ni se fusiló a los asaltantes, como más de una vez ha ocurrido en la sangrienta historia policial de la Argentina.

Y yo celebro que así sea.

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