Pichones de fascistas en Resistencia, también
Me indignó lo que pasó en el Chaco hace unos días. Los niños ricos que salían a matar el aburrimiento en su 4X4 y se divertían dándoles manguerazos o cintazos a desprevenidos pobres tipos que viajaban en bicicleta. Además, filmaban todo y lo subían a internet, con el título “cintazos a tapes (pobres)” (www.clarin.com/diario/2008/08/06/sociedad/s-01731090.htm)
Me indignó pero no me sorprendió. No lo considero para nada un hecho aislado sino una enfermedad de la sociedad.
En abril pasado, se conoció que un grupo de adolescentes de un pueblo cordobés hizo una “broma” a un chico débil mental. Lo invitaron a un asado y el pibe fue feliz porque por fin le daban bola a él que siempre lo discriminaron. Los hijos de puta le rociaron el pantalón con combustible y le prendieron fuego. (www.clarin.com/diario/2008/04/17/sociedad/s-03301.htm)
Son expresiones juveniles de fascismo cultural, que cuando las condiciones de la sociedad les dan campo de desarrollo llegan a barbaridades y crímenes atroces.
Los ejemplos abundan, no sólo en los casos históricos del colonialismo británico, el nazismo en los 40, los crímenes contra los negros en Estados Unidos en los 50 y 60, el apartheid sudafricano en los 70, la Guerra de los Balcanes en los 90…
Basta con recordar los escuadrones de la muerte en Brasil, los neonazis que atacan argelinos en Francia y turcos en Alemania, las agresiones contra inmigrantes en España, la ola de violencia contra gitanos que hubo hace pocas semanas en Italia.
Según la Coalición Nacional para los Sin Techo, de los Estados Unidos, la brutalidad contra la gente de la calle generó entre 1999 y 2006 un total de 614 actos de violencia, de los cuales 189 terminaron en homicidio.
En la Argentina, dejando de lado la Dictadura y sus crímenes de lesa humanidad, en la misma cultura se inscriben la golpiza mortal que recibió el soldado Carrasco en un cuartel del Ejército, la decisión de los policías que hicieron tirar el Riachuelo a tres adolescentes, hecho que derivó en la muerte de Ezequiel Demonty; el tipo que tiró una botella desde un balcón a una manifestación piquetera y provocó conmoción cerebral a una mujer…
Convivimos con expresiones culturales de violencia por odios sociales, raciales, religiosos, políticos. Hay que enfrentarlos con decisión y con métodos legales y democráticos.
Tags: Argentina, Chaco, Discriminación, Violencia
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