El taxista con prejuicio machista
Sábado a la noche. Tomé un taxi con Cecilia (45, mi esposa), en Belgrano.
Al pasar por una calle de doble mano con autos estacionados a ambos lados, el taxista aminoró la marcha porque venía otro vehículo de frente y había poco espacio.
Cuando los autos estuvieron cerca, el tipo murmuró: “¡Uy, una mujer! ¡A ver si me rompe el auto!”.
No pude aguantar, aunque Cecilia empezó a darme golpecitos en la pierna para que me quedara callado.
En tono amable le pregunté: “¿Así que las mujeres andan rompiendo autos?”.
A lo que el taxista respondió con un “pufff”, dando a entender que “un montón”.
“Qué raro -comenté-. Yo leo las estadísticas y son las que menos accidentes tienen y las más prudentes para manejar”.
O sea: chicas, las defendí, Pero no me lo agradezcan, soy yo el que agradece que efectivamente den el ejemplo de corrección al conducir.
La seguridad en la calle la hacemos entre todos.
Tags: Argentina, Buenos Aires, Discriminación
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