A propósito de los conflictos docentes, quiero hoy criticar a los colegas que informan desde el prejuicio.
Suelen decir que “los alumnos se quedan sin clases porque los docentes paran”.
No me extraña. Es la misma posición que adoptan cuando afirman que una protesta (la que sea, mientras sea de pobres) causa inconvenientes a los automovilistas. Encima exageran y a cualquier embotellamiento lo llaman “caos”.
Esto se explica, a mi entender, sólo de dos maneras. Toman posición contra los docentes en huelga y contra las protestas y presentan así la noticia en forma intencionada, o bien son tontos y lo dicen sin darse cuenta de que siguen el libreto de los intencionados.
Oíme colega querido, hermano cronista, camarada reportero, compañero notero: si querés informar bien tenés que dar las causas de lo que pasa. ¿Entendés estimado? ¿No te lo explicaron en la escuela de periodismo o tu modelo de opinador lúcido son Guillermo Andino y los chicos de C5N?
Las causas, querido. ¿Por qué los maestros tienen que llegar a una huelga para que les den bola? ¿Por qué ellos tienen que hacer algo tan violento como dejar sin clase a sus alumnos, cuando a esos alumnos han decidido dedicar sus vidas?
Las causas, chiquilín de Bachín. La gente no sale a la calle y se viene del conurbano para cortar el tránsito. Viene para que le den bola, para que alguien se entere de que existen.
Tenés que preguntarte por qué pasa. Porque si sos periodista, eso es lo que el público te pregunta y espera que le respondas.
Ahora, si a vos no te importa informar bien sino bajar línea contra las protestas… allá vos. Pero ya no sos mi colega, sos otra cosa.
De paso, reproduzco un par de cartas de lectores sobre le paro de docentes porteños:
Néstor E. Almuina (nestoralmuina47@yahoo.com.ar): “Los funcionarios que tienen en sus manos la responsabilidad de resolver el conflicto docente no se cansan de repetir que han otorgado ofertas ’superadoras’ o ‘excelentes’ para mejorar los vergonzosos sueldos de los maestros, y agregan porcentajes que se toman a partir de básicos de $700. Y hacen hincapié en las cuatro horas de trabajo y los tres meses de vacaciones, confundiendo a los que desconocen la realidad. Las autoridades ante los paros, ponen por delante a los niños, de los cuales ellos poco se preocupan por otorgarles una alimentación y ámbitos adecuados para el aprendizaje. Es fácil descontar los días de paro, y como solución agregar una semana más de clases; como siempre, no aplican el sentido común. Si los establecimientos escolares no poseen instalaciones adecuadas para el invierno, y menos para un verano intenso, roguemos que diciembre se apiade de los alumnos y maestros, agotados a esa altura del año. Y que las temperaturas no registren valores extremos. ¿Alguien cree que en este contexto el maestro puede transmitir conocimientos yu los alumnos ser receptores?. Para finalizar sería muy interesante que los funcionarios les enseñaran a los docentes cómo administrar mejor sus ingresos o, mejor, que les digan cómo podrían vivir ellos con esos sueldos. Me olvidé de mencionar que entre mi ex esposa y la actual, ambas docentes, hace 44 años que conozco el conflicto, es decir los mismos reclamos, las mismas respuestas”.
María Voelklein (s.voelklein@hotmail.com): “Son de público conocimiento los paros docentes en reclamo de una digna mejora salarial. Pero no son tantos los que conocen el trabajo que desde cada escuela se realiza ‘defendiendo el derecho del alumno’, enfrentando el desafío de sortear obstáculos y buscar estrategias que posibiliten el aprendizaje; sabiendo que ‘conocer’ les permitirá ‘elegir’. Mi hija, alumna de primer año, me comentó que tendrían una jornada con motivo de festejar el Día del Estudiante. Regresó del colegio y con entusiasmo relató que los profesores habían preparado ‘Las Olimpíadas del Conocimiento’, que se habían divertido mucho tratanto de resolverlas, que todos participaron, intercambiaron y aportaron. ¿El premio?: una birome para cada alumno del curso ganador. Un obsequio simple, pero que representa el esfuerzo de los docentes, de los alumnos y la posibilidad de escribir una historia diferente”.
Para terminar, recomiendo el artículo “Hablemos de educación”, de Martín Hourest, publicado por Página 12 el miércoles 1 de octubre: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/112543-35628-2008-10-01.html
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