Archivo para mayo 2008

Garuhapé Mi, el pueblo que lucha para no ser rematado

30 mayo 2008

Los grandes conflictos no deberían eclipsar a los pequeños. Cada uno tiene su realidad y su dinámica.

Quiero contarles la historia del pueblo de Garuhapé Mi, en Misiones, a 160 kilómetros al norte de Posadas, que vive en la angustia de que puede ser rematado.

Este pueblo fue fundado a partir de la instalación de un gran aserradero, el Garumí S.A., cuya actividad le dio vida por medio siglo. Pero esa empresa quebró hace diez años y arrastró a la ruina al pueblo, donde cientos de familias y la propia comuna local quedaron sin fuente de ingresos.

Como secuela de aquella quiebra, la justicia ordenó el año pasado el remate de terrenos del Garumí que en ciertos papeles figuran como desocupados pero que en realidad albergan la sede y el estadio del Club Social y Deportivo San Miguel, dos iglesias, la Escuela 344 y las casas de 90 familias.

Son viviendas de antiguos trabajadores del Garumí, que adquirieron los respectivos lotes a la empresa mediante cuotas que fueron descontadas mensualmente de los salarios, pero en muchos casos las operaciones no llegaron a formalizarse con escritura.

El remate involucra 107 hectáreas con un precio base de 160.000 pesos y estaba previsto para noviembre pasado. Un recurso de amparo de la municipalidad local permitió que el juez Eduardo Malde, del juzgado Comercial 20, de Buenos Aires, suspendiera el remate para dar oportunidad a los vecinos a acreditar la propiedad de las parcelas.

El problema es que no todos tienen los papeles, ni todos los que los tienen pueden pagar un abogado. Ni siquiera la comuna tiene recursos para los honorarios de su abogada. De hecho, sólo seis familias presentaron los papeles al juez.

La historia me la contó Lucas González quien, como otras personas oriundas de ese pueblito, está movilizada para evitar el remate y para llevar solidaridad en forma de alimentos, útiles y libros, medicamentos. Tienen un blog: http://garuahapemi.wordpress.com.

Ellos organizaron una campaña de solidaridad y dieron difusión al caso a punto tal que fue tratado por el colega Daniel Malnatti, de canal 13, el 13 de noviembre de 2007. (http://www.telenocheblog.com.ar)

Pese a toda la movida, no hay garantías de que esta historia vaya a terminar bien. Ya les contaré.

Algunos testimonios:

“En la escuela de ese pueblo hice mi primaria. Allí mi vieja enseñó por casi 30 años, viajando 50 kilómetros por día para dar clase. En esa fábrica laburó mi viejo y en ese pueblo murió. No quiero permanecer como espectador”, dice el colega Raúl Puentes, de Posadas (raulpuentes@gmail.com)

“En ese pueblo se criaron mis papás y voy siempre a pasar las vacaciones. En julio estuve en la fiesta de 15 de una prima en el Club San Miguel, que es parte del remate. Cuando pienso en la cancha, en la plaza me emociono. Tengo ahí mis recuerdos más hermosos”, relata Natalia Martínez, que hoy vive en Buenos Aires. (La Capital del Nordeste, http://grupocapital.com.ar/?noticia=33982)

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Ajustes en el estilo de la bitácora

29 mayo 2008

El lunes, durante la fiesta de cumpleaños de Guille (mi hija menor, 7), Pablo (mi hijo, 20) y Steff me hicieron una crítica. “Te pusiste monotemático con lo del Británico. Ya las ‘apostillas’ ni las leímos”, dijeron tímidamente, como previendo un ataque de iracundia del autor temperamental que soy.

No, es cierto, reconozco que saturé y sé que eso va contra la dinámica de un espacio como éste. Y sin embargo, me cuesta mucho decir “no lo voy a hacer más”.

Lo que ocurre es que después de 30 años de periodista sigo teniendo un costado amateur, típico de principantes: engancharme con los temas propios, con los personajes que descubro, y eso me pasó con el bar y con su ilustre parroquiano escritor. Sentí la necesidad de contar todo.  Ahora, ¿eso es bueno o malo para una experiencia en la que la espontaneidad puede ser un valor importante? No lo sé, estoy probando.

La solución que encuentro es seguir dándome algunos gustos y permitirme ser larguero pero sólo con los temas y los personajes que yo personalmente descubra. Y con ninguno otro. ¿Podré?

Conflicto con el campo, no perder de vista lo principal

27 mayo 2008

El conflicto entre el gobierno y el sector agroganadero es una pelea por ver cómo se reparte el rendimiento de las exportaciones de alimentos, que atraviesan un momento histórico. Se pulsea por el destino de esos recursos nuevos y cuantiosos.

Las retenciones son la herrmienta mediante la cual el Estado captura la renta extraordinaria de la que goza el sector en los últimos tiempos por los altos niveles alcanzados por los precios internacionales de los productos que exporta. 

Y es muy válido que se apele a ese instrumento para mantener bajos los precios internos, que de otra forma se dispararían, y para obtener los recursos para más y mejores políticas de Estado, para escuelas, para jubilados, para hospitales, para ir superando la pobreza extrema. (Hay que vigilar que se usen bien,  lógico)

De cómo resulte esta pelea depende qué clase de país será la Argentina en el futuro, porque no se está pulseando por un año extraordinario, por una cosecha a precios altos.

El alza en los precios internacionales de los alimentos responde a un fenómeno persistente. Los precios van a seguir altos por años. Varios países tienen ya en estos momentos problemas serios porque deben importarlos: México, Cuba y la propia Europa.

El motor de la nueva demanda de alimentos es el crecimiento fuerte de los dos países más poblados de la Tierra: China y la India, donde cientos de millones de personas están en la cola de la mejora de su nivel de vida, lo que se traducirá de inmediato en que demandarán más comida.

Ahora, se puede discutir si este gobierno va a hacer bien el reparto y tal vez alguno tenga dudas por las políticas que se han aplicado para otros sectores como el petróleo y la minería, pero lo que está claro es que en nada va a retroceder la pobreza si las nuevas ganancias extraordinarias se las quedan los exportadores. Sólo se acentuaría la desigualdad, porque además no se frenarían los precios internos.

No hay que distraerse discutiendo si Cristina es soberbia, si en los cortes de ruta tiraron algunas cargas al piso, si D’Elía representa o no a los pobres y desocupados, si en un acto hubo más gente que en otro.

En lo que hay que definirse es si la etapa de extraordinarias ganancias en que entra la Argentina va a servir para tener un país más equitativo o si esos recursos engordarán sólo a un sector y aumentarán la desigualdad.

Y por supuesto, que la nueva distribución también alcance a los productores pequeños y a las economías regionales, para que los gigantes del sector no les sigan llevando el grueso del negocio.

Apostillas al encuentro con Martín Malharro en el Británico

25 mayo 2008

Los libros. La trilogía policial que está escribiendo Martín Malharro ambientada en el Bar Británico se llama “La Balada de San Telmo”. El primer tomo, en la calle desde el año pasado, es “Banco de Niebla”, y habla de la Triple A y de José López Rega. El segundo es “San Telmo, 11.25”, sadrá este año y se refiere a robos de reliquias en un museo. Del tercero sólo sé que saldrá en 2009.

El “héroe”. El detective privado Mariani (no se sabe el nombre de pila) es un lumpen, un busca, cuadrado como una baldoza. No busquen un perfil sicológico ni nada por el estilo en las novelas. El autor dice que es “un rastreador, de ésos que describe Sarmiento en Facundo, no un detective”. Vive con dos tías que le dicen “Nene” y le toman datos de personas perdidas de Crónica TV para que él vaya a ofrecer sus servicios. Tiene un amigo mecánico que le presta autos, porque él no tiene auto, ni celular, ni nada.

El escenario. Mariani atiende en el Británico. El primer tomo empieza en la mesita que está debajo de la palabra “bar” pintada en el vidrio de la ventana que da a Brasil. El segundo, en la que está debajo de la misma palabra en la ventana que da a Defensa.

El barrio. El autor vive y hace vivir a sus personajes en el San Telmo sur, aledaño con el parque Lezama, cuyo epicentro es el Británico, y considera ajeno al San Telmo turístico, que se despliega de la avenida San Juan “para allá”. El segundo tomo comienza con el crimen de un anticuario en ese sector. “Lo cometen en el San Telmo turístico y lo vienen a resolver al San Telmo místico”, dice Malharro.

La edición. La trilogía es editada por la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata. El primer libro está dedicado “A Manolo, in memorian”, por el español Manuel Vázquez Montalbán, que iba a prologarlo pero falleció. El prólogo lo escribió finalmente el argentino Juan Sasturain.

La historieta. La está preparando la dibujante Fernanda Lanutti, de Luján, una artista que admira al maestro Alberto Brescia y está enamorada de “El Corto Maltés”, de Hugo Pratt. Hasta ahora no ha hecho un trabajo parecido y éste lo ha tomado con mucha energía y vocación. Está investigando y fotografiando los lugares del barrio mencionados en los textos. Su técnica favorita es la acuarela.

Personas/personajes. El autor se divierte incluyendo en su relato personas tomadas de la vida real, incluso con sus nombres reales a veces, a las que asigna otra personalidad. Y asegura que ellos quedan encantados de figurar. Mariani es un amigo de la infancia de Malharro en la ciudad cordobesa de Bell Ville, que hoy tiene un maxiquiosco en el conurbano. El periodista Luis “Pájaro” Salinas aparece con un perfil con cresta; otro periodista figura como Mario, un jugador empedernido y cantante de boleros fracasado, que es el de la anécdota de la entrada anterior. Julián Mandriottis, ex jefe de prensa de Sandro y de la Cámara de Diputados, es en el libro dueño del bar Roma, en La Boca, que hace de pantalla a su actividad como jefe de la mafia. Mariani va a verlo de parte de Ricardo Ragendorfer, otro periodista y escritor especialista en casos policiales.

La película. El autor asegura que sus textos “son muy cinematográficos, casi un guión”, pero esta característica de personas reales con sus nombres (y sus caras, en la historieta) inspirando personajes ficticios remite en particular a una película, de Woody Allen, que el propio relato menciona: – ¿Vos viste la película ‘La Rosa Púrpura del Cairo’? – le pregunan a Mariani. -Yo no voy al cine- responde. -Bueno, como en esa película, vos te saliste de la pantalla.

La tapa. La tapa de “Banco de Niebla” (en cuanto pueda resolver una cuestión técnica la incluyo, muestra a una anciana con unos anteojos negros de marco blanco, muy de Hollywood de los 50, que pasa riendo por delante del Británico) representa para el autor al Destino que se ríe de Mariani. En realidad es la foto de una vecina que vive en un departamento sobre Defensa, a metros de Brasil frente al Lezama, a dos puertas del edificio donde vive el autor. Es doña Rosita, de 92 años, que años ha era farmacéutica en San Telmo. Cuando se enteró de que el autor había elegido esa foto, fue a tocarle el timbre: -Me dijeron que Ud. va a poner mi foto en la tapa de su libro- inquirió a Malharro. -Sí, ¿está de acuerdo? -Dígame, ¿el libro tiene sexo? – Ni un beso, Rosita, y además la recaudación es a beneficio de la biblioteca de la facultad donde yo enseño. -Ah, está bien.

La escena imperdible. Esa tapa puede verse ahora en un cuadrito colgado detrás de una mesita en el bar. Resulta que Rosita, muchos domingos, se cala los mismos anteojos y se produce igual que en la foto y se va a tomar algo a esa mesita. No pasa mucho tiempo hasta que algún turista o visitante ocasional nota el parecido y le pregunta, y ella permite que le saquen fotos y hace declaraciones sobre la novela.

La escena mágica. Exactamente el domingo pasado, el verdadero “Gordo” Mariani, muy halagado porque su amigo de la infancia lo había puesto en la novela, fue a visitarlo al Británico y a buscar “su libro”. Y se produjo el encuentro con Rosita. – ¡¿Ud. es Mariani!? -preguntó ella admirada. Tras la confirmación llegó el abrazo y alguna lágrima de emoción. Fue un momento mágico en que se fundieron el protagonista y la portada.

El autor. Si alguien guglea “Martín Malharro” no llega muy fácil hasta el autor. Ocurre que este periodista, docente y escritor cincuentón tiene antecesores del mismo nombre, entre ellos su bisabuelo que fue un artista plástico de renombre, uno de los padres del impresionismo argentino. A éste Martín Malharro se lo encuentra en la oficina de prensa del Senado de la Nación o dictando clase en la facultad platense de Periodismo y Comunicación Social, pero los fines de semana está en Córdoba con su segunda esposa y su segunda hija, de 10 años. También fue periodista de El Porteño, Página 30 y Humor. Pero antes que eso, ejerció la profesión como un trashumante de las noticias por los más remotos rincones del mundo. Trabajando como ‘free lancer’ de textos y fotos para medios europeos, vivió sucesivamente en Irán, donde cubrió la caída del Sha; en Afganistán, cuando se produjo la invasión de los soviéticos, en Pakistán, en la capital de Nepal, Katmandú, desde donde parten las expediciones al Everest, en el último año de la “generación de las flores”, o sea de la heroína libre, y también anduvo seis meses recorriendo la India. Finalmente aterrizó en Sri Lanka, donde se instaló un tiempo en un pueblito costero sin luz eléctrica, Hikkaduwa, para practicar caza submarina con apoyo de un catamarán de troncos de árboles y un socio cingalés para llevar turistas a pasear. También pasó varios meses recorriendo África con la consigna de seguir los pasos de Ernest Hemingway y relatarlo para un diario inglés. Está seguro de haber encontrado el lugar exacto desde el que el escritor estadounidense observó el Kilimanjaro. Su primera esposa, con quien tuvo una hija, fue una alemana muy decidida a conocer mundo como él, hasta que en cierto momento, entre las opciones posibles (Tonga, en el Pacífico Sur; una isla en el Báltico, donde se filmó La fiesta de Babette; las Canarias) eligieron venir a la Argentina. Tiene una colección de 1800 diapositivas de toda aquella etapa. Podría afirmarse de él mismo que llevó una vida de novela o se escapó de alguna pantalla.

 

 

El Bar Británico renueva su magia

23 mayo 2008

Hice nomás otra nota sobre el Británico. La reproduzco. Mañana les contaré más.

El Bar Británico gesta una nueva generación de fantasmas literarios

Buenos Aires, 23 de mayo de 2008. La próxima aparición del segundo tomo de una trilogía policial ambientada en el bar Británico prueba la capacidad de ese acogedor reducto de turno permanente del viejo San Telmo para recrear su espíritu literario.

Para ello encontró un instrumento a su medida en el escritor y periodista Martín Malharro, un remanente de la vieja guardia noctámbula del boliche de Brasil y Defensa, en gran parte ahuyentada por la remodelación de 2006.

Malharro siente esta obra como “una devolución, un homenaje a esta esquina” y tiene la esperanza de que ayude a recuperar la magia del viejo café, que él percibe hoy “desangelado, sin los jugadores de ajedrez, el televisor de trasnoche ni aquella fauna melancólica de la época anterior”.

El escritor es a la vez exponente de esa especie en extinción que son los que redactan a mano en los bares, como dicen que en ese mismo lugar, mirando hacia el parque Lezama, Ernesto Sábato escribió “Sobre Héroes y Tumbas”.

Editada por la Universidad de La Plata, donde el autor es docente, la segunda parte de la trilogía, ya corregida, irá a imprenta en las próximas semanas. “Banco de Niebla”, la primera, salió el año pasado, y la tercera tiene turno para 2009.

“San Telmo, 11.25”, que no alude a una hora sino a un calibre, trata del robo del reloj de un prócer, según explica Malharro, en la misma mesa contra la ventana que da a Defensa debajo de la palabra “Bar” pintada en el vidrio, donde empieza el relato.

Aunque el libro menciona a otro personaje histórico, es imposible no asociar el argumento con la sustracción del reloj de Manuel Belgrano el 30 de junio pasado del Museo Histórico Nacional, ubicado a una cuadra del bar.

En realidad, estos relatos están sembrados de alusiones a lugares reconocibles, hechos reales modificados y personajes que existen aunque con otras personalidades, que el autor mezcla en la trama con espíritu lúdico e ingenio narrativo.

Así, hay mozos que aparecen como cartoneros, periodistas como cantores de bolero fracasados y estudiantes de periodismo como empleadas domésticas.

“Un amigo, Mario, aparece como timbero nato. Le gustó tanto que trajo una escena para que la incluyera en el tercer volumen, en la que él viene con traje de lino blanco manejando un BMW descapotable y grita desde la calle al protagonista: ¡Mariani! ¡Cabrón!No creíste en la martingala que tenía. ¡Gil!”, relata, divertido, el autor.

Malharro sostiene que “escribir esto es como redescubrirse a uno mismo y a la relación con este barrio y esta calle”, en la que él mismo reside.

El protagonista, inspirado en un amigo de la infancia del autor, es el “detective” Mariani, un buscavidas que atiende en el Británico y vive en un departamento de Piedras y Caseros que en otro tiempo alquiló el propio Malharro, con dos tías que toman datos de Crónica TV sobre personas perdidas para que él vaya a ofrecer sus servicios.

En el primer tomo, Mariani se mete en un caso que lo excede. La persona buscada resulta ser una mujer secuestrada en 1975 por la Triple A, por lo que se pone en el pista de los archivos de José López Rega y llega a documentos comprometedores para una fábrica automotriz que entregó a sus delegados a ese grupo criminal.

“Él es un perdedor, lo revientan a golpes, pero sobrevive por el instinto más que por la inteligencia que no tiene; eso sí, tiene códigos, y en eso está el barrio reivindicado”, explica Malharro.

La segunda parte, en cambio, “es un tango, de una melancolía impresionante, con historias de amor y mujeres tramposas”, adelanta el escritor, que eludió incluirse a sí mismo como personaje y se mantuvo sólo como “el que filma” las historias.

La alusión cinematográfica no es ociosa, porque según el autor, sus relatos “son casi como un guión” y pronto serán también historieta, dibujados por Fernanda Lanutti, “que anda sacando fotos de los lugares del barrio mencionados en el libro para dibujarlos con fidelidad”.    (Raúl Queimaliños)

   

En televisión hay gente rápida pero poco confiable

22 mayo 2008

Hoy a las 3, en plena noche, un conductor perdió el control de un lujoso auto en la General Paz, cerca de Avenida del Libertador. El vehículo chocó contra la baranda de contención y dio varios trompos, pero no colisionó con otros ni volcó. El conductor resultó golpeado pero nada grave. Fue atendido en el Pirovano. Después se supo que era Carlos Naír, el hijo ahora reconocido del ex presidente Carlos Menem.

No describo más el episodio porque lo filmó una de las cámaras fijas de C5N, el canal de Haddad, y lo van a pasar más que la caída de los limones en el rulo de la autopista en Constitución. Durante toda la noche lo repitieron a razón de diez veces por hora.

Es que la situación tiene todos los componentes que ceban a quienes conciben al periodismo de la manera que lo entienden en ese canal (y en varios otros): tenemos la imagen, es exclusiva, la dimos en primicia, hay un famoso involucrado. Para ellos es más espectacular que el 3-0 de Boca al Atlas.

No importa si en términos informativos es sólo una anécdota intrascendente, no importa si por pasar esto estamos distrayendo a la gente de los temas que realmente influyen sobre sus vidas. O quizás sí, quizás la misión de algunos noticieros sea distraer, alienar, desinformar, no sé. Los televidentes sabrán juzgarlos.

Pero además. El conductor de C5N dijo, apenas unos minutos después del accidente que había “tres versiones: que el conductor se quedó dormido, que estaba ebrio o que se quedó dormido porque estaba ebrio”. No dijo cuáles eran las tres fuentes de tales versiones.

Insisto, dijo “versiones”. Una versión es el relato que hace alguien del episodio. Es muy distinto de conjetura o especulación, que era lo que evidentemente estaba haciendo este colega de pelo cortito y corbata, como todos en ese canal, que miraba los trompos desde un estudio sin haber hablado con testigo alguno.

O sea, no alcanza con el 3-0, tiene que ser todos los goles que se pueda aunque haya que hacerlos con la mano.

Es una conducta repetida: sólo importa ganar. Las consecuencias sobre la calidad de la información que emiten son variadas según la naturaleza del episodio de que se trate, pero por lo visto, es para ellos un tema con suerte secundario.

Observé algo parecido el 8 de abril pasado. Era domingo. Cuando llegué a la redacción de la agencia, a la medianoche, la noticia era que había caído un meteorito. Crónica TV se atribuía la primicia a las 23 y decía que había causado un muerto. El C5N también hablaba de una víctima fatal y de un incendio, todo en Zárate.

Con esos elementos era una noticia muy importante. No recordaba un meteorito con tanta puntería como para convertirse en homicida.

Me puse a buscar. Hablé con comisarías y cuarteles de bomberos de Zárate y de la vecina Lima y me dijeron que en la zona había un muerto en accidente pero nada que ver con el bólido que, aparentemente había caído en Entre Ríos, cerca de Villaguay, en el centro de la provincia.

Bomberos de Villaguay me confirmaron que en la zona se habían registrado un gran resplandor y un estruendo y que la tierra había temblado. Y por último, di con la Asociación Entrerriana de Astronomía, formada por un entusiasta grupo de jóvenes aficionados, que ya tenía cargado un reporte en su página www.astroentrerios.com.ar sobre el avistamiento del bólido y se disponía a enviar una expedición al centro de la provincia en busca del lugar del impacto.

En mi turno no se supo nada más. Después hubo informes de fragmentos caídos, o sea meteoritos, en la localidad entrerriana de Colonia Berduc. La búsqueda continuaba.`

Pero más difícil que encontrar la roca que vino del espacio fue dar con el “muerto” de Crónica TV y C5N.

 

 

Algunas notas en gestación

21 mayo 2008

Una de las virtudes de los mejores blogs de periodistas -los desarrollados, los que fueron creados por colegas especializados famosos y son seguidas por cientos de personas- es que los autores pueden revelar en qué andan y obtener ayuda de los lectores en sus averiguaciones: pistas, datos, referencias.

Hay una gran distancia entre esos espacios, en general apadrinados por grandes medios y con un tema bien definido, y esta modesta bitácora independiente y de contenido más bien variado, pero yo quiero ver si con el tiempo ese mecanismo funciona también aquí.

Como para empezar a probar, les voy a adelantar algunos proyectos.

Ya les comenté que preparo nuevas notas sobre Buenos Aires nocturna. La idea es retratar personas, lugares, actividades entre la medianoche y el amanecer. No descarto la joda como tema, pero en general prefiero otros ángulos de la vida: guardias, reductos bohemios, rebusques, servicios, gente con problemas. Se aceptan ideas, datos, contactos.

Ayer conocí a Nadia, la legendaria Nadia del Servicio Meteorológico. Bueno, conversé por teléfono con ella. Es que propuse hacer una crónica de cómo trabajan allí por las noches, y lo empezamos a organizar.

Hoy, más tarde, tengo una entrevista con alguien de la Cámara de Exhibidores Cinematográficos y tiré una línea también a la de Empresarios Teatrales. Quiero saber si la función trasnoche se va a revitalizar o nunca volverá a ser lo que era.

Hablé con gente de la Asociación Amigos de la Calle Florida. El contraste entre la actividad diurna y nocturna allí es tan marcado… Algo voy a hacer también.

Antes del fin de semana volveré al Británico. Me enteré de que uno de los habitués escribió un libro ambientado en el bar. También supe que algunos de los fantasmas se fueron. Trataré de comprobarlo.

También proyecto otro diálogo con Pablo (mi impertinente hijo, 20). Estuvo bastante ausente en los últimos días porque hoy da parciales de Psicología General y de … no me acuerdo si la otra materia era Neurofisiología o Psicología Evolutiva. Me va a criticar por esto.

Y yo le voy a recordar que él tiene pendiente explicar aquí que es un “geek” y contar cómo va lo de su viaje a Canadá. Y que vaya de una vez a comprar la play station (¿cómo se dice en español? ¿consola de juegos?) para su hermana Guille (mi hija menor), que ya tenemos encima el cumple de 7 años.