Archivo para mayo 2008

Como un Woodstock latinoamericano

20 mayo 2008

No fui, sólo vi un poco por televisión, pero quedé encantado con el éxito que tuvo -en participación de artistas y en asistencia de público con más de 100.000 personas- el festival de la Fundación Alas en la costanera Sur, cuyo motor fue la colombiana Shakira.

“Fue como un Woodstock latinoamericano”, se estusiasmó Alejandro Lerner a la hora del balance. Y algo de eso hubo. Principalmente por el tema convocante: los niños pobres de nuestro continente.

Me encantó ver allí a tantos artistas argentinos aportando a la causa: Lerner, Fito, Ceratti, Pedro Aznar, Ratones Paranoicos, Airbag y la Portuaria entre otros, y la más grande, la negra Mercedes Sosa, con sus 72 años. Shakira dijo que cantar con ella era cumplir un sueño.

No me gustó que no estuviera Charly, a quien la última vez que vi en vivo fue en la Plaza de Mayo en el festival de trigésimo aniversario de las Madres.

De los visitantes, se destacaron el dúo puertorriqueño Calle 13, la mexicana Paulina Rubio, el uruguayo Jorge Drexler y el español Alejandro Sanz, y ella, la menuda y bella mujer de las caderas cimbreantes, Shakira.

El que sí fue, fue mi compañero de trabajo, Diego, 25, alias “El Marginal”, a quien cito textualmente:

“Llegué justo para ver Airbag, aproximadamente a las 14.30. Me encontré con un festival perfecto, con mucho color, euforia, gente tomando mate, sentados en el pasto. Algo que no había vivido nunca.

“Vi algunas  bandas que no pagaría una entrada por verlas, por una cuestión de gusto musical, pero reconozco que son artistas internacionales y no podía dejar pasar verlos gratuitamente y mucho más en favor de una causa como ésta.

“No me gustó para nada que la botella de agua la cobraran 5 pesos. A la tarde salía 4, que ya era caro y después la subieron. Además, no te dejaban entrar con nada que fuera comida. A unas amigas las obligaron a tirar unos sánguches que llevaban. Venían llenando una bolsa de consorcio con comida que obligaban a que la gente tirara. Adentro, la hamburguesa te la cobraban 7 pesos.

“Alejandro Sanz fue al que se vio más compenetrado con la causa. Fue el que más temas cantó. También Calle 13.

“Él y Shakira hicieron participar a una nena colombiana que tocaba el acordeón en el tema “No es lo mismo”. Fue muy lindo.

“Calle 13 puso a un chico, colombiano también, que bailaba y hacía sonidos con la boca que pegaban muy bien con el tema. También metieron a La Chilinga, una banda de percusión. Estuvo espectacular.

“Fito con Cerati fue lo más destacado para nuestro público. Hicieron “Ciudad de Pobres Corazones”, “Crimen” y “Puente”.

“Me impresionó el público que tiene Shakira acá. No sabía que era tanto.

“Estuvo muy bien que en cada intervalo pasaran audiovisuales haciendo hincapié en lo importante que es la educación básica en cada chico y que no debe empezar a los 6 años sino ni bien nace.

“Vi que la gente lo disfrutó. En un sector donde el terreno se elevaba un poco, al salir, todo el mundo aprovechaba el punto de vista panorámico para sacar fotos de un mar de cabezas interminable, hacia adelante y hacia atrás. Lo que demoraba más la salida.

“La pasé  bárbaro. Además había buenas minas”.

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Qué fue Woodstock:

http://www.taringa.net/posts/imagenes/852813/Paz-y-Música:-Woodstock-(imágenes,-data-y-videos).html

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Me di una vuelta por el Bar Británico

16 mayo 2008

Como para ir tomando impulso para las nuevas notas, a principios de semana al salir del laburo me fui a desayunar al Bar Británico, uno de los oasis de luz de la noche porteña, sobre cuya clientela nocturna escribí una nota el año pasado. 

No encontré a Osvaldo, el encargado nocturno que conocía, ni al dueño, Agustín Sousa. Charlé con Mauro, que usualmente está de día, pero esa vez cubría un franco de Marcelo, el nuevo encargado de la trasnoche.

Me contó cómo curiosamente se estratifica la concurrencia noctámbula por franjas horarias.

La primera tanda la integran los jóvenes que hacen la previa de los boliches, luego se mezclan los habitués con los que salen de laburar de los negocios de la plaza Dorrego, después llegan los que salen de la milonga del centro cultural “Torcuato Tasso”; más tarde se produce la salida de los boliches, y ya al alba empieza a aparecer la gente que desayuna antes de ir a trabajar o estudiar. 

Pero lo que realmente me dejó preocupado es que le aplicaron el derecho de admisión a Tony Trainor, pieza fundamental de la arquitectura humana de ese reducto. No sé que habrá pasado. Tengo que averiguar.

Mientras tanto, para los que quieran leer algo más, les transcribo mi nota del año pasado:

La vieja guardia bohemia anhela restaurar el espíritu del Británico

Buenos Aires, 23 de abril de 2007.El Bar Británico, pasadas diez semanas de su reapertura tras la gesta que con 15.000 firmas desbarató el riesgo que que se convirtiera en un inexpresivo ciberquiosco, lucha ahora por restaurar su espíritu maltrecho en el San Telmo que mira al sur.

Abanderada de esa causa es la “Mesa de los Cincuentones Elegantes y Decadentes”, como se define a sí mismo el núcleo duro de parroquianos noctámbulos, custodios de la genética bohemia de las históricas 35 mesas en el vértice noroeste del Parque Lezama.

 “El escenario se salvó y viene mucha gente nueva pero el espíritu todavía está ausente”, confirma uno de sus miembros, el periodista Martín Malharro, integrante de una familia de artistas e intelectuales y vecino de enfrente.

“Hay un desfile de cazadores de trofeos que vienen a ver un Británico que ya no está”, añade este bisnieto de uno de los padres del impresionismo argentino, de su mismo nombre, que detesta la inclusión del bar en los circuitos de la curiosidad turística.

El Bar Británico reabrió el 7 de febrero pasado tras siete meses de cierre por cambio de firma, cuando el propietario decidió no renovarle el alquiler al trío de gallegos que lo explotó 45 años y así despertó un gigantesco reclamo en favor de su continuidad.

La vieja guardia incluye por ejemplo al ahora director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, que reunía allí a un grupo de estudio; al ex vicepresidente Chacho Álvarez, al poeta Enrique Symns y a la artista plástica Liliana Ferrari.

En opinión del dramaturgo Elio Gallípoli, también vecino y miembro de la Mesa, la expectativa de un éxito regenerativo se funda en una hipótesis sorprendentemente simple:

“Éste era un boliche de mierda cuyo mérito era estar abierto toda la noche y como sigue abierto las 24 horas, hay esperanzas”, dice este hombre nacido en Italia, con muchos años de residencia argentina y activa participación en el memorable Teatro Abierto.

“¿Sabés qué se perdió? A los melancólicos, y un bar sin melancólicos no es un bar, es una confitería”, explica con una mueca de desprecio, aunque lanza su convocatoria en otra dirección: “Lo que ahora necesitamos es que vengan las chicas. Que vayan menos a los clubes de solas y solos y vengan aquí”.

Sin embargo, Malharro interviene para aclarar que “esto nunca fue un lugar de levante como La Paz”.

“Es verdad, La Paz, el de antes, era otra cosa, pero lo asesinaron”, tercia Rubén Palmolella, de La Paternal, viejo concurrente del café de Corrientes y Montevideo cuando tenía manteles en las mesitas, y de asistencia intermitente a la Mesa porque vive parte del año en el exterior.

Horacio Boero, un arquitecto de La Boca , uno de los líderes del movimiento pro-preservación que involucró hasta al cantautor español Joaquín Sabina, concita la aprobación general de la Mesa cuando resume: “El Británico era como el living de nuestras casas”.

“Aquí no hacemos cita con nadie, nos encontramos. Antes, hasta había un televisor y veíamos las películas que elegíamos nosotros”, recuerda Malharro.

El periodista aporta que “el funcionamiento era celular: la mesa de los tacheros cerca del mostrador; los fateros en el reservado… “

Apunta que “ya no se ve gente leyendo libros ni escribiendo”, lo cual no es poca cosa para un lugar mencionado por Borges, Arlt y Girondo, y donde Ernesto Sábado redactó parte de Sobre Héroes y Tumbas, ambientada en el Lezama.

El que sí volvió es Tony Trainor, un periodista galés que “durante el cierre estuvo exiliado, porque ni siquiera se permitió, como otros, cruzar la calle al Hipopótamo”, dice la Mesa.

“Viene con la laptop, que cuidamos entre todos porque él se va cada rato a fumar a la vereda. También trae su guitarra y da clases de inglés aquí”, revela Malharro.

Gallípoli no tiene dudas: “Después que se cargaron San Juan y Boedo y el Café de los Angelitos y masacraron Corrientes, donde ya no están el Pernambuco ni el Ondine, la gente busca. Así que este lugar va a hacer otra historia”. (Raúl Queimaliños)

La noche y la calle me están llamando

16 mayo 2008

Reconozco los síntomas en mí mismo. Se aproxima un nuevo período de producción intensa de notas.

Ya les conté que trabajo en una agencia de noticias desde la medianoche hasta el amanecer, y que la rutina básica, si uno la acepta pasivamente, consiste en reportar sobre accidentes de tránsito y alertas meteorológicos, aunque excepcionalmente se incendia algún rompehielos en alta mar o cae un meteorito. Como ha pasado recientemente.

Yo sostengo que pasan muchas otras cosas de interés periodístico por las noches, sólo hay que buscarlas. Pasa que en los últimos meses, por circunstancias familiares que no viene al caso detallar, no tuve pilas para hacerlo. 

Hoy, aquellas circunstancias quedaron atrás y, como les decía al principio, siento que vuelvo a tener ganas de salir en busca de los lugares, los hechos y los personajes que pueblan de historias las noches de toda gran ciudad.

 Veremos qué resulta.

Algunas cacerolas son muy hipócritas

15 mayo 2008

No les había hablado de las chicas

13 mayo 2008

Quería contarles que, además de Pablo, el impertinente que a cada rato irrumpe aquí, tengo tres hijas: Caro (30), Gaby (25) y Guillermina (está por cumplir 7). ¿A que no adivinan quién es la mimada de la familia?

Todas andan  bien con los estudios. Caro pronto será contadora y Gaby, administradora de empresas, ambas licenciadas por la Universidad de Buenos Aires.

Guille está en segundo grado de una escuela alemana, a la que fue a parar bastante por casualidad, pero que resultó muy buena. Parece que progresa en el estudio del idioma. Ayer le dijo a su mamá:

“Decime cualquier número del 0 al 20, menos del 12 y el 16, y te lo digo en alemán”.

Birmania, China…

13 mayo 2008

Qué decir ante tanta muerte…

Fallo ejemplar en favor de una joven indígena violada

10 mayo 2008

Los conquistadores españoles -no colonos- llegaron al Río de la Plata en el siglo XVI. A ver, ¿quién se anima a hacer una estimación? A ver algún estadígrafo, demógrafo, antropólogo. ¿Cuántas violaciones de mujeres indígenas se habrán cometido desde entonces?

El 22 de mayo de 2005, en la localidad formoseña de Laguna Yema, hubo una más. Los autores fueron -según determinó la justicia- dos jornaleros criollos de unos 1,85 metros de altura y complexión atlética y la víctima una chica wichí de 18 años, 1,57 metros y 54 kilos.

Pero la noticia, que fue revelada por Sibila Camps en Clarín (www.clarin.com/diario/2008/05/10/sociedad/s-05401.htm), es que los violadores acaban de ser condenados a seis años de prisión por el Superior Tribunal de Justicia de Formosa, que confirmó la decisión de un juez de primera instancia, José Luis Pignocchi.

En su fallo, el juez citó al escritor Ezequiel Martínez Estrada: “La india sirvió al invasor de piel blanca como nocturno deleite después de un día ocioso (…) Lo cierto es que se hicieron más cortesanas que esposas y que las esposas no eran más que concubinas, junto a ellas bajo el mismo techo, frente a sus amos, en condición de bestias de trabajo y de placer”. (Radiografía de La Pampa, 1933)

El magistrado sostuvo además que “nada tan claro para captar la vigencia del hábito que comentamos, que la subsistencia lingüística de los términos que a él se refieren: ‘chinear’ (de ‘china’, doméstica o hembra en el quechua del siglo XVI), por mantener relaciones sexuales con mujeres indígenas o mestizas, o ‘chinero’, para denominar a quien se lo reconoce por su afición a dichas prácticas”.

Al ratificar la sentencia, la corte formoseña ponderó el hecho de que el padre de la víctima haya ido a hacer la denuncia, “superando la habitual actitud de conformismo y pasividad nacida a partir de la consecuente discriminación de la cual son objeto los pueblos indígenas en nuestra región”.

“Las mujeres indígenas han sido históricamente oprimidas y excluidas, por una triple condición: la de ser mujer, la de ser pobres y la de ser indígenas”, subrayó Ariel Coll, uno de los ministros de esa corte.

El mismo funcionario cuestionó también la actuación policial en el caso y afirmó que el informe del médico forense fue “esquizofrénico”.

Cuanta tela para cortar en este caso. Cuántas barreras hubo que vencer para llegar a este resultado. Primero, que la propia familia se animara a hacer la denuncia. Segundo, que pese a la mala actitud que le reprochó el juez, la policía la tomara y el médico forense se dignara a hacer un informe, aunque parece que sin mucho profesionalismo. Tercero, que el juez diera la razón a la víctima y desestimara la versión de los acusados -hay un tercero prófugo- de que fue una situación consentida. Cuatro, que el Tribunal Superior avalara el fallo de primera instancia. Aclaro que entre los miembros de ese tribunal hubo quien votó en contra.

Cuánto le deben las familias pobres al coraje de Ada Morales, la madre de María Soledad, que tan valientemente encabezó en la década pasada la lucha por llevar a la cárcel a los violadores y asesinos de su hija, protegidos hasta tal punto por el poder feudal de los Saadi en  Catamarca, que fue necesaria una persistente pueblada, toda la solidaridad del país y poner en crisis a ese mismo poder para lograr justicia.

Igual me pegunto. ¿Y si en el caso de Formosa los acusados no hubieran sido jornaleros sino hijos de familias ricas o relacionadas con el poder…?

Miren lo que pasó en Chaco casi al mismo tiempo. La víctima de la violación fue una adolescente toba de 15 años, que fue atacada por tres criollos. La chica fue mal atendida en el puesto sanitario. La policía se negó durante horas a tomarle la denuncia a la madre, que no tuvo intérprete ni abogado. Tampoco le pusieron intérprete durante el proceso. Los acusados fueron absueltos. La víctima, sin asesoramiento, no apeló. Y ahí hubiera quedado todo como habrá pasado tantas veces.

Pero hubo otras instancias. El caso fue llevado hasta el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. No conozco los detalles pero está claro que alguien ayudó a esa familia que sola no supo ni apelar. Alguna ONG de derechos humanos, seguramente. Si alguien sabe cómo fue, lo invito a que lo cuente aquí.

Finalmente, con intervención del INADI (www.inadi.gov.ar) y de la Cancillería, el gobierno del Chaco se avino a resarcir a la víctima y su familia.

Estos casos me llegan mucho. Soy descendiente de españoles y con algunos genes celtas. De modo que no se trata de una “solidaridad de raza” o algo así sino de una auténtica convicción. Las injusticias me molestan pero éstas, cuando hay saña porque las víctimas son los más débiles e indefensos, me duelen y me sublevan.