Algo más sobre retenciones

Les debía algo más sobre el tema de las retenciones.

Primero lo económico. Atención los que apoyaron sin mucha información la protesta fiscal del campo y los que se apresuraron a celebrar.

Los grandes ganadores de la decisión del Senado, que significó desechar las retenciones móviles a las exportaciones agropecuarias, y volver a una fija y uniforme del 35 % en el caso de la soja y el girasol, fueron los productores de más de 1500 toneladas anuales, porque los de producción menor a ese nivel hubiesen recibido compensaciones que cayeron junto con el proyecto oficial.

Por eso, mientras el presidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, daba por finalizado el conflicto, el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, se desesperaba por evitar la desmovilización.

No hay vueltas. Los productores chicos pagarán ahora más impuestos que en caso de haber triunfado el proyecto del gobierno en el Congreso.

Otros perjudicados son los consumidores, que pierden una protección contra previsibles aumentos desproporcionados de los precios internacionales de los alimentos.

Ahora, si la cotización de la soja y el girasol subieran en el mundo, aumentarían también en la Argentina, con el consecuente efecto inflacionario, porque eso estimularía el alza de los arrendamientos, generaría mayores costos a la producción de aceite, desplazaría a otros cultivos que de ese modo pueden escasear y encarecerse, etc.     

Una tercera consecuencia es que el Tesoro dejará de recaudar entre 1000 y 1300 millones de dólares, que en parte iban ser destinados a pagar intereses de la deuda y en parte iban a financiar los hospitales, viviendas y caminos rurales que anunció Cristina. Eso quedó ahora en el aire.

Para obtener el dinero que igual se necesita para la deuda no se sabe si se postergarán mejoras a los jubilados o si quedará en suspenso el reclamado aumento del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias, que significaría una mejora directa en los salarios gravados. O ambas cosas.

Pasemos ahora a lo político. Ahora atención a los kirchneristas acríticos

El gran derrotado es Néstor Kirchner, en su condición de “gran estratega” del oficialismo. Con la concentración de poder de decisión que construyó, no puede eludir la responsabilidad. Y le hace pagar platos rotos a la presidenta y al gobierno.

Fue un estrepitoso fracaso de la táctica de exacerbar la confrontación, de ser soberbio con los aliados extrapartidarios y dentro del PJ apoyarse en personajes y sectores que más restan que suman, como los intendentes del conurbano y los sindicalistas vetustos. También paga por sus propios puntos oscuros, como las políticas hacia la pesca, el juego, la minería y la relación con las petroleras.

Hay un serio riesgo de que haya comenzado la decadencia del ciclo, de que el esquema no tenga mecanismo de autorreparación. No se concibe el oficialismo sin Kirchner, no parece concebible que Kircher cambie.

En estos días podremos ver si esa hipótesis tiende a confirmarse o es un error.  Se verá.

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