Mucho, mucho cine

Sole, la infatigable crítica, no para. Devora cine y encima organiza un equipo de colaboradores para poder abarcar más aún. Pero sinceramente, la cantidad no me impresiona tanto como el hecho de que sea capaz de intercalar, entre sus comentarios de estrenos, una pieza única como Solaris. Aquí van sus recomendaciones:

  • La cara que mereces, de Miguel Gomes

Siete personajes, cuidando de un octavo que nunca debe ser despertado y cuyas reglas rigen la vida en la casa del bosque. Si bien los actores son todos hombres adultos, los personajes son claramente niños, y diría que esto es el elemento más interesante de la película. O el único elemento interesante (y nunca queda claro si estos personajes son reales o parte de la imaginación del durmiente). Quizás sea yo, pero esperaría que una película o bien me entretenga, o bien tenga algo para decir, o ambas cosas. Ésta entretiene apenas por momentos y no parece tener nada que decir. Flota una vaga idea sobre la madurez, de cómo a veces no maduramos al ritmo de nuestra edad biológica, pero el director nunca toma realmente una postura al respecto. Por si fuera poco, tenemos una breve introducción donde se nos presenta al personaje del hombre que “dormirá” durante el resto de la película (un tipo inmaduro, hipocondríaco, infiel y caprichoso). Al estilo musical hollywoodense … musical malo (por suerte es sólo la introducción). Algo decepcionante.

 

  • De la guerra, de Bertrand Bonello

Un protagonista que busca un propósito, un significado para sentirse vivo y un lugar casi surreal que le ofrece una solución. Pero para finalmente estar vivo primero deberá renunciar a la ilusión de necesitar un significado. Muchas veces durante la película nos preguntamos “¿a dónde va esto? ¿qué pretende decirme con aquello?”, pero finalmente nos daremos cuenta de que de eso se trata, de dejar de buscarle significado y vivir, de una vez por todas. Una película a veces incómoda no por lo que pasa sino porque no parece que vaya a ningún lado. Por momentos no queda muy claro si lo que vemos es real o sólo un sueño, o ambos. Sospecho ciertas referencias a la psicomagia de Jodorowski, sobre todo en los rituales de esta especie de retiro espiritual e iniciático casi del protagonista (si les gustó “El Topo”, vayan a verla). Muy recomendable.

 

  • Sita Sings the Blues (Sita canta blues), de Nina Paley

¿Porqué llorar por ese/a imbécil que nunca nos trató bien? Pues ésa es la pregunta que se hace la directora, a través de la historia de Rama y Sita, recurriendo por turnos a distintas técnicas de animación, muy bien logradas, y con el genial aporte de humor algo ácido de los tres narradores. El público de hecho no podrá evitar alguna risa comprensiva (del tipo “yo también fui así de estúpida/o”). Por otra parte, la historia autobiográfica que intercala la trama no hace mucho más que interrumpir, y en cierto momento aparece de la nada una especie de video mtv francamente prescindible (buena animación, sin embargo). Moderadamente recomendable. Si les gusta la animación, vayan a verla. Y también si acaban de cortar con ese idiota que nunca las trató bien.

 

  • Hansel y Gretel, de Yim Phil-Sung

Hansel y Gretel mataron a la bruja mala y ahora ellos ponen las reglas. Macabro cuento de hadas dado vuelta (aunque todas esas historias eran algo macabras en el fondo, ¿no?), y un protagonista que no encuentra la salida del bosque y debe volver una y otra vez a jugar con esos dulces niñitos. Otra confirmación de que el cine oriental (coreano, en este caso) aún conserva esa capacidad de asustar que occidente ha perdido (sólo esperemos que a hollywood no se le ocurra hacer una remake). Pero siempre creí que las pesadillas dan más miedo cuando no entendemos el porqué, así que las explicaciones (innecesarias, además) dadas hacia el final no favorecen. Lástima. Por lo demás, impecable. Recomendable, con reservas. 

  • The Hostage (El rehén), de Laila Pakálnina

Un terrorista obliga a aterrizar un avión en la capital de Letonia. ¿Thriller yanqui? Pues no. Porque el hecho es tan absurdo que resulta cómico. La cámara sigue, pasando de una cosa a la siguiente, las inesperadas cadenas de causa y efecto que genera, historias entrelazadas que finalmente confluyen en el punto de partida. Como un efecto mariposa cruzado con búmeran. Un agujero en un panal de abejas, una vaca que se escapa, un chico que, ya que está en Letonia, pide que le traigan una barra de chocolate local. Y un gato que recorre toda la película ajeno a todo. Suena bizarro, pero la verdad que termina siendo todo tan natural, y eso es lo más loco. Recomendable. 

 

  • Solaris, de Andrei Tarkovski

Señoras y señores, el BAFICI nos trae una verdadera joya este año. Antes que nada, una advertencia para aquellos acostumbrados a lo que es hoy el cine de ciencia ficción: Solaris de Tarkovski es una película lenta, densa, sin el más mínimo efecto especial y de hecho sin acción. No “pasa” nada. Y por más de dos horas. Dicho esto, es y será por mucho tiempo una obra maestra. Me resisto a usar la tan trillada expresión “drama psicológico”, pero es justamente eso, y llevado al extremo. Porque en definitiva, lo que más nos atemoriza no es otra cosa que nuestros propios sueños y deseos y remordimientos estén allí, hechos carne frente a nuestros propios ojos. Un tema común en el género, retomado por incontables películas en su mayoría olvidables (salvo honrosas excepciones: véase la reseña de Planeta Prohibido), pero que pocas veces dio semejante monstruo del cine. Simplemente imprescindible para los devotos de la ciencia-ficción.

  •  Coraline y la puerta secreta, de Henry Selick

¿Qué pasaría si Alicia pudiera pasar de un mundo al otro una y otra vez? ¿Y si finalmente tuviera que elegir en cuál quedarse … para siempre? Que la técnica de animación y los colores brillantes no los engañen, esta película tiene su lado oscuro. Y si no llega a darnos miedo, es sólo porque nos convencimos de que ya estamos grandes para tenerle miedo a la bruja mala de las historias de nuestra infancia … lo cual está por verse. Única crítica: el cierre le quita algo de tensión a la historia (aunque quizás eso sea algo bueno). Altamente recomendable.

  •  Inframundo, la rebelión de los licans, de Patrick Tatopoulos

Una estética “gótica” muy apropiada (liberada por suerte de la “onda Matrix” que infestaba las entregas anteriores de la saga), una historia no especialmente original pero que resulta en una película mucho más creíble que en sus antecesoras y una dirección que logra que, casi, vampiros y hombres lobo sean una excusa para contar una historia interesante, y no al revés, como suele suceder en el género. Al principio resulta medio meloso y algo sobreactuado (ay, Bill Nighy, a veces hasta tu personaje de inglés pretensioso resulta excesivo), pero toma ritmo después de los primeros veinte minutos. Ciertamente recomendable, para los amantes del género.

  • Cerezos en flor, de Doris Dörrie

Una pareja que se enfrenta a su decadencia física, encontrándose cara a cara con su propia fecha de caducidad en el mundo y tratando de dejar sus últimas demostraciones de cariño, mientras sus hijos están en esa época de nuestras vidas cuando todavía nos creemos importantes, ocupados y eternos. Con buenos diálogos y hermosas imágenes, una muy buena película. Recomendable.

  •  Vals con Bashir, de Ari Folman

La historia comienza cuando un ex combatiente de la guerra del Líbano busca a un amigo director de cine para contarle una pesadilla recurrente. El amigo le pregunta por qué lo llamó a él en vez de hacer un tratamiento psicológico y el ex soldado le contesta: “¿Es que el cine no puede ser terapéutico?” Desde la animación, y con formato de documental, la película busca mostrar lo que no queremos ni podemos ver, con una distancia que se irá acortando a medida que la podamos digerir. Excelente. 

  • La mamá y la puta, de Jean Eustache

Las trampas del amor libre, la soledad que se puede sentir a pesar de estar rodeado de gente y el aburrimiento que pueden provocar a veces las relaciones ocasionales. Se dice por ahí que este film provocó al menos dos suicidios, el de su director, supuestamente porque no era reconocido por la crítica (hay varias versiones al respecto) y el de la ex-novia del mismo, que después de estrenada la película, se reconoció en el personaje de la mamá y decidió terminar con su existencia. Aquí me pregunto: ¿es peor ser la mamá que la puta? Vea la película y elija su mejor personaje… y si se aburrió de uno u otro, no se haga problema, todavía se pueden cambiar figuritas. Recomendable.

Cuando el destino nos alcance, de Richard Fleischer.

Un mundo donde todo rastro de vida animal y vegetal ha desaparecido, la comida se convirtió en unas placas insulsas creadas artificialmente. Nada tiene buen sabor, salvo el Soylent Green que guarda un terrorífico secreto: está hecho de cadáveres. Una película ecologista de culto que, entre otras cosas, hizo famosa la frase: “It’s made out of people” (está hecho de gente). Recomendable.

  • Ocho citas, de Peris Romano y Rodrigo Sorogoyen

Distintas historias de pareja que tienen en común el ser únicas, mágicas y excepcionales, incluso cuando sale todo mal. Al comienzo de la película se dice: “si el amor es la respuesta ¿cuál es la pregunta?”. Aquí, en este ámbito donde muchas veces dudamos de la existencia del amor romántico, donde miramos con desconfianza a las parejas de besos con música de violines y casi diría que nos sentimos estafados con las promesas de amor eterno, nos cuesta dar vuelta la cámara para tratar de ver qué es eso que aparentemente llena el amor. Para creyentes y ateos. Recomendable.

  • Dune, de David lynch.

Cruza de Star Treck, Star Wars y Sissí Emperatriz con el sello indiscutible de David Lynch. A pesar de todas las versiones posteriores, nadie pudo vencer la original. Lo que me pareció más divertido, es la historia de lo que esta película pudo haber sido, y no fue. Resulta que en 1974 contrataron a Jodorowsky para llevar la novela a la pantalla y el genial y totalmente loco director, armó un grupo al que llamaba “los siete samurai” y que incluía a un grupo tan heterogéneo como Orson Wells, Salvador Dalí y Gloria Swanson. La música sería de Pink Floyd. Después de gastar 2 millones de dólares en pre-producción y con un guión que, de haber sido llevado a la pantalla hubiera resultado en 14 horas de película, Dalí y Jodorowsky se empezaron a pelar por cuestiones de dinero y el proyecto quedó en la nada. ¡Lo que hubiera dado por ver a Jodorowsky y Dalí juntos! Es como hacer real la ilusión infantil de ver la pelea entre Superman y Batman para ver quién es mas fuerte. 

El blog de Soledad Castro Virasoro: http://resenasdecinesyvida.blogspot.com.

 

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