Archivo para mayo 2009

Mucha bulla de la derecha argentina contra Venezuela

31 mayo 2009

Desde el gran escritor peruano Mario Vargas Llosa, destacadísimo intelectual de la derecha latinoamericana y brillante columnista de La Nación, de Buenos Aires, pasando por el ex viceministro de Economía Orlando Ferreres, puesto por Bunge y Born en el gobierno de Carlos Menem, hasta poco sutiles medios de comunicación locales, como C5N hablan en estos días del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como “dictador”. O sea que para ellos es indiferente que se trate de un mandatario legítima y legalmente puesto allí por el voto popular y ratificado varias veces. Para esa gente, el gran problema, la delgada línea roja, es que estatiza. Y poco les importa que sea una decisión soberana, constitucional y legal. Para ellos es imperdonable.

Si Chávez hace años que proclamó el socialismo como modelo, y con esa bandera fue ratificado electoralmente ¿qué esperaban? ¿que privatizara?

Además, como dice la presidenta de la ArgentinaCristina Fernández, Venezuela, con la mediación del gobierno argentino, pagó a Techint por la siderúrgica Sidor, “la bonita suma” de 1970 millones de dólares, que superó las expectativas de los empresarios. Fue una compra, obligada pero bien pagada.

Hay más. Como dice Enrique Martínez, presidente del INTI, una vez que el gobierno venezolano tomó el control del corazón de la industria siderúrgica, en lugar de adoptar el comportamiento típico del sistema capitalista de ahogar a los proveedores para bajar el precio de sus fábricas, como hacen los grupos empresarios privados cuando van absorbiendo un sector productivo, anunció ahora que las estatiza y compensará a sus dueños privados cuando el valor de sus empresas aún es alto.

Pero no hay caso, muchos empresarios comenzando por la familia Rocca dueña de Techint, ahora piden alejar a Venezuela del Mercosur. No les importa si ese país puede aportar la energía que escasea en el resto del bloque, ni si su alejamiento termina fortaleciendo un bloque competidor, sólo les interesa sancionar a Chávez por la osadía.

Y un candidato argentino de derecha, empresario y millonario, llegó a decir que si el gobierno sale airoso de las elecciones, va a hacer lo mismo que Chávez. El viejo método de agitar el “fantasma del comunismo”. Él sabrá lo que hace.

Creo que la verdadera razón pasa por otro lado, por debilitar al gobierno para sacarle concesiones económicas, como una devaluación, o que la Anses mantenga el dinero que puso en empresas privadas pero retire de ellas los directores estatales que cuidan qué se hace con esos fondos públicos, o que baje las retenciones a la soja y que si no tiene plata para políticas sociales que se arregle.

En cuanto a que los Kirchner vayan a adoptar un modelo socialista, creo que ese candidato y otros personajes de ese segmento del espectro ideológico no deben temer, no existe ese riesgo. El elenco de gobierno está por el “capitalismo nacional”. Para lo otro falta mucho.

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Protesto por la anulación de multas de tránsito

30 mayo 2009

A ver si entendemos: ni el crimen, ni las gripes, ni el dengue ni ninguna otra enfermedad matan tanto como las barbaridades que se hacen manejando.

¡¿Está claro?!  El mayor problema de seguridad en la Argentina es el tránsito.

Según la estadística de la muy respetable Asociación Luchemos por la Vida (www.luchemos.org.ar) en 2009 el promedio subió a 22 muertos por día, 660 por mes. En los primeros cuatro meses de 2009, solo en la provincia de Buenos Aires hubo 1008 muertos. ¡Se entiende! Más de mil muertos en cuatro meses sólo en territorio bonaerense.

Bien, en ese contexto, el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, perdonó a 1.277.772 infracciones de tránsito, excesos de velocidad en las rutas a la Costa cometidos el pasado verano, en las que justamente esta temporada, gracias a ese trabajo de control, hubo “apenas” 200 accidentes con 13 muertos. Y Scioli tira eso por la borda posiblemente con fines electoralistas como hacen los peores políticos, los más dañinos para la sociedad. Y conste que yo soy de los que apoyan el modelo socioeconómico que sostiene el actual gobierno nacional.

La decisión es más grave aún porque según explicó  el gobierno provincial, hacer caso omiso del límite de velocidad es una conducta generalizada .

Hubo esta canditad de infracciones, pero en rigor, según análisis de la información que captaron los radares, 80 por ciento de los  vehículos que viajaron a al costa violaron los máximos. ¡80 por ciento! Sólo a una parte se les hizo multa, y ahora los perdonan.

Efectos de la decisión de Daniel Scioli:

– El que respetó los límites por temor a la multa, ahora dice: “El año que viene corro, si después no pasa nada”.

– El que corrió pero no lo pescaron, ahora dice: “No pasó nada, pero si me hubieras pescado, tampoco. Sigo así que está todo bien”.

– El que fue multado, ahora dice: Ja, ja, ja, ja, ja. El año que viene corro de nuevo. No pasa nada.

– El policía que hizo multas, ahora dice: “Para qué laburé y puse la cara, y me aguanté los insultos por lo bajo de los infractores y resistí las coimas… Al final soy el boludo de la película”.

– El policía que aceptó coimas y no hizo multas, ahora dice: “vieron, yo me beneficié ilegalmente pero por lo menos el infractor tuvo un costo”.

– El que no corrió por cuidarse a él y su familia y por evitar accidentes que pudieran lastimar a otros. Éste es el único que va a seguir igual, y el único que no necesitaba la intervención del estado. Todos los demás sí la necesitan y la decisión de Scioli hace que esa intervención tenga el efecto contrario.

Vean lo que dijo Eduarto Bertotti, presidente del Instituto de Seguridad Vial:

“Este tipo de decisiones unilaterales del poder provoca entre los infractores una sensasción de impunidad. Porque no son faltas leves: hablamos de exceso de velocidad que pone en riesgo a terceros. Hay que revisar estas medidas porque resulta un mensaje contradictorio. La condonación de multas es una mala noticias que no ayuda”.

Así lo comentó la colega Diana Baccaro en Clarín:

“La autovía 2 es la vidriera de una cultura. Es un espejo para mirar y ser mirado. Impunidad, omnipotencia y desapego a las normas es la imagen devuelta cada verano por los excesos de volocidad, los cambios bruscos de carril, las charlas por celular y los mates que van y vienen de un asiento al otro en las rutas que van a la Costa. Según las estadísticas, el 70% de los choques se produce en rectas, sobre pavimento seco y de día, lo que ayuda a determinar que la imprudencia es la principal causa de los accidentes. ¿Cómo habría que llamar a los casi 250 mil conductores que superaron este verano en más de 60 kilómetros por hora la velocidad máxima permitida en esas rutas? Sin normas que se hagan cumplir, la fatalidad seguirá siendo el nombre que se le da a los errores humanos cuando llega la hora del castigo. Y el perdón será sólo un analgésico más al dolor de esta cultura”.

Esto lo dijo el campeón de TC y TC 2000 Juan María Traverso después de un paseo por la autovía 2:

“Los argentinos en general tienen habilidad para manejar y les gusta. Pero manejan mal porque no respetan la ley. A mí me sorprende la naturalidad con la que la gente comete maniobras peligrosas permanentemente, todo el tiempo. La realidad es que en la mayoría de los casos se trata de una imprudencia o una distracción del que maneja (…) Lamentablemente en este viaje, y en tantos otros, he visto maniobras espantosas”.

Soy de San Lorenzo pero felicito a Huracán

29 mayo 2009

Pese a ser “cuervo”, de San Lorenzo, tengo que felicitar a Huracán, nuestro clásico rival.

Primero, obvio, por lo bien que están jugando y sumando méritos en este campeonato, con la dirección técnica de Angel Cappa, brillante discípulo del Flaco Menotti. Pero eso dejémoslo ahí, no se agranden mucho.

Lo que me llevó a escribir esto es otra cosa. El Club Huracán llevará impreso en sus camisetas oficiales el nombre del hospital pediátrico Juan P. Garrahan. Por supuesto, en forma gratuita.

En vez de una marca comercial, el nombre de una institución pública de excelencia y de enorme servicio para chicos de todo el país. Un patrocinio que ennoblece al Globito.

Ojalá San Lorenzo hiciera algo así. ¿Tendrá algún reflejo solidario y humanitario el gerente de márketing azulgrana, el rey del rating televisivo Marcelo Tinelli, o sólo se le ocurre cómo facturar con imitadores, caños y culos?

Aerolíneas, ya estatal, no cobrará asiento extra a los gordos

28 mayo 2009

Una excelente noticia. Aerolíneas Argentinas y Austral, ahora nuevamente estatales ambas, son las primeras compañías aéreas del país que dejaron de cobrar asiento extra a las personas obesas en sus vuelos de cabotaje.

Esta práctica de exigirles que paguen dos asientos a las personas que no entran en uno es común en todas las empresas del mundo y es una barbaridad, porque los tratan como carga, no como personas y, por ende, sujetos de derechos. Es una arbitrariedad, una discriminación bien jodida.

Aerolíneas y Austral ahora sólo exigirán dos requisitos a los obesos, que avisen con 48 horas de anticipación y que envíen por fax certificado médico que los autoriza a viajar en avión.

Esta medida, que ya entró en vigencia, tiene valor en sí misma, porque reconoce el derecho de los pasajeros de no ser discriminados por su peso, y también vale como efecto demostración, porque deja en evidencia a las otras empresas.

Gripe A, los primeros afectados son los ricos

27 mayo 2009

Interesante. La epidemia de gripe A (mal llamada porcina) parece tener en la Argentina un sesgo clasista (por ahora).

No podía ser de otra manera en la fase de importación, porque como el virus sólo puede viajar llevado por las personas que infecta, y cómo sólo los más pudientes viajan en avión, ha sido gente adinerada la que trajo la enfermedad y luego sembró el virus en los lugares por los que se mueve: campo de Polo en Palermo, escuelas de Pilar y de Belgrano, etcétera.

Antes de continuar, espero sinceramente que nadie infiera de esto la pelotudez de que me alegra que se enfermen los ricos. ¿Estamos? Sigo.

Lo que me parece interesante es que la situación permite comprobar que de los problemas de la sociedad no es posible escapar simplemente porque se tiene dinero: barrio privado, seguridad privada, medicina privada, educación privada, rejas, muros, cerco, nosotros adentro y los demás, todos los demás, afuera y que se arreglen.

Aún los más ricos deben valorar la necesidad de conservar y acrecentar los bienes públicos, como un buen sistema de sanitario, en cuya gestión es insustituible el Estado. Y eso quiere decir más respeto y apoyo a los organismos estatales, a los que hace una década condenaban al exterminio, y menos reticencia a pagar los impuestos.

Cuánto más deben valorar la presencia del Estado los sectores menos favorecidos. Ellos, ahora por ejemplo, dependen íntegramente de que una buena tarea del sistema de salud pública impida una propagación catastrófica de la enfermedad, porque si esto fallara, serían ellos los que como siempre terminarían poniendo los muertos. En definitiva, los males sociales siempre son clasistas, en perjuicio de los más pobres.

Y cuando digo el sistema de salud pública no me refiero únicamente a las instituciones estatales de salud, como los hospitales, sino también a las autoridades, que deben hacer participar eficazmente a las empresas privadas de medicina en las operaciones preventivas como, por ejemplo, hacerles cumplir el deber de informar todo caso sospechoso.

Sole está yendo mucho al teatro

26 mayo 2009

Soledad Castro Virasoro, mi infatigable crítica, está viendo mucho, mucho teatro, y comentándolo en forma muy adecuada para ayudarnos a elegir. Va una pila de reseñas, pero pueden ver más en su blog  http://resenasdecineyvida.blogspot.

  •  Es inevitable

Todos tenemos una historia de amor perfecto (la mía es la de mis tíos Tito y Loly) y el primer miedo es nunca conocer un amor con tal característica. Un día conocemos besos llenos de sol y el siguiente miedo es que esa persona un día no nos quiera más. Pasa el tiempo y esa persona se queda y hace nuestros días más lindos y nos sentimos seguros en su amor y entonces el miedo es que un día se muera. La obra juega con nuestros miedos y con todos los pequeños placeres que tiene la vida, haciendo de la muerte un evento que tiene mucho de cotidiano y de inevitable. Con distintos recursos sorprende constantemente manipulando nuestras lágrimas y nuestras risas convirtiéndonos, más que en sujetos pensantes, en seres puramente emocionales. Muy recomendable. PD: Cuando me muera quiero ser como Menchu.
(Teatro La Carbonera, Balcarce 988, los domingos a las 20.30)

  •  Lame vulva

 “Una mujer puede al igual que un hombre, convertirse en verdugo. Puede dominar, humillar, discriminar, ignorar, someter, denigrar, amenazar, intimidar, atormentar, maltratar, destruir, castigar, agredir, vejar y hasta asesinar”. Esto sucede desde el inicio hasta el final: la violencia y la manipulación son permanentes. No me dieron respiro; desde la primer cachetada ni bien me senté en la butaca hasta el final es una catarata de maltratos hacia él de parte de ella y de su madre. Desde mi punto de vista nada justificadas y mucho menos injustificadas son sus “no reacciones”. ¿Porqué no te vas? pensaba. “¿Cuáles son tus límites, Horacio?”, le preguntan en un momento. Y pareciera que no los tiene. No puedo ver más allá de esa superficie abollada por los golpes. Si esto fuera una superposición de imágenes de diferentes situaciones de violencia cotidiana quizás podría asumir que esa basura está en nosotros, en nuestra sociedad. Ahora, siendo una puesta realista, me parece que se simplifica la realidad para narrarla. No se ve una sola ambigüedad en esos personajes. Desde que empieza hasta que termina están exactamente en el mismo lugar. Se ve como esa tarde de domingo avanzan en sentido lineal hacia su inexorable destino. Más allá de la intensidad, lo que yo pude ver representado no fue mucho más de lo que nos permiten ver los estereotipos y los prejuicios sociales. Moderadamente recomendable.
(La Ratonera Cultural, Corrientes 5552,1º piso, los viernes a las 22.30)

  •  Así da gusto

Conmoción, carcajadas, ternura y alguna lágrima provoca Olinda Petrungaro. Asistente de vestuario en el Maipo, hija y nieta de vestuaristas, ha pasado toda su vida escondida observando a las grandes cómicas, escuchando historias de las leyendas del escenario. Es ingenua hasta el extremo pero mecha observaciones agudas sobre ese mundo que conoce de pe a pa. Esconde bajo su vestimenta y mirada infantiles medias de red y unas ganas volcánicas de ser vista. La oportunidad aparece y así es como logra interpretar a actrices y vedettes del Maipo: Sofía Bozán, Tita Merello, Lola Membrives, Nélida Roca, Nélida Lobato y, sobre todo, Niní Marshall y Olinda Bozán; todas forman parte de esta obra creada, dirigida e interpretada por Ana María Bovo. Las mutaciones de la voz y el cuerpo de Ana María Bovo arriba del escenario son notables; las transiciones son imperceptibles y los cambios contundentes. Olinda, enclenque, se apura al medio del escenario; de pronto frena, abandona la postura infantil y adopta una pose más seductora; se lleva la mano a la boca como si fumara un cigarrillo y dice, con una voz que ahora es grave: “Va a venir la muerte vestida de Tita Merello y te va a decir: Piba, ¿y vos quién sos?” Un instante después reaparece Olinda Petrungaro lista para interpretar otra leyenda. Estas transiciones, el trabajo de investigación previo, la agudeza a la hora de narrar las historias y evocar a través de una sólida actuación a una multiplicidad de personajes son lo mejor de este espectáculo. Reseña de Marcela Villarrazo.
( Maipo Club, Esmeralda 449, 2º piso, los martes a las 21y los domingos a las 17)

  • Lúcido

Suelo pensar que los sueños son una parte imprescindible en la vida de las personas. Son la posibilidad que todos tenemos de conectarnos con lo absurdo, con lo mágico, con lo imposible, con lo hermoso y lo siniestro. Son esa unión perfecta entre lo real y todo lo demás. Son la posibilidad de vivir lo imaginario con la carne. Ver Lúcido fue para mí la posibilidad de disfrutar de un sueño largo y generoso. Que además de ser un sueño es una gran obra. Porque no sólo tiene los mecanismos más inconexos de los sueños, sino también la precisión de la dramaturgia. Ver unidos el polo del caos y el del orden que todo proceso creativo requiere, es siempre una gran alegría. La excusa: una familia disfuncional, un edipo no resuelto, una donación de órganos entre hermanos, un reencuentro, una cena de cumpleaños, un padre ausente y mucho más… Muy recomendable. Dos horas para viajar de lo cómico a lo trágico. Como debe ser. (Andamio ´90, Paraná 660, los viernes a las 22.15)

  • Matrizka

Una madre que va acallando su propia alegría juvenil, encerrándola más y más hondo. Una familia ordenada, obediente, alineada. Cada una debe respetar su lugar, respetar el mandato. No habrá lugar para reír o llorar, ser feliz o triste. Obedecer, hasta en fin. Realmente asombrosa. La expresividad, el peso en escena que logra dar Carolina Elrich a lo que son, en realidad, (¿simples?) muñecas rusas, pero que acaban siendo tanto más que sólo eso, me dejaron maravillado. Una historia interpretada con humor, sí (y un humor al que el público respondía prontamente, agradecido), pero en el fondo terriblemente dramática. Ecos inevitables, claro, de Bernarda Alba, pero de los que los autores de Matrizka pueden sentirse orgullosos, pues el resultado es excelente. Como creo que ya mencioné anteriormente, a veces necesitamos ese humor, y necesitamos, en este caso, ese títere, para poder mirar de frente a la tragedia. Es necesario; es, a veces, la única forma de ver. No se dejen engañar por lo de “espectáculo de títeres”. Esto es teatro, y bueno. Muy, muy recomendable. (Celcit, Moreno 431, los viernes a las 20 y a las 22, los sábados a las 19).

  • Minetti

Un viejo actor, alguna vez admirado, famoso, pero hoy olvidado, aferrándose a un regreso triunfal que nunca llega. Un largo discurso, vehemente, rencoroso, senil, sobre el teatro, la representación, el actor. Un decrépito hotel que alguna vez fue majestuoso y una joven que escucha, a veces apenas entretenida, otras conmovida, y observa. Por un breve momento se interrumpe la representación, y nos enfrentamos a los actores reflexionando sobre la obra, poniendo en evidencia esa transformación, ese artificio que implica el teatro (falsedad que como público nos tragamos sin pensar). Y luego volvemos a Minetti, al hotel. Una buena obra interpretada por un excelente actor (Juan Carlos Gené). Una verdadera clase magistral de actuación, de ésas que da placer ver y que se aplauden de pie. Nada menos. Pero me temo que tampoco mucho más. Una pieza que se queda en el escenario, que no se va a casa con el espectador, excepto quizás como recuerdo de haber visto a un Actor (con mayúscula). Recomendable. (Celcit, Moreno 431, los sábados a las 21, los domingos a las 20)

  • La sombra de Federico

Con dudas acerca de su muerte, vuelve Lorca a tratar de esclarecer el hecho de su propio asesinato. La obra tiene momentos de una energía muy potente que obligan al espectador a vibrar de emoción. Pasando por momentos de sus obras teatrales y algunas poesías inolvidables del autor andaluz, como una música que acompaña la pieza, se desenvuelve esta propuesta mágica, también de la mano de los titiriteros.La impresión es de realidad, de bronca, de injusticia, de muchas incógnitas acerca de la guerra civil española y de su “¡Viva la muerte!”, como decían los franquistas. Creo que es una buena oportunidad para estudiar los hechos transcurridos en la década del treinta en esa España convulsionada; esta obra me tienta fuertemente a ese trabajo. Muy recomendable. (Teatro General San Martín, Corrientes 1530, de miércoles a domingo, a las 20)

  • Memorias de una pieza

La memoria colectiva es una necesidad. No debería tener discusión. Cualquier aporte en ese sentido es bienvenido y nos ayudará a construir una sociedad mejor. Si a eso le sumamos una buena idea original que, además, tiene una base histórica real, se convierte en un ejercicio saludable. La pieza de la que habla el título es, en verdad, la casa que compró hace un tiempo el autor y director. Investigando, averiguó que allí vivieron una familia de inmigrantes italianos, una familia de judíos ortodoxos, funcionó una fábrica de mayólicas y otra de delantales y manteles, fue sauna y estuvo tomada por nueve años. Un material envidiable para hacer hablar hasta a las paredes. La media luz casi permanente no logra ocultar algunas sobreactuaciones que, sumadas a gritos innecesarios, terminan siendo efectistas más que emotivos. Por el contrario es muy destacable la puesta en ambientes diversos y los off “fuera de campo” que hacen trabajar muy bien nuestra imaginación. Algo recomendable. (Korinthio, Junín 380, los viernes a las 23.15)

  • El banquete de Platón

El título no promete en vano: veremos (y, sobre todo, oiremos), en una versión bastante fiel al original, El Banquete, la obra de Platón en la que diversas eminencias intelectuales de la Atenas clásica (incluyendo, desde luego, al Sócrates a través del cual habla el autor) elogian y discurren sobre el amor. Una obra atractiva para leer pero muy difícil de adaptar para la representación. Por su misma naturaleza, el texto carece de acción dramática y, en cambio, se estructura sobre una serie de parlamentos largos y de cierta densidad conceptual. La puesta no hace mucho para transformar estos problemas en virtudes y la atención del espectador se sitúa al borde de un abismo del que puede no haber retorno. Algunas elecciones difíciles de entender (como la aparición de la sacerdotisa Diotima caracterizada como una gimnasta o como Trinity en Matrix), quizás forzadas por la necesidad de darle más papel a las integrantes femeninas del elenco en una obra esencialmente masculina y misógina, contribuyen a pensar que, tal vez, El Banquete fue demasiada apuesta. Poco recomendable. ( La Manufactura Papelera, Bolívar 1582, los sábados a las 22)

  • Agosto

Permítanme empezar con un comentario negativo: ¿Por qué a algunos empresarios del espectáculo – en este caso Daniel Grinbank – les gusta tanto importar materia prima? La respuesta es sencilla: el riesgo no parece estar entre sus apuestas. Un éxito de Broadway, un premio Pulitzer, un elenco de primera y un director prestigioso del off son segura garantía de la recuperación de lo invertido y de una buena ganancia. Todo el esfuerzo que hizo Mercedes Morán en la adaptación de esta obra podría haberse usado en la búsqueda de autores y dramaturgos que nos hablaran de lo mismo pero con una mirada original y local. Por lo demás no hay absolutamente nada que reprochar: excelentes actuaciones aplaudidas de pie, el ritmo y la ironía a la que nos tiene muy bien acostumbrados Tolcachir (el director) y una escenografía deslumbrante calcada de la original. Con veinte minutos menos que la original (que se presentó con dos intervalos) otro mérito de esta puesta es que las tres horas que dura (aquí con un solo intervalo) se nos pasan realmente sin problemas, disfrutándolas. Recomendable.
(Lola Membrives, Corrientes 1280, los miércoles, jueves, viernes y sábados a las 21, los domingos a las 20)

  • ¡Pobre de ellos!

Parece que los símbolos tradicionales de la masculinidad están en crisis. Una crisis que ya lleva su tiempo y es motivo de análisis, ponencias, discusiones y… obras de teatro. En este caso asistimos a un potpurrí descriptivo de las causas psicológicas que llevan a tres tipos de barrio a querer recibirse de “varones profesionales”. Nada mejor que hacerlo en la antesala de una academia de tango. Si Coco Silly está, desde hace un tiempo, intentando con su personaje una recuperación de los “machos argentos” acá está Rosario Zubeldía para decirles ¡Pobre de ellos! Es que, con una muy buena actuación, con humor y patetismo, los tres personajes nos están diciendo que todo es una máscara, una composición cotidiana hecha para ocultar sus deseos y miedos más profundos. No esperen una historia tradicional ni grandes conflictos entre los protagonistas. Se trata de ejercicios autorreflexivos que se potencian al desnudarse en grupo. Algo Recomendable. (Espacio Boedo XXI, los viernes y los sábados a las 23)

Cinco pelis, incluidas tres buenas nacionales

25 mayo 2009

Las recomendaciones de Sole, mi infatigable crítica, y su equipo, abarcan esta vez cinco películas, incluidas tres nacionales imperdibles. Hay más reseñas en su blog: http://resenasdecineyvida.blogspot.com

  • Si el viento mueve la arena, de Marion Hänsel

Una familia cruzando el desierto en busca de agua, perdiendo paso a paso lo poco que tienen, pero con la certeza de que no deben detenerse, no deben parar, jamás, pase lo que pase. Porque todo lo demás, la inseguridad, la guerra, las diferencias políticas, ideológicas, religiosas, incluso el amor o el odio, resulta irrelevante. Una historia bien contada, no diría dura (y creo que es intencional que evite serlo) pero triste, muy triste. Sí, ciertamente una película europea para un público europeo (u “occidental”, aunque la palabra no tiene mucho sentido, realmente). Algunos podrían argumentar que la fotografía, el idioma, el dialogo, incluso el vestuario resultan demasiado cuidadas, demasiado “limpias”, y rayando a veces el cliché. Creo, sin embargo, que son elecciones lamentablemente necesarias para hacer llegar a ese público ese mensaje, pues de otro modo no lo captarían, no significaría gran cosa para ellos. Y cuidado, no cometamos el error de “extranjerizar” esta película. El contexto no es lo que importa. “¿Hay mucha gente atravesando el desierto?” pregunta la niña al padre, “Miles” “¿Y por qué no las vemos?” “El desierto es grande, muy grande”. Y a aquéllos que hoy publican sus cartas de lectores en La Nación quejándose de que los cartoneros se le instalan en la plaza de la vuelta, o que ven como progreso que se inaugure un nuevo shopping top en el barrio: ¿qué les hace pensar que están tan lejos de esto? No sean tan estúpidos, por favor. Muy recomendable.

  • Berlín-Buenos Aires. Las lágrimas de mi madre, de Alejandro Cárdenas Amelio

Ésta es una de las tantas historias de exilio durante la última dictadura militar argentina. Un matrimonio con su hijo se ven forzados a exiliarse en Berlín. La película hace foco en las relaciones personales familiares y con los personajes con los que la familia convive en un loft. El narrador es el niño, cuando ya no es niño, que cuenta sus recuerdos, desde el punto de vista de los hijos, de aquéllos que nos vimos afectados por la dictadura militar pero que, a la vez, nunca podemos terminar de ser parte de esa historia de la que no fuimos protagonistas. Berlín-Buenos Aires… es una historia verdaderamente conmovedora. Es una historia de utopías, esperanzas, frustraciones, ausencias, amores y desamores. Muy recomendable.

  • El lector, de Stephen Daldry

Berlín. Un joven de 15 años se enamora de una mujer. Esta mujer es extraña pero es su primer amor, un amor que lo marcará para toda la vida. Cuando decidí ir a ver la película yo ya conocía el pasado del personaje de Hanna, ya sabía el por qué de su extrañeza, de su desamor y de su aparente deshumanización. No voy a contar cuál es el pasado de este personaje por si algún/a lector/a aún no lo sabe. Me hubiera gustado enterarme en el transcurrir de la película pero, como suele pasar con las películas ganadoras del Oscar, es difícil no conocer la trama de antemano. Se trata de un amor intenso, de un amor que es capaz de perdonar hasta lo impensable, que acompaña a Michael toda su vida. Lleno de contradicciones y sin maniqueísmos. Muy recomendable (tan recomendable como fuerte y triste).

  • El silencio de Lorna, de Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne

Y lo volvieron a hacer. Los hermanos Dardenne una vez más nos enfrentan a dilemas éticos y cotidianos, no porque nos ocurran todos los días a todos, sino porque están siempre sucediendo aquí y allá. Estos hermanos directores ya lo hicieron en El Hijo y en El Niño que, de paso, les propongo que las vayan consiguiendo para ver y disfrutar. A quienes ya las vieron les advierto que El Silencio de Lorna tiene un ritmo más lento, no apta para trasnoche, si uno madrugó. Eso no quita que a cada rato el guión nos sorprenda con algún giro inesperado que hace sigamos la historia con atención. A Lorna – con una excelente y sobria interpretación – pareciera no importarle nada de lo que pasa y sin embargo su silencio y su aparente indiferencia nos muestran facetas profundamente humanas en situaciones de disyuntivas constantes. No tenemos muy seguido en los cines la posibilidad de sentarnos a reflexionar sobre la condición humana y, si bien tal vez no sea ésta su mejor película, no dejemos pasar la oportunidad que nuevamente nos dan estos hermanos para hacerlo. Recomendable

  • La sangre brota, de Pablo Fendrik

Quienes vimos El Asaltante, la primera película de Pablo Fendrik, es posible que vayamos a ver su segundo largo con demasiada expectativa. Es que los 56 minutos de aquel film no tienen desperdicio. Tal vez entonces, la primera recomendación sería invertir el orden y ver primero La Sangre Brota. De esa forma evitamos esa máxima, que muchas veces se cumple, sobre las expectativas previas y su relación con nuestro disfrute posterior. Lo que me parece que falla un poco en esta peli es una suerte de dispersión de historias que no contribuye a la credibilidad. Sumado a que ciertos desenlaces parecerían forzados, uno puede salir del cine descreyendo de su verosimilitud. Igualmente quiero decir que no alcanzan estos errores para dejar de recomendarla. Hay muy buenas actuaciones, climas muy bien logrados y situaciones de tensión que vale la pena descubrir. Recomendable

  • Días de mayo, de Gustavo Postiglione

“La era está pariendo un corazón, no puede más, se muere de dolor y hay que acudir corriendo pues se cae el porvenir, en cualquier selva del mundo, en cualquier calle…”
Me dispongo a hacer la reseña de esta conmovedora película y vuelvo a sentir el nudo en la garganta que sentía cuando salí de la sala. ¿Cómo se vive en tiempos de represión? ¿Existe el escepticismo? ¿Y la militancia full time? ¿Cuáles son las certezas? ¿Es posible amar sin que el contexto haga mella en los sentimientos? ¿Qué es amar cuando la vida corre peligro? ¿Cómo se cuida a la persona amada?… Éstas son algunas de las preguntas nos quedan dando vueltas en la cabeza después de ver esta película. Una estudiante de filosofía y teatro, un fotógrafo, un obrero y un músico se cruzan en el contexto del Rosariazo, huyendo de la represión. A partir de ese momento sus vidas cambian. Se trata de un momento de mucha movilización y, a la vez, de mucha represión en el que todos los jóvenes parecen tener que tener certezas, utopías que permitan pensar una salida a la sociedad que los oprime. Sin embargo, los personajes de Días de Mayo tienen incertidumbres, diferencias, dudas y, por supuesto, utopías y también, sentimientos. Me gustaron mucho la elección por el blanco y negro y la música