Apostillas a la Cumbre del Mercosur en Asunción

Asunción. Ciudad pequeña, ajardinada, limpia, antigua, bilingüe, con necesidades básicas insatisfechas y con muchas 4×4, deteriorada, amable y respetuosa. Son 900.000 habitantes. El Gran Asunción, suma de la capital y los núcleos urbanos periféricos, 1.300.000. Todo Paraguay, 6 millones.

Arquitectura. En primer plano de la foto la histórica estación Carlos Antonio López, donde el ferrocarril paraguayo comenzó a correr en 1861.

El reto de Cristina. La presidente argentina llegó tarde, en medio del discurso inaugural de Lugo. Hasta ahí, todo “normal”, ya lo había hecho en otras cumbres. Pero además, cuando le dieron la palabra, dijo que fue porque el canciller Taiana le había informado mal la hora. Feo.

Récord de frío. Asunción recibió a quienes asistimos a la Cumbre con la menor temperatura en 36 años. El 24 hizo 0º C. La ciudad está construida sobre un terreno en suave declive hacia la bahía de Asunción, en el río Paraguay, que corre de norte a sur y divide al país en dos.

Lula evocó a Alfonsín. “Uno de los responsables de la aproximación entre la Argentina y Brasil, que estuvo en la raíz de nuestro Mercosur”, dijo el presidente brasileño al iniciar su discurso.

Sede monumental. El gigantesco y fastuoso edificio de la Confederación Sudamericana de Fútbol, también conocida como Conmebol, que sirvió de sede a la Cumbre, luce como un elefante blanco en comparación con el paisaje urbano de la ciudad.

Diarios en contra. La prensa paraguaya en general denostó el encuentro. “El Mercosur se reúne sin poder concretar avances importantes”, tituló La Nación que, al menos, le dio el titular al tema. En cambio, el ABC Color informó  “Mercosur, de nulo aporte al país, hace hoy su reunión”, con un titulito chico, y el Última Hora, puso en la tapa que hubo apurones en los preparativos edilicios, y adentro editorializó: “Otra cumbre del Mercosur que pasará sin pena ni gloria”. El tema excluyente en todos era la negociación con Brasil por la energía de Itaipú.

Venta callejera. Por las calles de Asunción se pueden comprar al paso supuestos rólex, CD, ropa, artesanías, portatermos, tejidos… Lo que me dejó intrigado fue ver a varias mujeres indígenas con mantas en la vereda exhibiendo bolsos y otros productos, coloridos, vistosos, pero de factura industrial. Después encontré otra igualita en el Aeropuerto. Me dejó la sospecha de que un “emprendedor” que fabrica pseudoartesanías buscó vendedoras que dieran el ‘physique du rol’ y montó una situación.

En guaraní. Lugo dio la bienvenida a los otros presidentes con una frase en guaraní: “Ta pe guahe poraite ko Paraguaype” (Bienvenidos a Asunción, capital del Paraguay). Pero más tarde, hubo discurso en guaraní, a cargo de una joven encargada de informar a los mandatarios las conclusioens de la Cumbre Social. Hubo traducción simultánea. Al final se presentó así: “Son Cinthia, soy ciudadana y soy Mercosur. Me atreví a hablar así porque es lo que siento y lo que siente la gente que represento”. 

Influencia cultural. A simple vista hay indicios de influencia cultural argentina. Canales de Buenos Aires en la televisión, un cafecito de la cadena Havanna, y justo el día de la cumbre, el diario Última Hora empezó a distribuir semanalmente con sus ejemplares la revista Para Ti.

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