Obama, Honduras, el golpe y la región

Pensaba criticar a Barack Obama por Honduras, por su actitud tibia ante los golpistas al cumplirse el martes un mes del derrocamiento del gobierno constitucional,  y ayer llegó una noticia que da esperanza:  Estados Unidos retiró las visas a funcionarios del régimen de facto hondureño. Un gesto, al menos. Veremos cómo sigue esta historia, sin olvidar que lo importante son los hechos más que las palabras.

Por empezar el derrocado presidente Manuel Zelaya, que acampa a estas horas en Nicaragua a pocos kilómetros de la frontera con su país, consideró que “es una medida correcta, pero debemos seguir insistiéndole a Estados Unidos para que apriete más a los golpistas y dé una demostración muy evidente de su repudio a este golpe de estado”.

Dos días antes, Zelaya le había reclamado más energía a Estados Unidos, y había instado a la jefa de la diplomacia norteamericana, Hillary Clinton, a “enfrentar la dictadura (de Roberto Micheletti) con fuerza para hablar bien del presidente Obama“, a lo que un portavoz de Hillary respondió exhortando a Zelaya a apoyar la mediación del presidente costarricente Óscar Arias, mientras dure.

En tanto, crece en la región la sensación de que el gobierno de facto se mantiene porque tiene algún apoyo en Washington, en algún sector poderoso con ingerencia en la política exterior. ¿El Pentágono quizás? Alguien da aire a los golpistas para que se sientan con fuerzas de continuar pese a tener literalmente a todo el mundo en contra.

El viernes pasado, en Asunción, escuché en directo cuando el presidente de BoliviaEvo Morales, se preguntaba en la Cumbre del Mercosur sobre el origen del golpe hondureño:

Desde nuestro punto de vista es la presencia militar norteamericana en Honduras. No es posible que fuerzas armadas de Latinoamérica vayan como entrenamiento al Comando Sur (de Estados Unidos). Si no liberamos de eso a nuestras fuerzas armadas, estoy seguro de que van a seguir los golpes de estado. Y el Comando Sur tiene una base en Honduras. Son más de mil militares norteamericanos. Si el presidente Obama quiere que vuelva Zelaya, ¿por qué no presta la pista de ese Comando Sur que está en Honduras? Si un grupo de izquierdistas guerrilleros hubiera tomado el poder en Honduras, el Comando Sur y esa base no lo hubieran perdonado. Esta hipótesis demuestra que el imperio es parte del golpe de estado en Honduras. Creo en las palabras del presidente Obama, pero tenemos que retirar las bases norteamericanas de nuestros países”.

Por su parte, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, aportó su punto de vista el martes:

“Son los organismos de inteligencia los que fraguaron ese golpe, porque las bases militares de Estados Unidos habían salido ya de Panamá y se habían quedado sin bases (en la región), excepto la que mantienen por la fuerza en Cuba, en Guantánamo”, dijo Ortega.

Según el nicaragüense, Estados Unidos no quería que Zelaya convirtiera la base de Soto Cano (ex Palmerola) en un aeropuerto internacional, a raíz de un trágico accidente ocurrido en la terminal aérea de Toncontín en mayo del año pasado.

“Ellos no quieren perder la base y esto explica cómo se vinieron fraguando estos planes bajo otros pretextos”, adujo Ortega.

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