Prédica para que la protesta social sea reprimida: C5N, un líder

El panfletario C5N descuella en su militancia contra los que protestan en la calle. Su meta es que alguien aplauda cuando algún funcionario pierda la línea y mande a la policía a reventar cabezas.  Y si mata uno o dos, mala suerte. Quisiera ver qué tan fluido se pone el tránsito si la policía empieza a reprimir manifestaciones.

Los conductores y columnistas del canal de Daniel Hadad editorializan siempre para el mismo lado y machacan  sobre los automovilistas molestos por los bollos de tránsito que se arman. Ése es el sector social para su perverso proselitismo.

Siembran y siembran para que los afectados, sin pensarlo mucho, reclamen a gritos que “alguien saque como sea a esa gente que no nos deja pasar”.

¿Por qué digo “sin pensarlo mucho”? Principalmente porque no les informan sobre los motivos de los que salen a la calle,  porque parten de la idea de que la protesta es una anormalidad, porque nunca hay problemas de tránsito cuando la manifestación es “contra la delincuencia”, porque le ponen el micrófono a los automovilistas bloqueados en el momento en que más nerviosos están para que puteen a los manifestantes.

Los cronistas tienen generoso espacio para relatar el avance de columnas, ir mostrando cada carril que queda bloqueado y recoger el malhumor de los conductores,  pero no hablan con los que protestan, ésos son “los otros”, que además nunca son descriptos como trabajadores o ciudadanos, sino como “activistas” o “sindicalistas”. Y siempre se sugiere que son violentos.

El lugar común de estas trasmisiones es la falacia de que el derecho de protestar no debe interferir en el derecho de circular. Con lo cual un alumno del secundario puede quedar bien si levanta la mano, pero qué ridículo es en la realidad.  El conflicto en Kraft (ex Terrabussi) lleva 40 días, sólo llegó a los diarios cuando cortaron la Panamericana. ¿Está claro? C5N no va a fábricas en huelga a informar qué pasa con lo que podría ser innecesario que muchos conflictos ganaran la calle.

Insisto en que nunca preguntan por qué se manifiestan: despidos, desalojos, cierres de fábricas, gatillo fácil policial, hambre, villas que se inundan, contaminación, casos  judiciales trabados, salarios miserables y trabajo en negro, desnutrición y mortandad infantil, abusos de autoridad. O manifestaciones más políticas e igualmente legítimas contra el golpe en Honduras, por ejemplo, por la recuperación del Indec, a favor o en contra de alguna ley, por reclamos estudiantiles o derechos de minorías. En el “canal de noticias de alta gama” no lo dicen, todos son sólo “cortes”.

Luego repiten cada media hora “la ciudad sitiada”, ilustrado con imágenes de archivo de marchas de la CTA. Je je. ¿De protestas del campo no tenías? ¿De cacerolazos de Barrio Norte no encontraste?

¿Y quién es “la ciudad”? Los que no están protestando, supongo. ¿Qué son los manifestantes? Parece que son los sitiadores,  no forman parte de “la ciudad”. ¿Querrá decir que son el enemigo? Un mensaje bien jodido.

La Argentina está muy descalabrada. Cada crisis la dejó maltrecha y la recuperación siempre fue parcial. De la caída de 2001 no todos salieron. Por eso se dice que creció la pobreza estructural, la desocupación estructural, el hambre y la desnutrición crónicos. Especialmente en los 90 hubo mucho de desintegración social y así quedamos. El aumento del flagelo de la droga y el delito son parte de esa misma degradación de la sociedad.

No hay magia posible. La descomposición es profunda y extendida. Los problemas sociales, en el mejor de los casos, es decir con gobiernos que honestamente trabajen para solucionarlos, demandarán décadas. La protesta social será parte del paisaje de la Argentina por décadas, igual que la mendicidad, la gente durmiento en la calle, la miseria ostensible y los problemas de seguridad cotidiana. 

Nada, nada aporta sembrar inquina contra los pobres o los que protestan. Al revés, promueve enfrentamientos y violencia, e invoca supuestas salidas represivas.

Los K tendrán muchos defectos, pero desde Kosteki y Santillán (época de Eduardo Duhalde) no hubo más muertos en protestas sociales. Sí ocurrió en Neuquén, con el maestro Carlos Fuentealva, pero fue responsabilidad del gobierno provincial de Jorge Sobisch. En el orden nacional se buscó la forma de canalizar la protesta poniendo paños fríos, no palos, gases y tiros. Ni siquiera ocurrió en el caso extremo de las barbaridades que hicieron algunos ruralistas el año pasado en las rutas.

Ah, no quiero ser injusto que después me reclaman. C5N no está solo en esta cruzada. Radio 10 también hace méritos, Infobae.com, también. Ambito Financiero, La Nación … y hay como una ley: cuanto más se ensañan con los débiles, más lamebotas son de los poderosos.

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