Archivo para enero 2010

La actualidad, de Berlusconi a Maradona

30 enero 2010

Alegrías y náuseas que provocan a veces las noticias. ¿A ver? Adivinen cuál de esas dos reacciones me provocaron en cada caso las siguientes noticias internacionales:

Roma. El primer ministro Silvio Berlusconi dijo que “con menos inmigrantes tendremos menos criminalidad”.

Londres. El ex primer ministro Tony Blair defendió la invasión a Irak porque Sadam Husein violó resoluciones de las Naciones Unidas y no para derrocarlo. Y para que “armas terribles”, que aún no fueron halladas, no cayeran en manos de “fanáticos”. O sea, lo que decía su amigo George Bush.

Bogotá: El colombiano Álvaro Uribe será el primer mandatario en visitar a Porfirio Lobo, nuevo “presidente” de Honduras, surgido de las elecciones organizadas por los autores del golpe de estado contra Manuel Zelaya

Puerto Príncipe. Médicos puertorriqueños que fueron a Haití se sacaron fotos degradantes para las víctimas del terremoto y las subieron a Facebook.

Médicos puertorriqueños en Haití

Aguas Calientes, Perú. Rodolfo Giro, un argentino de 53 años que quedó aislado por el alud en Machu Picchu, relató: “Tengo mucha bronca. Les saqué fotos a quienes pagaban por ser evacuados primero. Además hubo mucha discriminación: yo vi cómo acomodaban a los europeos y a los asiáticos en los vagones más cómodos del tren en donde dormíamos. Los jóvenes latinos tuvieron una actitud fantástica: ayudaron a establecer prioridades de evacuación y ayudaron a contener el río, pero el gobierno peruano mostró una ineptitud absoluta hasta para separarnos por edad”.

Montevideo. El próximo presidente uruguayo Pepe Mujica dijo que va a priorizar los vínculos con la Argentina y Brasil. Su primer viaje al exterior será a La Paz.

La última es un poquito vieja pero no quería dejar de capturarla.

Pretoría. Diego se divirtió con niños sudafricanos en su visita a la ciudad donde se concentrará el Seleccionado Argentino para el Mundial. La foto es mérito de la agencia EFE.

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El asombroso proceso de transformación de Bolivia

28 enero 2010

Lo que sucede en Bolivia es profundo, trascendente. Siento que de algún modo debo reflejar en esta bitácora el comienzo de la nueva etapa de ese proceso de transformación. Copio un artículo de un enviado especial de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), difundido por la agencia AC TA:

Con la asunción de Evo nació el Estado Plurinacional

La Paz,  28 de enero de 2010 (ACTA, por Mariano Vázquez, enviado especial). En la flamante Asamblea Legislativa Plurinacional del pasado 22 de enero, Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera iniciaron su segundo mandato enterrando los viejos símbolos del estado liberal-colonial y afirmando el inicio de un nuevo modelo político.

Como lo señalaron en sus discursos el Presidente y Vicepresidente, el horizonte de este segundo mandato, que se extenderá hasta el 2015, es el de un Estado Plurinacional con un modelo socialista.

Luego de la unción de Evo Morales como guía espiritual de los pueblos originarios en la ciudad sagrada de Tiawanaku, el viernes pasado fue el turno de la posesión institucional en una jornada que comenzó a las 8 de la mañana en la Plaza Murillo de La Paz y que culminó pasada la medianoche en el estadio Hernando Siles con una fiesta popular que reunió a 50 mil personas.

Fue una jornada cargada de simbolismo con un protagonismo vital del pueblo boliviano, de sus organizaciones campesinas originarias y sindicales después de 185 años de colonialismo, racismo, exclusión y neoliberalismo.

En ese sentido, uno de los puntos más salientes de la jornada del viernes fue cuando Morales y García Linera entregaron los símbolos característicos del Estado liberal y fueron ungidos con los nuevos símbolos del Estado Plurinacional. A las 10.40 Morales juró en la flamante Asamblea Legislativa Plurinacional, la mano derecha en el corazón y el puño izquierdo en alto, con la nueva banda presidencial que tiene el rojo, amarillo y verde de la bandera de Bolivia y una whipala (crespón de los pueblos originarios) en el centro. La Medalla Plurinacional ahora tiene la figura de los héroes nacionales Tupac Katari, Bartolina Sisa y Simón Boliviar. Los viejos emblemas de la República fueron trasladados al Palacio de Gobierno por la escolta militar presidencial conocida como Los Colorados.

Papelón periodístico masivo: Carlos Torres Vila no había muerto

27 enero 2010

Gravísimo episodio para el periodismo argentino. Los medios de todo tipo y calibre, desde Clarín hasta pequeñas FM, “informaron” desde el martes que había fallecido el folclorista Carlos Torres Vila, de 64 años.

Pues, el “muerto” desmitió hoy tal novedad en declaraciones a medios de Córdoba. http://www.cadena3.com/contenido/2010/01/27/46089.asp

Gravísimo llamado de atención sobre la calidad del periodismo y la confiabilidad, en una época en que hay más gente “copiando y pegando” de internet que buscando genuinamente información.

A 13 años del asesinato de José Luis Cabezas

25 enero 2010

Declaración del Fopea, que integro, en el aniversario del crimen del reportero gráfico José Luis Cabezas:

 A TRECE AÑOS DEL CRIMEN DE JOSÉ LUIS CABEZAS, FOPEA RECLAMA EL ENCARCELAMIENTO DE TODOS SUS ASESINOS
 
A trece años del crimen de José Luis Cabezas, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) vuelve a reclamar que se haga efectiva la prisión para sus asesinos, tal como se ha dictaminado en distintas instancias de la Justicia. En ese sentido, FOPEA recuerda que ya ha habido diferentes decisiones judiciales (de la Cámara de Casación bonaerense, de la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires y de la Corte Suprema de Justicia de la Nación) que han respaldado el espíritu del fallo que condenó a penas de prisión y reclusión perpetua contra los involucrados en el crimen y, sin embargo, muchos de ellos no están detenidos.
 
El crimen de José Luis Cabezas, ocurrido el 25 de enero de 1997 en una cava de General Madariaga -cercana al balneario de Pinamar donde el reportero gráfico estaba desempeñando su trabajo para la Revista Noticias- ha sido el peor atentado a la libertad de prensa desde el retorno de la democracia en la Argentina. Por su asesinato fueron condenados Gregorio Ríos -jefe de la custodia del empresario Alfredo Yabrán, ambos acusados de haber instigado el crimen – los policías Gustavo Prellezo –autor material-, Aníbal Luna y Sergio Cammaratta, y la banda de delincuentes comunes conocida como “Los Horneros” e integrada por Horacio Anselmo Braga, Sergio González, José Luis Auge y Miguel Retana –fallecido en prisión-. En un segundo juicio también fue sentenciado a la pena máxima el ex comisario de Pinamar, Alberto Pedro Gómez, por haber liberado la zona para que el crimen se pueda cometer. Pese a la dureza de las penas, por diferentes artilugios legales los asesinos fueron consiguiendo salir de prisión antes de tiempo. Pero hoy distintas instancias judiciales han ratificado la validez de aquel fallo ejemplar, por lo que FOPEA exige la inmediata detención de aquellos criminales que aún están libres.
 
Además de todo esto, FOPEA quiere volver a expresar su total solidaridad con la familia de José Luis Cabezas y el acompañamiento en su permanente reclamo de Justicia. La impunidad de su crimen es una herida abierta para sus familiares, el periodismo y la sociedad argentina en su conjunto.
 
Desde FOPEA no nos olvidamos de José Luis, de su brutal asesinato y de la enorme injusticia que significa que los criminales hayan conseguido salir de prisión antes de tiempo. Esa injusticia que significa una amenaza para todos los ciudadanos de este país, para la vida institucional y la libertad de prensa.

Mató a su hijo en estado vegetativo. ¿Vos que harías?

24 enero 2010

Frances Inglis, una mujer británica de 57 años, fue condenada a cadena perpetua por haber matado “por compasión” a su hijo de 20, Thomas, quien sufría una lesión cerebral irreversible que lo reducía a una vida de vegetal.

El juez Brian Barker, de Londres, admitió en el fallo que Frances es “una madre devota” de varios hijos, y es “muy estimada” por su trabajo comunitario. El magistrado declaró que el caso es “sumamente infrecuente y muy triste”.

La crítica situación se configuró en 2007 cuando Thomas, con una herida en la boca por una pelea callejera, se tiró la de ambulancia que lo llevaba a un centro de atención. Allí sufrió el daño cerebral.

Sharon Robinson, una amiga de Frances, declaró que ésta enloqueció de dolor: vivía alterada, bebía y afirmaba que Tom estaba muerto por dentro. 

La mujer consiguió heroína, fue al hospital y se la inyectó a su hijo. Se fue pensando que con eso moriría. Pero los médicos lograron mantenerlo con vida, en términos clínicos. La mujer fue a la carcel por tentativa de homicidio.

Frances recuperó su libertad 14 meses después, en forma condicional. Tenía prohibido acercarse a su hijo. Pese a ello, logró llegar hasta él y repitió la maniobra.

“La definición de asesinato es quitar la vida a alguien con malicia en el corazón -dijo la mujer en el juicio-. Lo hice con amor en mi corazón, por Tom; entonces, no lo veo como un homicidio”.

El caso es terrible en sí mismo pero también porque coloca a quien lo lee ante la situación imaginaria de tener que tomar una decisión de ese tipo. ¿Vos que harías? Ojalá nunca te toque decidirlo.

Intervino el INADI en defensa de los tobas aislados en Formosa

23 enero 2010

Morgado (sentado, de barba) en la comunidad La Primavera

Claudio Morgado, nuevo presidente del Inadi -su antecesora María José Lubertino asumió como diputada nacional-, intervino personalmente en la crítica situación que se configuró en la provincia de Formosa con una antigua comunidad aborigen que fue progresivamente acorralada por la ocupación de sus tierras ancestrales.

Se trata de la comunidad qom (toba) de la colonia La Primavera, cerca de la localidad de Laguna Blanca, formada por ochocientas familias –cerca de 4600 personas– que viven en extrema precariedad, en ranchos de paja y troncos de palmera, en 5168 hectáreas sobre la ruta nacional 86, en el departamento de Pilcomayo, a 170 kilómetros de la capital formoseña. Carecen de sala de primeros auxilios, agua potable, energía eléctrica y caminos accesibles al poblado.  

El Inadi informó que si bien la ley 26.160, de emergencia territorial, señala que, por medio de un relevamiento entre las comunidades del país, cada pueblo aborigen tendrá garantizada la tenencia de sus tierras, esta comunidad denuncia la violación sistemática de sus derechos; sus tierras fértiles han sido destinadas a la ampliación del Parque Nacional Río Pilcomayo, rentadas por ‘pools’ de siembra sojeros – con el agravante del deterioro de su salud por el uso de agroquímicos y fumigación –  y, más recientemente, por la Universidad Nacional de Formosa, que está construyendo una sede en el lugar.

Los líderes de la comunidad denunciaron asimismo una política de hostigamiento, mano dura y agresiones racistas por parte de la policía de Formosa.

Morgado manifestó su preocupación por “la situación de violencia que está viviendo la comunidad no sólo por el acoso policial sino por la falta de alimentación, de asistencia sanitaria y de autonomía entre otros derechos no respetados”.

En un gesto de claro respaldo político, el presidente del INADI ofreció al dirigente comunitario  Félix Díaz trabajar representando los derechos de los pueblos originarios de Formosa en la delegación local del INADI. La comunidad La Primavera agradeció al titular del INADI su compromiso con la comunidad y la Asamblea,  a través de la voz de uno de sus ancianos,  aceptó el nombramiento de su líder.

Haití muestra un mundo mal preparado para ayudar

22 enero 2010

Al margen de la polémica desatada en torno de las intenciones de los Estados Unidos en Haití, son muchas las torpezas y acciones absurdas que se están viendo en estos días en la zona del desastre, mientras la gente agoniza.

En general se pone en evidencia que el mundo, mejor dicho las potencias con capacidad económica, están muy bien preparadas para la guerra pero sólo improvisan cuando es necesario ayudar. O hacen otra cosa menos desinteresada. Y muestra que algunos periodistas, en vez de ponerse a tono con las circunstancias, se convierten en parte de los problemas.

Quiero compartir un texto escrito por un periodista de España, Jacobo G. García, asqueado de lo que vio en Puerto Príncipe, quien cita a su vez un pertinente artículo del colega y escritor Arturo Pérez Reverte, también español.

DESDE DONDE MIRAMOS

Jacobo G. García | Puerto Príncipe, viernes 22/01/2010

 ¿Se puede llegar a un terremoto con maleta de ruedas? Sí. ¿Puede una revista que dedica su última portada a los maquillajes más sorprendentes y a las joyas que vienen para este año enviar a un periodista para la cobertura? Sí. ¿Puede llegar alguien a la zona más devastada del planeta sin agua, comida ni un teléfono en condiciones? Sí.

¿Puede la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo) llevar a más de veinte periodistas dentro de un avión de emergencias? Sí. ¿Puede un periodista ponerse a llorar cagado de miedo nada más poner un pie en Puerto Príncipe al verse rodeado de negros? Sí, y ¿puede el ministro de Exteriores (de España) buscarles casa a todos los periodistas para que trabajen con “plena seguridad” cuando sólo ayer hubo tres réplicas y ni la policía ha sido capaz hasta ahora de tomar el control de las calles? Sí, y no sólo eso si no que Juan Pablo De Laiglesia, secretario de Estado para Iberoamérica, tuvo que perder un día entero en cumplir la orden del ministro, en medio de un desastre de estas dimensiones. Y además de todo eso incluyan ustedes a una estrella de la televisión nacional convertida en la mayor mosca cojonera de cuantos han pasado por ahí.

El jueves por la noche, junto a muchos otros informadores de todo el mundo, llegó la orden de los marines de EEUU para que la prensa abandonara las instalaciones del aeropuerto de Puerto Príncipe, que los periodistas habían tomado como base de operaciones para realizar su trabajo. En los últimos días en el aeropuerto desembarcaron miles de efectivos estadounidenses cargados hasta los dientes, los aviones militares aterrizaban cada pocos minutos y el material de emergencia corría de forma frenética por la pista pero paseando alegremente en medio de ese desmadre aparece siempre algún periodista. Y fumando.

¿En algún aeropuerto del mundo alguien permitiría una situación así? Pues aquí en Puerto Príncipe así sucedía hasta el jueves. Hasta que fueron expulsados del aeropuerto. Pero no sólo la prensa española sino los periodistas de medio mundo como era lógico.

Pero los periodistas no tienen toda la culpa no, si no que la tiene un paternalismo estúpido que hace que un señor de Moncloa tenga que aterrizar para ver si estamos bien. Aquí no hay desabastecimiento y la comida se puede comprar perfectamente en las calles, eso sí a precios disparatados aunque perfectamente asumibles para un señor que paga en euros. Así que no hay necesidad de ir a robar por la noche (sí, robar por la noche) la comida traída desde España para los equipos de rescate. Tampoco hay violencia, salvo saqueos puntuales, lógicos en estas circunstancias y la electricidad no se ha ido nunca. Pero no, muchos periodistas preferían vivir bajo el cobijo de la gallina de la AECID antes que enfrentarse solos a la una ciudad destrozada de la que lo desconocen todo.

Y aprovecho para adjuntar un artículo de Arturo Pérez Reverte, que lo explica todo mejor que yo:

“Hace treinta y dos años desaparecí en la frontera entre Sudán y Etiopía. En realidad fueron mi redactor jefe, Paco Cercadillo, y mis compañeros del diario ‘Pueblo’ los que me dieron como tal; pues yo sabía perfectamente dónde estaba: con la guerrilla eritrea. Alguien contó que había habido un combate sangriento en Tessenei y que me habían picado el billete. Así que encargaron a Vicente Talón, entonces corresponsal en El Cairo, que fuese a buscar mi fiambre y a escribir la necrológica. No hizo falta, porque aparecí en Jartum, hecho cisco pero con seis rollos fotográficos en la mochila; y el redactor jefe, tras darme la bronca, publicó una de esas fotos en primera: dos guerrilleros posando como cazadores, un pie sobre la cabeza del etíope al que acababan de cargarse. Lo interesante de aquello no es el episodio, sino cómo transcurrió mi búsqueda. La naturalidad profesional con que mis compañeros encararon el asunto.

Conservo los télex cruzados entre Madrid y El Cairo, y en todos se asume mi desaparición como algo normal: un percance propio del oficio de reportero y del lugar peligroso donde me tocaba currar. En las tres semanas que fui presunto cadáver, nadie se echó las manos a la cabeza, ni fue a dar la brasa al Ministerio de Asuntos Exteriores, ni salió en la tele reclamando la intervención del Gobierno, ni pidió que fuera la Legión a rescatar mis cachos. Ni compañeros, ni parientes. Ni siquiera se publicó la noticia. Mi situación, la que fuese, era propia del oficio y de la vida. Asunto de mi periódico y mío. Nadie me había obligado a ir allí.

Mucho ha cambiado el paisaje. Ahora, cuando a un reportero, turista o voluntario de algo se le hunde la canoa, lo secuestran, le arreglan los papeles o se lo zampan los cocodrilos, enseguida salen la familia, los amigos y los colegas en el telediario, asegurando que Fulano o Mengana no iban a eso y pidiendo que intervengan las autoridades de aquí y de allá �de sirios y troyanos, oí decir el otro día�. Eso tiene su puntito, la verdad. Nadie viaja a sitios raros para que lo hagan filetes o lo pongan cara a la Meca, pero allí es más fácil que salga tu número. Ahora y siempre. Si vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.

Esa irreal percepción del viaje, las emociones y la aventura, alcanza extremos ridículos. Si un turista se ahoga en el golfo de Tonkín porque el junco que alquiló por cinco dólares tenía carcoma, a la familia le falta tiempo para pedir responsabilidades a las autoridades de allí �imagínense cómo se agobian éstas� y exigir, de paso, que el Gobierno español mande una fragata de la Armada a rescatar el cadáver. Todo eso, claro, mientras en el mismo sitio se hunde, cada quince días, un ferry con mil quinientos chinos a bordo. Que busquen a mi Paco en la Amazonia, dicen los deudos. O que nos indemnicen los watusi. Lo mismo pasa con voluntarios, cooperantes y turistas solidarios o sin solidarizar, que a menudo circulan alegremente, pisando todos los charcos, por lugares donde la gente se frota los derechos humanos en la punta del cimbel y una vida vale menos que un paquete de Marlboro. Donde llamas presunto asesino a alguien y tapas la cara de un menor en una foto, y la gente que mata adúlteras a pedradas o frecuenta a prostitutas de doce años se rula de risa. Donde quien maneja el machete no es el indígena simpático que sale en el National Geographic, ni el pobrecillo de la patera, ni te reciben con bonitas danzas tribales. Donde lo que hay es hambre, fusiles AK-47 oxidados pero que disparan, y televisión por satélite que cría una enorme mala leche al mostrar el escaparate inalcanzable del estúpido Occidente. Atizando el rencor, justificadísimo, de quienes antes eran más ingenuos y ahora tienen la certeza desesperada de saberse lejos de todo esto.

Y claro. Cuando el pavo de la cámara de vídeo y la sonrisa bobalicona se deja caer por allí, a veces lo destripan, lo secuestran o le rompen el ojete. Lo normal de toda la vida, pero ahora con teléfono móvil e Internet. Y aquí la gente, indignada, dice qué falta de consideración y qué salvajes. Encima que mi Vanessa iba a ayudar, a conocer su cultura y a dejar divisas. Y sin comprender nada, invocando allí nuestro código occidental de absurdos derechos a la propiedad privada, la libertad y la vida, exigimos responsabilidades a Bin Laden y gestiones diplomáticas a Moratinos. Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados. Donde, además, las guerras matan, los aviones se caen, los barcos se hunden, los volcanes revientan, los leones comen carne, y cada Titanic, por barato e insumergible que lo venda la agencia de viajes, tiene su iceberg particular esperando en la proa.”