Archivo para enero 2013

Crónicas de Pérez 13: el Parque Centenario

31 enero 2013

Con Pérez, mi perro, fuimos anoche a regar el arbolito (no es una metáfora). Íbamos callados y con paso cansino y mi primera impresión fue pensar: “Y claro, con el calor que hizo hoy, y hace todavía…”. La elevada temperatura había sido justamente la que nos marcó la obligación de salir, porque el paraíso bebé que estamos incubando en la calle Tinogasta a la altura de las canchas de tenis de Gevepé (GEVP, Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque) va a crecer mejor si recibe regularmente una buena provisión de agua, especialmente necesaria en días como éstos. Pero el ánimo caído tenía otro origen. Acabábamos de volver a ver en la tele la represión en el Parque Centenario y el impacto del episodio nos robó la despreocupación habitual en nuestros paseos nocturnos. Creo que fuimos comprendiendo lo que nos pasaba mientras vaciábamos las botellas y lo vinimos conversando en el camino de regreso. “Julieta Elgul, de Canal 7, con dos balazos de goma en el abdomen; agresiones a los de Canal 26 y vecinos y feriantes sacados a los empujones por la Policía Metropolitana…”, decía yo indignado. Pérez escuchaba pero no hablaba, hasta que al final, impaciente, le pregunté: “¿vos qué opinás?”. La respuesta de Pérez me dejó más preocupado todavía: “Las rejas y las tarifas altas, así como los muros y las fronteras, se inventaron para que unos tengan el privilegio de pertenecer y otros se queden afuera”. ¡Y yo quejándome solo del proceder policial!

Crónicas de Pérez 12: los bancos

30 enero 2013

Pérez, mi perro, es un interlocutor ameno e inteligente, pero si en algo es inigualable para mí es en su capacidad de escuchar en silencio, habilidad excepcional tratándose de un simple animal. Como todos, yo también tengo de tanto en tanto esos días en que algo me molesta y no me deja pensar en otra cosa. Es entonces que compruebo su actitud amiga de ponerme la oreja y su sabiduría de dejar que me desahogue sin decir ni guau. “Los bancos son unos ladrones, Pérez”, le decía anoche llegando a la vereda de Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque. “Resulta que pedí un crédito para la pintura y los arreglos que tenemos que hacer en casa y me descuentan como el 4 por ciento de comisión. ¿Comisión de qué? ¿Por hacer qué? Si yo soy el cliente, el préstamo me lo dan ellos y no hay intermediación ni ninguna otra macana en el medio. Lo mismo me pasa con la cuenta de ahorro que tengo: nos cobran ‘mantenimiento’ ¿Qué le pasa a la cuenta que hay que mantenerla? ¿Se le producen goteras? ¿Necesita antióxido o lubricación? ¿Requiere tareas de limpieza? O sea que me dan, supongamos, 0,33 centavos de renta por los intereses ganados y se cobran 16 pesos de ‘mantenimiento’. Nos roban, Pérez, nos roban…”. Paré cuando llegamos hasta el retoño de paraíso que plantamos a principios de mes con mi hija Guille en uno de los tantos espacios en que el Gobierno de la Ciudad no repone arbolado público, y le descargamos las dos botellas reglamentarias de agua. “Que te aproveche, arbolito”, dije cuando nos íbamos y volvimos en silencio. Pérez comprendió que sería difícil tratar cualquier otro asunto, yo estaba tan trastornado que le acababa de hablar a una planta.

Crónicas de Pérez 11: Scioli

29 enero 2013

Me sorprendió Pérez, mi perro, por la firmeza con que expresó su rechazo hacia Scioli. Esa noche yo le decía: “Fijate que es medido, sensato, va a todas las inauguraciones, se pone delante de todas las cámaras y grabadores para decir ‘seguimos trabajando’, hace buena letra…”. Entonces me respondió contundente: “Una cosa es que acompañe, otra que sea presidente. ¿Vos pensás que él habría bajado los cuadros y que se le habría plantado a Bush en Mar del Plata? ¿Lo ves reclamándole el predio de Palermo a la Rural? La clave, amigo, es la relación de cada uno con el poder permanente”. Hubo un silencio prolongado. Un auto cruzó la barrera. Se oía la música de una fiesta lejana. La luna regaba plata sobre el adoquinado húmedo de Simbrón. Al rato, incómodo por la diferencia de opiniones, busqué su complicidad con un recurso probado. “¿Viste lo que hizo Macri?: dejó los vagones históricos del subte, que son de madera, a la intermperie”. Sabía cómo iba a reaccionar. Puteamos juntos media cuadra. A Pérez le molestó mucho que desecharan esos coches centenarios. Es que se enteró de que son belgas, como él.

Crónicas de Pérez 10 bis: la Luna

28 enero 2013

Ah, me olvidaba. Pérez me dijo que destacara la lunaza llena que vimos elevarse sobre el horizonte en el anochecer del domingo. ¡Espectacular!

Crónicas de Pérez 10: Scioli

28 enero 2013

Al final, no les conté las diferencias políticas que surgieron con mi perro, Pérez. No son graves, en general tiramos para el mismo lado, pero a veces no nos ponemos de acuerdo en algunos aspectos, como por ejemplo si Scioli es o se hace. “Es un buen tipo”, le digo yo. Él, en cambio, desde la precariedad de su limitado cerebro, afirma que es un producto innoble del oportunismo, carente de principios y de compromiso con los sectores postergados, que así como sirvió sin reparos de conciencia a Menem, Duhalde, Kirchner y Cristina, se perfila disponible para que la derecha pueda armar en algún momento su opción para detener al kirchnerismo y cerrarle el camino a su evolución hacia algo más peligroso para los mezquinos intereses que defiende. Sea por este tema o por otro, la política inspira muchas veces nuestras charlas en los paseos nocturnos por Villa del Parque, intercalándose con los comentarios de compartida admiración por Messi y las reflexiones, ora filosóficas ora poéticas, sobre el sentido de la vida y la amistad entre el hombre y el perro, ese acierto de la naturaleza.

No nos olvidamos de Cabezas: 16 años

25 enero 2013

Cabezas25 de enero, Día Nacional del Reportero Gráfico. Aniversario del asesinato del compañero José Luis Cabezas. ¡Presente!

Crónicas de Pérez 9: la Luna y Júpiter

22 enero 2013

Mi perro, Pérez, nos llevó anoche a ver la cita de Júpiter con la Luna. Me condujo con la correa firmemente sujeta a mi mano, y nos siguieron mi hija menor, Guille, y su amiga Cande. Fuimos al observatorio astronómico del barrio que como les conté es el paso a nivel de Emilio Lamarca y José Pedro Varela. Para más datos, donde comienza la calle sin salida en la que ensaya el centro murga Los Pitucos de Villa del Parque y Devoto, donde tiene su primera parada la línea 84 que va a Constitución, a media cuadra de la escuela “Remedios de Escalada” y a una de Beiró y el Pami 3. Podríamos decir, los dominios de Pérez, que él conoce como la palm… bueno, que conoce muy bien. Nos acomodamos en la platea formada por la estructura de caños redondos pintados a franjas blancas y rojas que forman el zigzag del paso peatonal de las vías. Nos tocó primera fila. El telón de nubes se corrió justo para que pudiéramos apreciar, a cielo limpio, cómo el punto luminoso que era Júpiter se posaba como un beso en el ángulo superior de la parte sombreada de la Luna, que está en su fase de cuarto creciente. Fueron cinco minutos en que el mayor planeta del Sistema Solar achicó distancias con el disco lunar a tal punto que a último momento costaba distinguirlo del fulgor del satélite terrestre. Pérez fue víctima de su propio poder de convocatoria. Guille y Cande no pararon de cotorrear, así que perdimos algo del misterio que podía aportar el silencio. Para colmo, pasó Tor, que es como el clon de Pérez, y las se pusieron a hablar con la dueña, a la que avivamos que algo estaba pasando el el cielo nocturno. Finalmente, Júpitar se ocultó, a la hora señalada. Le reconocí a Pérez que fue un espectáculo magnífico.