Posted tagged ‘Alimentos’

Se viene una batalla por el precio de los alimentos

15 enero 2014

¡Alerta por el precios de los alimentos! No solo hay que ponerle el ojo a lo que pase en los supermercados con el acuerdo (Quedó claro que varios tahúres se sentaron a esa mesa y se les vieron los naipes marcados).

Hay indicios fuertes de que los grupos transnacionales que controlan la exportación agropecuaria eligieron este año para una ofensiva contra las retenciones, el impuesto que evita que nos cobren precio internacional por lo que comemos.

Ya machacan en tal sentido Etchevehere (Rural), Sergio Massa, Martín Redrado y varios más. Mauricio Macri aplaude.

En tanto, Buzzi y De Ángeli, que por la posición desventajosa de sus representados en este juego podrían generar una posición diferenciada, por ahora se preparan para los cortes de ruta, o sea, fuerza de choque de los grandes que los explotan o los asocian con una tajadita mejor.

Todo con el eco esperado en los grandes medios periodísticos comerciales con intereses en el gran negocio, como Expoagro y los jugosos avisos.

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Una isla de economía social entre la movida de Palermo Hollywood

28 febrero 2013

MercadoEntre el ruido y el alto consumo de Palermo Hollywood, el sector del viejo barrio porteño transformado por las productoras de televisión, los boliches y los negocios para turistas, florece desde hace seis años una insólita isla de la economía social: el mercado de Bonpland.

Hijo del asambleísmo barrial que cundió con la crisis de 2001, funciona en el histórico galpón de estructura de hierro y techo de chapas de Bonpland 1660, heredado de un viejo mercado municipal que murió en la epidemia de neoliberalismo de los `90.

Allí pueden comprarse, a buen precio, alimentos frescos o elaborados artesanalmente, bebidas, ropa, artículos para regalo y hasta libros, cuyo común denominador es que llegan directo de sus productores, en general cooperativas, organizaciones campesinas, fábricas recuperadas o empresas familiares.

Hay quesos, huevos, mieles, cervezas, vinos, mermeladas, tomates triturados, fiambres, nueces, aceites, dulces, conservas.

“Hay verduras pero no se vende carne, sí pollo y, a pedido, también cerdo y conejo”, detalla Ignacio Rojo, 52 años, empleado estatal y comerciante, miembro de la cooperadora que conduce este mercado, abierto al público martes, viernes y sábados, de 10 a 22.

Aclara que si bien son todos productos sanos, elaborados en pequeña escala y por lo tanto sin empleo de variedades transgénicas ni pesticidas, no se trata exactamente de producción orgánica, condición que de existir, limitaría su función social.

Juan Pablo Pereyra, 35 años, actor, militante de organizaciones populares contrarias a la economía neoliberal y también miembro de la cooperadora, define al mercado como “un espacio donde el consumidor resuelva su demanda de canasta familiar, pagando un precio justo que vaya lo más completo posible al productor”.

La clientela está formada por vecinos y también por gente que, aunque viva lejos, quiere apoyar esta experiencia de economía social, donde además goza de una atención personalizada que se mantiene aun durante las aglomeraciones de los sábados a mediodía.

Porque los 25 puestos del Bonpland, que ofrecen productos de un centenar de organizaciones productivas de todo el país, son a la vez promotores de una economía más justa. Son “organizaciones produciendo valores”, como dice un eslogan presente en el lugar.

“Hacé justicia por compra propia. Animate a un consumo diferente”, pregona por ejemplo un cartel firmado por el Colectivo Solidario. Y recuerda: “Detrás del consumo están los productores”.

En el puesto de La Asamblearia, atendido por Claudia, se propone a su vez “sumate al cuidado ambiental, practicá consumo responsable”, y en Mundo Alameda, de la organización La Alameda, que lucha contra la trata de personas, se ofrecen remeras con la leyenda “no chains” (no a las cadenas) y la recomendación “vestite sin trabajo esclavo”.

Las fábricas recuperadas están representadas en camperas de Lácar, jamones de Torgelón, muzzarella de Séptimo Varón, tapas para empanadas La Mocita, grisines de Grisinópolis y chocolates de Arrufat.

También hay espacios del Centro Ecuménico de Educación Popular, la Cooperativa Agropecuaria de Productores Familiares de Florencio Varela, el Centro de Comercialización de Productos de la Agricultura Familiar y la cooperativa Río Paraná, de larga historia de luchas en Misiones, a punto tal que su marca Titrayjú, de resonancias guaraníes, proviene en realidad del lema “tierra, trabajo y justicia”.

La diseñadora sanjuanina Rosa Zambrano, en el puesto de Soncko Argentino, ofrece indumentaria de diseño artesanal, con marcada influencia de las culturas precolombinas.

La cooperativa Red del Campo, con Ignacio Rojo al frente, vende “todos los mates y otras yerbas”, con todo para tomar la popular infusión, desde el termo hasta yerba misionera Kraus, junto con otros artículos camperos.

Los sábados, suele haber actividades culturales y artísticas que atraen más visitantes, y se anuncian por la página de Facebook “Mercado Solidario de Bonpland”, como actuaciones de la murga palermitana “Atrevidos por costumbre”.

El primer sábado de cada mes, los Ecoclubes cambian material para reciclar (vidrio, plástico, papel) por plantines.

El lugar está limpio y bien ventilado y dispone de buenos baños.

Estuve en el último entrenamiento de la Selección de Pastelería

15 enero 2013

El lunes se celebró el Día del Pastelero y un grupo de ellos, probablemente los mejores de la Argentina, festejó trabajando intensamente. Es el equipo que irá al Mundial de la especialidad que hacía su último entrenamiento.  (Ligué una porción de una torta ¡espectacular! Va la nota que hice para la agencia:

Parte al Mundial de Francia la Selección Nacional de Pastelería

Hay equipo: Abán, García, Ruiz (c) y D'Alonso.

Hay equipo: Abán, García, Ruiz (c) y D’Alonso.

Un grupo de campeones nacionales de Pastelería, una suerte de selección argentina de la especialidad, competirá a fin de mes por la Copa Mundial en la ciudad francesa de Lyon, donde presentará sus postres con motivos que homenajean al cardiólogo René Favaloro.

El conjunto nacional, que tendrá rivales de 21 países surgidos de las rondas clasificatorias por regiones, está formado por los maestros pasteleros José “Pepe” D’Alonso (54 años), Jorge García (37) y Mario Abán Cruz (58), junto con Eduardo Ruiz (46), el capitán, quien en esa función integra el jurado del certamen.

Los argentinos, todos con décadas de oficio en alto nivel, llegan a este mundial con el brillante antecedente de haberse adjudicado en México en agosto último el Concurso Maya Latinoamericano de Repostería, clasificatorio para Lyon.

Tras cinco meses de preparación intensiva, el equipo nacional, apoyado tanto por el sindicato como por la cámara empresaria del sector, ganó ese certamen seguido por Brasil, Colombia y México, en ese orden, todos los cuales competirán ahora en Lyon.

En la ciudad francesa los latinoamericanos tendrán entre sus más duros adversarios a la selección local y también a Italia, Bélgica, España y Japón, por ejemplo, que ya han ganado torneos anteriores.

Este lunes, mientras el resto del gremio celebraba su día, el seleccionado argentino realizó su última práctica en la Escuela de Pastelería Profesional de la Federación Argentina Trabajadores Pasteleros, Confiteros, Pizzeros y Heladeros, en Buenos Aires, donde todos sus integrantes son docentes.

El capitán Ruiz explicó que el Mundial se desarrolla en dos jornadas de nueve horas diarias, el 27 y 28 de enero, y se compite en tres rubros: postres de chocolate, helados de fruta y postres al plato.

De los aspectos que se evalúan, el sabor es el de mayor puntaje, pero también cuentan, la originalidad de la receta, que las porciones exhiban prolijamente sus capas sin desarmarse y que el trabajo sea realizado en el tiempo reglamentario, entre otros.

Entre las dimensiones artísticas del certamen aparece también la escultura, con obras de chocolate, caramelo y hielo de más de un metro de altura en las que se hace la presentación final del bufé.

Para este aspecto, el equipo auxiliar de los competidores incluyó al escultor Mariano Sivak, quien también es utilero de cine y teatro, y como tal posee una experiencia en el manejo del tiempo muy útil para una competencia contra reloj.

“Observé cómo trabajaban, sus técnicas; vi que usan molduras parecidas a las de la escultura. Charlando mucho y probando fui aportando elementos de composición, de estructura, volumen y espacio con el resultado de una creación colectiva”, dijo Sivak.

Es justamente en esos elaborados soportes escultóricos, que deben hacerseMundial de Lyon íntegramente con elementos comestibles, donde se plasma la referencia al brillante cardiólogo argentino a quien se rinde homenaje, con formas que combinan el símbolo del corazón con la reproducción anatómica del órgano.

Pero el verdadero corazón de la presentación lo constituyen una torta de masa suave, preparada con cacao, romero, pera, avellana y limón, una capa de mousse y un baño de chocolate de rotundo sabor; un helado de dulce de leche, frutos rojos, queso y maracuyá, y un postre cremoso a base de cítricos con baño de frutilla, que incluye una porción de helado muy liviano y un toque crocante de avellanas.

“Salvo algún detalle, con esto mismo ganamos en México. Nos adaptamos a un gusto más internacional. Lo nuestro sería con más dulce de leche, pero como es dulce y graso, no va mucho para el paladar europeo”, explicó Ruiz.

El capitán reveló que la definición de los platos fue un proceso en el que contribuyeron incluso experimentados profesionales, como Dolli Irigoyen, Osvaldo Gross, Olivier Hanoq y Diego Irato, entre otros, a quienes se invitó para degustaciones y cuyas opiniones permitieron ir puliendo conceptos.

Ruiz, quien conoció personalmente a Favaloro, admitió que no fue fácil definir el tema con el que se presentaría la Argentina. “El tango está muy trillado”, opinó. Finalmente, se decidió que la trayectoria del cardiocirujano merece sobradamente el homenaje de que el equipo lo lleve a Lyon como emblema nacional con el lema “Un corazón para todos”.

Además del apoyo sindical, el equipo cuenta con el patrocinio de la empresaria Cámara de Confiterías de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés.

El equipo argentino forma con: 

Eduardo Ruiz, el capitán, de 46 años, lleva la pastelería en el ADN. Aprendió de su padre, a quien a su vez le había enseñado su tío, de quien se sabe que sus abuelos tenían una pastelería en las afueras de Madrid y que, probablemente, todavía funcione. Ruiz es actualmente propietario de La Buenos Aires, en el barrio de Flores, y desde hace 16 años enseña en la escuela sindical, de la que es coordinador profesional.

Pepe D’Alonso, 54 años, entró por primera vez a la cuadra de una pastelería cuando aún no había cumplido los tres años. El local estaba en San Miguel, propiedad de su cuñado y su hermana mayor, y allí su madre trabajaba de cocinera. Cerca de sus 50 años, haciendo equipo con Jorge García, ganó el concurso nacional en la feria Fithep, el evento más importante de la pastelería, y así quedó habilitado para competir internacionalmente.

Jorge García, 37 años, empezó en el rubro a los 14 años como ayudante panadero. “El aroma del pan y de la factura me hicieron ir a pedir ese trabajo”. Fue campeón nacional en equipo con Pepe. Trabaja en la panadería y confitería Dulcis, de Villa Devoto, y da clases en la escuela del sindicato para el nivel profesional. “Mi hijo, de 7 años, que a veces lo traigo a estas jornadas de práctica, es el primero que prueba lo que hago, es mi crítico”, comentó.

Mario Abán, 58 años, es el único de los cuatro que comenzó su vida laboral con otro oficio: sastre. Pero luego se acercó a la escuela y se fue convirtiendo en pastelero y ahora se prepara para ir por tercera vez a Francia a competir en el Mundial. “Vamos a competir con los mejores, que están bien asesorados y tienen mucha trayectoria. Nos vendría bien contar con más apoyo, pero vamos a poner lo mejor de nosotros”, afirmó.

Prospera una feria platense incubada con microcréditos de la Facultad de Agronomía

26 octubre 2012

La feria “Manos de la tierra”, de La Plata, celebró su cuarto aniversario con una jornada especial de ventas en la Facultad de Agronomía de La Plata, que incluyó actividades artístico-culturales.

Está formada por productores familiares de verduras, fruta, miel, plantas y flores, huevos y otros productos de elaboración casera, que han recibido microcréditos del Banco Social, un programa de extensión universitaria de esa facultad, sin parangón entre las unidades académicas del país.

La feria lució rebosante de productos este jueves en el predio de las calles 119 y 60, de La Plata, donde funciona regularmente los miércoles, mientras que los viernes, lo hace en el campo de la Facultad de Ingeniería.

Marta Ocampo, viuda, de 65 años, tenía una rotisería que, por razones de seguridad prefirió cerrar. En el local montó un centro cultural y allí asistió a un curso de apicultura. Su vida dio un giro cuando contactó al Banco Social.

Asociada con una vecina y una hermana obtuvo 500 pesos que le permitieron armar un vivero en los 50 metros del fondo de su casa, en la periferia de La Plata. Así surgió Ave Fénix, el vivero que no sólo le permite vivir a Marta y sus dos socias sino que además le gratifica a nivel espiritual.

“Es que Manos a la Tierra es una familia grande que trabaja y crece cada día más, que reúne productores de distintos lugares que traen la sabiduría de sus antepasados y se esfuerzan por defender nuestra tierra y todos sus productos. No somos pobres: teniendo manos y los medios naturales de este país, no podemos decir que somos pobres”, sostuvo.

Laura Olarte, de El Pato, partido de Berazategui, recuerda aquel día de 2007 cuando, al ver rotos los plásticos del invernadero de su quinta, su cuñado le habló del Banco Social. “Teníamos dos hectáreas donde trabajaba toda la familia. Nos presentamos al Banco que nos otorgó 1000 pesos. Nos sirvieron para comprar semillas y los nylon, a pagar en once meses”, detalló.

Olarte explicó que la ventano era muy rentable, pero “Manos de la Tierra” le permite hoy vender sus productos todos los miércoles. “Esto es del productor al consumidor, no hay intermediarios”, remarcó.

Leónidas Velázquez, boliviano, vendía verduras con su familia hasta que una de sus hijas, estudiante de Agronomía, le comentó del Banco Social, y fue así como accedió a un primer crédito de 1000 pesos con el que compró los primeros plantines y semillas para su vivero. “Sabíamos trabajar, pero no dónde vender y en eso también nos ayudaron las promotoras del Banco Social”, afirmó.

Carlos Urbizu, apicultor de Sourigues, en el partido Berazategui, tenía varias colmenas y vendía en su casa por lo que acceder al Banco Social le permitió ampliar su producción y saber cómo comercializarla. “Yo siempre viví de la miel y el Banco Social me interesó por el otorgamiento de préstamos sin interés ya que por ser un productor chico no accedía a otros préstamos y por el ingreso que supone estar en la Feria”, recordó.

La secretaria de Extensión de la Facultad de Agronomía platense, Claudia Kebat, explicó que el Banco nació en 2005, a partir de un grupo de docentes que conocía la situación de la frutihorticultura de la región tras la crisis de 2001. El proyecto se encaminó con un subsidio del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires.

“Al principio la ayuda se destinó a diez productores y hasta la fecha se ha otorgado ayuda a más de 200 productores. “El cumplimiento (en el pago) es muy alto”, destacó.

Ya hay una docena de ferias agroecológicas en el conurbano

16 octubre 2012

Las ferias agroecológicas tienen sobrados merecimientos para que las apoyemos. Sus productos son más sanos y sabrosos, las transacciones son directas entre productor y consumidor, están formadas por asociaciones de huerteros que en muchos casos encontraron en ellas la solución para la desocupación y emplean técnicas que respetan la naturaleza.

Aprendí mucho en la nota que hice sobre estas experiencias. Ahí va:

Las ferias agroecolócias del conurbano

Doscientas familias del conurbano bonaerense, que producen verduras y frutas para autoconsumo con técnicas agroecológicas, dan vida con sus excedentes a una docena de ferias de venta directa al consumidor.

Se trata pequeños huerteros que, con capacitación y estímulo estatal, se fueron asociando para producir y vender a sus vecinos los productos que no llegan a consumir, y completar así los ingresos familiares, en general magros porque muchos de ellos vienen de situaciones de desocupación.

Las Ferias de Agricultura Familiar, Urbana y Periurbana constituyen una experiencia de economía social y solidaria. Funcionan con regularidad, una, dos o cuatro veces por mes, en lugares y horarios fijos, con aval de los respectivos municipios.

“Yo produzco verduras de hoja, alcauciles, melones, distintas variedades de zapallo, como calabazas, anco y plomo, muy cotizado éste para los locros”, contó María Albarracín, miembro de la feria de Los Polvorines, partido de Malvinas Argentinas.

Muchos de los huerteros también ofrecen miel y productos elaborados como dulces, conservas, panificados, pero únicamente de cocina domiciliaria.

Albarracín, que nació en San Juan, también produce alcayotas. “Es una fruta parecida a la sandía, fibrosa, con la que se hace un dulce muy rico que se come con queso. Me traje las semillas de mi provincia”, explicó.

La mujer tiene huerta hace unos siete u ocho años y recibió capacitación del Pro-Huerta, un programa conjunto del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) y el Ministerio de Desarrollo Social que promueve la autoproducción comunitaria de alimentos con técnicas ecológicas.

“En la capacitación empezamos a conocernos con otros productores y primero llevábamos los productos al mercado de Bonpland (en el barrio porteño de Palermo), después, hace cuatro años, decidimos hacer esta feria”, historió María.

En Malvinas Argentinas, al igual que en General Rodríguez y Tigre (General Pacheco y Don Torcuato), los productores aplican concienzudamente un protocolo agroecológico, bajo supervisión del Inta y con participación, según los casos, de Bromatología del municipio o incluso la Secretaría de Agricultura Familiar.

Las otras ferias de este grupo todavía emplean técnicas tradicionales pero están en transición hacia esta forma de producir más armónica con la naturaleza.

“Las plagas se controlan con remedios naturales. Por ejemplo, jarabe de ajo (ajo machacado, alcohol y agua) para el pulgón; ceniza o cerveza en una latita, para los caracoles. Los dulces se preparan únicamente con la fruta y azúcar”, detalló la huertera de Malvinas Argentinas.

Sebastián Coll, técnico del Inta que trabaja con ese grupo de productores y con la feria de Escobar, explicó que “la idea es que vendan en el barrio los excedentes de lo que producen para consumir en familia, y esa es una de las garantías de estos productos, porque ellos venden lo mismo que comen y les dan a sus propios hijos”.

“Se aplican formas de producción que respetan los ciclos de la naturaleza, se asocian las plantas, hay rotación, se usan abonos orgánicos”, aseguró.
Como resultado obtienen productos saludables, inocuos, de muy buena calidad.

“Salen tomates riquísimos, frutillas riquísimas. También venden plantines de especies ornamentales, sin los químicos que les ponen los viveros, que sin ellos después se te mueren”, dijo Coll.

Otra característica de estos emprendimientos es que sus precios no los define la oferta y la demanda, ni la puja con acaparadores ni intermediarios.

“Los productos orgánicos suelen ser más caros. Aquí tratamos que el productor tenga su remuneración y que el precio sea justo para el consumidor. Así, productos de calidad, producidos en barrios populares, también pueden ser consumidos en barrios populares”, subrayó el técnico.

Mariana Morics, una profesional del Inta dedicada al rubro ferias en el Pro-Huerta, aclaró que “en ciertas localidades, los feriantes confluyen con programas estatales nacionales como ‘Pescado para todos’, y algunas ferias incluyen también puestos de artesanías, pero no reventa de artículos”.

La experta calculó que la docena que aproximadamente funcionan en el conurbano con técnicas agroecológicas o en transición hacia ellas, reúnen a unos 200 productores que venden en más de 300 puestos, reciben alrededor de 1700 visitantes, de los cuales casi 1000 compran regularmente.

Las familias participantes encuentran en esto una forma de diversificar sus ingresos. Tal vez algún miembro tiene un sueldo, otro una jubilación, alguien puede que cobre de un plan social y el grupo obtiene también ingresos de su producción hortícola, en forma de comida o por la venta de excedentes.

”Comprar en estas ferias es obtener alimentos frescos de calidad y también valorizar una forma de trabajo y organización social productiva y comunitaria”, subrayó.

Morics detalló que funcionan en la plaza Alvear, de Don Torcuato; la plaza Pacheco, de General Pacheco; en Mosconi y Perón, Los Polvorines; frente a la estación Maquinista Savio, de Escobar, y la plaza Martín Rodríguez, de General Rodríguez.

Otras están en la plaza Doctor Buján, de Paso del Rey; la Plaza de la Libertad de Francisco Álvarez; el Centro Alas, de Rafael Calzada; frente a la estación Marcos Paz; el parque San Martín, de Luján, y la Facultad de Veterinaria, de La Plata.

También existen, aunque con funcionamiento irregular, las ferias de la plaza San Martín, en el partido del mismo nombre y la de la plaza del barrio La Carolina, en Florencio Varela.

Una científica desarrolló fideos sin gluten con harinas de la Puna y la Quebrada de Humahuaca

30 septiembre 2012

Es un gusto presentarles a la investigadora jujeña María Alejandra Giménez y contar su trabajo, ejemplo de compromiso con su pueblo. Esta es la nota que hice sobre ella:

Desarrollan fideos sin gluten con harinas de Humahuaca y la Puna

Una investigadora jujeña desarrolló fideos sin gluten, con mejoras nutricionales, elaborados con harinas de la Quebrada de Humahuaca y la Puna, que reaproximan a la población local a su dieta ancestral y ofrecen una nueva opción para los celíacos.

“Son ricos. Tienen un gustito diferente a los de trigo y son más firmes pese a que el tiempo de cocción es de siete minutos”, describió la investigadora María Alejandra Giménez, 36 años y un hijo de 2, becaria posdoctoral del Conicet en el Centro de Investigaciones en Tecnología Alimentaria de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy.

La científica aseguró que estos fideos son recomendables para los celíacos, personas que no toleran el gluten de algunos cereales, cuyas dietas suelen ser deficientes en fibras y en minerales, principalmente, hierro. “Tienen mayor contenido proteico, de una proteína más asimilable; fibra dietaria y hierro”, detalló.

Se trata sin embargo de un beneficio adicional, porque esta investigación fue pensada en primer lugar para la gente de la Puna y la Quebrada, quienes, según una encuesta de 2005 y 2006, han venido cambiando el patrón alimentario ancestral en perjuicio de su nutrición, por la paulatina pérdida de su cultura alimentaria y la escasez de recursos.

Por otro lado, el auge turístico por la declaración de la Quebrada como Patrimonio de la Humanidad engrosó una demanda de platos típicos que estimuló a los agricultores de maíces andinos, amaranto, quínoa, papas andinas, ocas, haba, yacón, entre otros cultivos. Pero, como apuntó Giménez, “una cosa es que veamos las comidas típicas en hoteles y restaurantes, caras, y otra es el consumo popular”.

Estaba clara la necesidad de productos procesados a partir de las materias primas locales, y hubo científicos con el conocimiento y el compromiso necesarios para buscar la respuesta.

Una de ellas es Norma Samman, también de la Universidad de Jujuy, quien desde 2000 dirige todas todas sus investigaciones al estudio nutricional y al desarrollo de cadenas productivas sustentables para la Quebrada y la Puna.

“La doctora Samman trabajó con carne de llama, por ejemplo, y luego con cultivos. Para mi tesis doctoral, que ella dirige, mi idea fue utilizar cultivos autóctonos o adaptados a esta región como ingredientes nutritivos para incrementar el valor nutricional de un producto de consumo masivo como son los fideos”, relató la científica.

Giménez “amasó” harinas de haba, quínoa y amaranto, con alto contenido proteico, de minerales y fibra dietaria, complementados con harina de maíz, que mejora la calidad y contenido proteico de los fideos, así como el contenido de lípidos, fibra y minerales.

Para su trabajo contó con el apoyo del Instituto de Tecnología de los Alimentos de la Universidad Nacional del Litoral. “Más precisamente del grupo que dirige el ingeniero Rolando González. Ellos son referentes a nivel nacional en extrusión-cocción, proceso por el cual se obtuvieron estos fideos”, explicó la investigadora.

Finalmente, apareció el último socio clave. La cooperativa Cauqueva, formada por 165 pequeños productores de Maimará, en el Departamento de Tilcara, que produce alfajores y caramelos de oca, entre otras cosas, y desde hace años colabora con la Universidad y recibe de ella capacitación sobre buenas prácticas de manufactura, rotulado nutricional y otros temas.

“Se interesaron en producir los fideos y su presidente, Javier Rodríguez, nos informó que con apoyo del Fontar (Fondo Tecnológico Argentino) adquirieron toda la línea de producción, desde la molienda hasta la extrusión. De modo que ya estamos haciendo la transferencia para el cambio de escala, del laboratorio a la fábrica”, resumió Giménez.

El trabajo de Giménez acaba de ser premiado por el Conicet y una empresa proveedora de ingredientes para la industria alimentaria, en la primera edición del premio Saporiti-Conicet, de 65.000 pesos.

La investigadora se declaró “muy contenta” por la repercución que ha tenido en Jujuy la noticia del premio, “como por el reconocimiento de la gente a la que está dirigido mi trabajo”.

“Fue muy emocionante cuando se puso a punto el equipo para la producción. Ver la alegría de ellos me pone muy feliz”, dijo Giménez.

El nuevo producto ratifica el valor de los cultivos locales, aumenta su consumo, fomenta su producción, favorece el desarrollo socioeconómico regional y permite a su población incorporar nuevamente estos componentes en sus dietas, mejorando su perfil nutricional.

El trabajo científico, en tanto, no se detiene. “Sigo con este tema –dijo Giménez-, ahora caracterizando diferentes razas de maíces para ver cómo responden a este proceso. Estamos utilizando maíz entero, lo molemos completo a diferencia de la harina comercial que es desgerminada y descascarada, y tiene poca fibra y menos lípidos. El premio fue una inyección para continuar”.

La Argentina exporta el Pro-Huerta a Haití, parte 3

27 agosto 2012

Un veterano de Malvinas que admira a los nuevos patriotas haitianos

Buenos Aires, 28 de febrero de 2012.- El supervisor general del Pro-Huerta en Haití, Pancho Zelaya, es un tucumano de 49 años, casado, con tres hijos, veterano de la Guerra de las Malvinas y exmilitante gremial ferroviario que admira a sus compañeros haitianos en el proyecto.

“He conocido a una nueva generación de patriotas haitianos. Tienen formación técnica y están bien pagos en otros lados pero eligen venir a su país, pobre y destruido, para ayudar a su gente”, dijo Zelaya, con respeto.

Y lo afirma un hombre que cultiva valores, al punto que cuando va a Haití, sin cobrar por ello retribución especial, siente que está devolviendo “algo de la solidaridad recibida de todos los pueblos de América por la Guerra de las Malvinas”.

Zelaya hizo su primer viaje en agosto de 2005, “y ya van como 40”, comentó. “La pobreza me impactó, pero vi mucha dignidad”.

“Todo el mundo busca en qué ganarse el mango. No hay agresividad, no es común el arrebato en la calle. He recorrido todo el país, y no he sentido ese clima opresivo, ese miedo que se siente en otros países de Centro o Suramérica”, elogió.

Destacó además que se sintió personalmente muy bien recibido. “Más por ser argentino -aseguró- porque respiran fútbol, y son de Brasil o de la Argentina, apasionados pero sin fanatismo. Hay banderas de ambos pintadas en algunas paredes”.

“Se ven muchas fotos de (Diego) Maradona. Ahora más de (Lionel) Messi, y la camiseta de la Selección está por todos lados. Hay haitianos que te recitan, con su acento, la formación de Argentina subcampeón en Italia 90. Es impresionante”, refirió asombrado.