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Corrientes, racismo, solidaridad, muerte, cine, elecciones, parquímetros

27 noviembre 2008

Tengo tantas cosas de que escribir… seré sintético:

Corrientes. ¿Vieron que no está más El Foro? Ahora en la esquina de Corrientes y Uruguay hay una tienda Normandie. Me tomó de sorpresa.

Racismo. El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi sigue mostrando la hilacha. Ya había dicho que Obama era “joven, guapo y bronceado”. Ahora, en vez de disculparse, dijo que fue “envidia” porque “a todos nos gustaría estar tan morenos como Naomi Campbell y Barack Obama”. Por qué no se callará este tipo.

Solidaridad. Personalidades y artistas andan vendiendo por el centro Hecho en Buenos Aires (http://www.hechoenbsas.com) , la revista de la gente de la calle, como parte del festejo por las 100 ediciones. Ahí se anotaron Fabián Gianola, Mariana Arias, Inés Estévez, Sergio Denis, Georgina Barbarossa, Sebastián Wainraich, Mex Urtizberea, Juan Carr, Enrique Symns, Federica Pais, Chavo Fucks, Roberto Carnaghi, Fernando Peña, Alfonso Prat Gay, José Nun y varios más. Bien por ellos. En esta bitácora hay una nota sobre el trabajo de la publicación el 14 de julio de 2008.

Muerte. El último informe de Luchemos por la Vida dice que el promedio diario de muertos en accidentes de tránsito en la Argentina se mantiene en 22. Es grave.

Cine. La argentina Celina Murga fue premiada en Tesalónica, Grecia, como mejor directora por su película Una semana solos, aún no estrenada, que refleja la fractura social entre los habitantes de un barrio privado y el afuera.

Elecciones. En 2009 se votará otra vez con boletas-sábana, gracias al cual se usa una figura tractora de votos como cabeza de una lista, para que la gente sienta que está votando por esa persona, y de él se cuelgan lo más disimuladamente posible toda clase personajes impresentables que de ese modo pueden llegar a cargos electivos que nunca ganarían por sí mismos. Con este sistema, lo más detestado del elenco estable del mundo político logra burlarse del “que se vayan todos”.

Parquímetros. La recaudación mensual por parquímetros y máquinas ‘tickeadoras’ en la ciudad es de unos 600.000 pesos. Las dos concesionarias del estacionamiento medido, que acaban de agregar 66 cuadras nuevas en Recoleta, pagan al estado 1.000 pesos por mes. Ah, están reclamando judicialmente porque durante años tuvieron la tarifa congelada.

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La avenida Corrientes tiene sueño pesado

24 junio 2008

Les había prometido poner una nota que el Cronista Noctambulante hizo el año pasado sobre Corrientes, en línea con lo de la calle Florida. Para que no repitan por inercia aquello de “la calle que nunca duerme”.

Pese a la reactivación, Corrientes ahora se acuesta temprano

Buenos Aires, 26 de abril de 2007.- Corrientes, la emblemática avenida porteña que años atrás nunca dormía, sufre en los últimos tiempos de sueño pesado del que, pese a la reactivación económica y al auge del turismo, sólo se desperaza los sábados y los domingos.

“Hoy estamos hasta las 2. Los fines de semana no cerramos, pero no se hace nada”, dice Domingo Martínez desde detrás de la caja de La Ópera, enla esquina de Callao, que a la 1 sólo tiene cinco de sus 70 mesas ocupadas.

En una de ellas, tres varones y una chica de veintipico componen una escena muy frecuente años atrás, escasa hoy: un debate a la salida del cine, café de por medio.

“Vimos La Antena, excelente, en el Arteplex y queríamos ir a La Giralda pero estaba cerrada”, informan Nico y Rodrigo, músicos, que comparten la salida con Diego, fotógrafo , y Silvana, de ocupación “aún indefinida”.

Es gente con vocación artística pero ninguno de ellos sabe que el complejo al que fueron es el sucesor del legendario Cine Arte, y que sus salas se llaman Lorraine, Loire y Losuar para evocar el circuito que en los 60 y los 70 ofrecían en Corrientes películas de autor.

“Una noche vine a Corrientes con una amiga y resultó que andábamos nosotras solas y los cartoneros. La noche ahora está más en San Telmo“, refiere Silvana.

En el Brick, en la esquina de Rodríguez Peña, la única mesa con hombres maduros tiene opiniones divergentes sobre las causas, pero concuerda en que “la noche, acá, murió”.

“Hubo un cambio de hábitos. Los cines tienen competencia en los shoppings y comer afuera es más caro. Mucha gente sale del teatro y va derecho a buscar el auto”, dice Adrián Merlo, que se dedica a la importación.

“La crisis puede ser pero más que nada es la inseguridad”, sostiene en cambio Alberto, joyero, mientras que Daniel, del mismo ramo, apunta que surgieron lugares alternativos como Puerto Madero y Palermo.

Marcelo, periodista, 53 años, lee en el Ramos, en Corrientes y Montevideo, mientras toma un café y un coñac, pasadas las 2.

“En realidad, todavía hay lugares a los que se puede ir tarde. Lo que ya no hay es encuentro. No se forman esas mesas a las que se van agregando conocidos a medida que van llegando”, explica.

En frente, La Paz, ya cerrada, luce pulcra y fantasmal, sin conexión con el espíritu efervescente de los 70. cuando desbordaba de pelilargos apasionados por la cultura, el psicoanálisis y la revolución social.

Testigos de aquellos tiempos afirman que en una misma noche -y tal vez en una misma mesa- era posible encontrar a Daniel Filmus sin barba y a Jorge Telerman con pelo, hoy candidatos porteños.

Hasta quizás hayan competido por ganarse la atención de una morocha de Filosofía y Letras, como hoy lo hacen desde los afiches para seducir a la Reina del Plata.

Ricardo, desde hace 39 años diariero en esa esquina, confirma la falta de público en el volumen de venta. “En promedio, vendo la mitad, y de noche, mucho menos”.

Seis quioscos. detrás de rejas o con custodios, unos puestos de diarios y uno de flores, es todo lo que está abierto entre Callao y el Obelisco a eso de las 3 de un día de semana.

Ni hablar de las librerías, parte del código genético de la avenida, que en ningún caso pasan de la medianoche.

Cirujas trabajando duro, varios “sin techo” durmiento en la puerta del Teatro San Martín, unos artesanos simpáticos que muestran sus productos en la vereda mientras comparten “un vino” y tarjeteros que ofrecen “chicas” son los personajes con los que puede toparse el ocasional caminante.

“Es general”, diagnostica Raúl, quien desde el estallido de la crisis, en 2001, cada noche camina 15 kilómetros por todo el centro porteño vendiendo café con un carrito y una batería de termos.

“Desde Nueve de Julio hasta el Bajo, desde Corrientes hasta Santa Fe apenas si hay dos boliches abiertos de noche. Ahora la trasnoche de los cines termina a la 1, y por la Avenida de Mayo y Rivadavia, desde la Plaza de Mayo hasta Once, de noche no es posible comprar el diario”, detalla.

Raúl Queimaliños