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Certera crítica al burdo artículo de El País que Clarín y La Nación reprodujeron extasiados

8 octubre 2010

Hubo un irritante artículo publicado en el diario español El País, que fue gozosamente reproducido por La Nación, Clarín y sus medios satélites (Van der Kooy y Blanck llevaron a uno de los autores a TN), C5N (con Eduardo Feinmann), Canal 26 (con Jorge Lanata) y otros medios. ¡Cuánta coincidencia!  (http://www.clarin.com/opinion/Maradona-metafora-argentina_0_348565215.html).

Parece que a Rosana Lecay, corresponsal de lujo de esta bitácora, le causó una repulsión similar a la mía, pero ella tuvo reflejos rapidísimos y envió una carta al director del diario español con una crítica demoledora, que aquí reproduzco:

Sr. Director:

Agradecería que tomara en cuenta los comentarios que a continuación le hago llegar, respecto al artículo “Maradona como metáfora argentina” de John Carlin y Carlos Pierini.

 1.     El artículo no tiene coherencia argumentativa. Empieza hablando de medidas para solucionar problemas sociales en África, luego menciona problemas sociales y políticos de Argentina y acaba defenestrando a Maradona, con agresiones y mala voluntad.

2.     Maradona no representa a todos los argentinos. Ni Chávez a todos los venezolanos. Ni Pedrito Rico a todos los españoles. Ni Calderón a todos los mexicanos. Señalar que los argentinos se comportan como Maradona es tan falso como decir que todos los psiquiatras son poco serios o que todos los alemanes son nazis. Eso es falta de seriedad profesional y me extraña de personas que trabajan para este diario o que se presentan como profesionales de la salud.

3.     La actuación de la selección de futbol de Argentina en el último Mundial no fue desastrosa. De 5 partidos sólo perdió 1. Las estadísticas se usan para sustentar afirmaciones.

4.     Los argentinos que fueron al aeropuerto Internacional de Ezeiza a recibir a la selección, felicitaban a los jugadores, por su actuación. La forma en que los autores del artículo  sacan conclusiones sociológicas sobre el comportamiento de la sociedad argentina por este sólo hecho no tiene sustento formal y es, además ofensivo para el pueblo argentino que no se merece los calificativos que el artículo utiliza.

5.     Me parece poco serio que un psicoanalista se burle y ataque a una persona por sus adicciones. La adicción es una enfermedad. Burlarse de un enfermo es ser mala persona.

6.     Maradona, como cualquier otra persona, tiene derecho a apoyar al sector político, partido, o personaje que quiera. ¿O por ser Maradona no puede? Maradona deberá hacerse cargo de sus propios exabruptos, pero no se le debe retirar el derecho a tener opinión política o de cualquier otro tipo por más que no coincidamos con ella.

7.     Por último, los problemas de Argentina no son culpa de Maradona. Ojalá fuera así de fácil. Así como los problemas de España no son culpa de Carlin y Pierini, aunque sería bueno para España, para el periódico El País y para todos, que personajes tan poco serios fueran excluidos como articulistas.

Señor Director, Maradona no necesita ayuda para quedar mal y buscarse problemas. Sin embargo, la prensa está siempre sobre él proque Maradona vende y sigue vendiendo.

Si quieren hacerle daño, no hable de él. Eso es todo.

Si quieren hablar mal de Argentina y de los argentinos, tampoco necesitan hablar de Mardona. Por favor, dejen de caer en lugares comunes.

Atentamente,
Rosana Lecay
rlecay1@gmail.com

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¡Aguante Garzón! Apoyo a la investigación de crímenes del franquismo

15 abril 2010

Me sumo decididamente al aguante al juez español Baltasar Garzón.

Lo hago indignado por las hipócritas posiciones y decisiones que han asumido autoridades judiciales de España, que cuestionaron a Garzón y están a punto de inhabilitarlo, por haber osado investigar los crímenes del franquismo, con centenares de miles de víctimas.

Y lo hago a la vez reconfortado por la potentísima reacción de organizaciones y personas  de España, de la Argentina y de todo el mundo, en defensa del magistrado y en favor de la verdad histórica y la justicia.

Garzón fue el juez que promovió el principio de que los crímenes de guerra, de lesa humanidad y el genocidio puedan ser perseguidos por la justicia en cualquier parte del mundo que hayan ocurrido. Y eso fue avalado por la justicia española en todas sus instancias para los crímenes cometidos en Chile, la Argentina y Guatemala.

Así fue que Garzón pudo promover en su momento la orden de arresto contra el ex dictador chileno Augusto Pinochet y como abrió causas contra militares argentinos, una de cuyas consecuencias fue la condena al represor Adolfo Scilingo, que participó en los “vuelos de la muerte”, a 640 años de prisión. Llegó a estudiar la posibilidad de ir contra el ex secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, por el apoyo de ese país a los golpes de estado en América latina. Esos juicios, que también se abrieron en Italia, Alemania, Francia, luego perdieron vigor porque la Argentina derogó las leyes exculpatorias (Punto Final y Obediencia Debida) y empezó a juzgar por sí misma a los criminales.

La paradoja es que ahora, la misma justicia española actúa contra ese mismo juez por querer investigar crímenes cometidos en España, por españoles y contra españoles.

Entonces, la respuesta que ha surgido es la presentación ante la justicia argentina para que actúe como en su momento lo hizo Garzón, aplicando el principio de jurisdicción universal y persiga los crímenes del franquismo. El caso quedó en manos de la jueza Romilda Servini de Cubría.

La querellante fue la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), con el abogado Carlos Slepoy, de destacadísima actuación en defensa de los derechos humanos.

La presentación judicial recibió el apoyo de las Madres (línea fundadora), las Abuelas, la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos, el CELS, la APDH, la LADH, el SERPAJ de Adolfo Pérez Esquivel y decenas de otras entidades.

Esto además, generó un gran entusiasmo en entidades de exiliados españoles en la Argentina y en toda América, y en organizaciones españolas y, así como tantas víctimas de la dictadura argentina fueron en su momento en procesión para denunciar sus casos ante Garzón, ahora es posible que el flujo se dé en sentido inverso de españoles hacia la Argentina.

Porque -y esto es histórico- será la primera vez que las víctimas del franquismo tendrán oportunidad de denunciar los crímenes de esa época ante un juez.

Messi absoluto, en las tapas de los diarios

7 abril 2010

 

Después de los 4 goles al Arsenal inglés, qué dijeron los diarios argentinos en sus tapas:

Crítica: Messi ya es mayorista.

Página 12: Messi sumó otra ola de goles y una catarata de elogios.

La Nación: Messi. Qué más se puede decir.

Clarín: Súper Messi.

Crónica: Abrazo de gol.

Diario Popuar: ¡De otro mundo!

Olé: Sentados de culé.

La Prensa: Nueva hazaña de Messi.

El Argentino: Messi es Mundial.

Andalucía aprobó el derecho a una “muerte digna”

29 marzo 2010

Un par de veces reflexionamos sobre la muerte y la misma eutanasia cuando el final ya es irremediable. Acá hay una información más.

El Parlamento de Andalucía aprobó la primera ley en España que consagra el derecho a una “muerte digna” y permite a los pacientes rechazar tratamientos que prolonguen su vida.

La nueva ley no contempla la eutanasia, sólo regula la limitación del esfuerzo de cura y asistencia y prohíbe el ensañamiento terapéutico.

La norma da cobertura a la sedación paliativa para aliviar los sufrimientos de los pacientes aunque ello pueda acortar su vida.

Ahora los enfermos podrán manifestar su “voluntad vital anticipada” que los centros asistenciales y los profesionales deberán respetar estrictamente.

Haití muestra un mundo mal preparado para ayudar

22 enero 2010

Al margen de la polémica desatada en torno de las intenciones de los Estados Unidos en Haití, son muchas las torpezas y acciones absurdas que se están viendo en estos días en la zona del desastre, mientras la gente agoniza.

En general se pone en evidencia que el mundo, mejor dicho las potencias con capacidad económica, están muy bien preparadas para la guerra pero sólo improvisan cuando es necesario ayudar. O hacen otra cosa menos desinteresada. Y muestra que algunos periodistas, en vez de ponerse a tono con las circunstancias, se convierten en parte de los problemas.

Quiero compartir un texto escrito por un periodista de España, Jacobo G. García, asqueado de lo que vio en Puerto Príncipe, quien cita a su vez un pertinente artículo del colega y escritor Arturo Pérez Reverte, también español.

DESDE DONDE MIRAMOS

Jacobo G. García | Puerto Príncipe, viernes 22/01/2010

 ¿Se puede llegar a un terremoto con maleta de ruedas? Sí. ¿Puede una revista que dedica su última portada a los maquillajes más sorprendentes y a las joyas que vienen para este año enviar a un periodista para la cobertura? Sí. ¿Puede llegar alguien a la zona más devastada del planeta sin agua, comida ni un teléfono en condiciones? Sí.

¿Puede la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo) llevar a más de veinte periodistas dentro de un avión de emergencias? Sí. ¿Puede un periodista ponerse a llorar cagado de miedo nada más poner un pie en Puerto Príncipe al verse rodeado de negros? Sí, y ¿puede el ministro de Exteriores (de España) buscarles casa a todos los periodistas para que trabajen con “plena seguridad” cuando sólo ayer hubo tres réplicas y ni la policía ha sido capaz hasta ahora de tomar el control de las calles? Sí, y no sólo eso si no que Juan Pablo De Laiglesia, secretario de Estado para Iberoamérica, tuvo que perder un día entero en cumplir la orden del ministro, en medio de un desastre de estas dimensiones. Y además de todo eso incluyan ustedes a una estrella de la televisión nacional convertida en la mayor mosca cojonera de cuantos han pasado por ahí.

El jueves por la noche, junto a muchos otros informadores de todo el mundo, llegó la orden de los marines de EEUU para que la prensa abandonara las instalaciones del aeropuerto de Puerto Príncipe, que los periodistas habían tomado como base de operaciones para realizar su trabajo. En los últimos días en el aeropuerto desembarcaron miles de efectivos estadounidenses cargados hasta los dientes, los aviones militares aterrizaban cada pocos minutos y el material de emergencia corría de forma frenética por la pista pero paseando alegremente en medio de ese desmadre aparece siempre algún periodista. Y fumando.

¿En algún aeropuerto del mundo alguien permitiría una situación así? Pues aquí en Puerto Príncipe así sucedía hasta el jueves. Hasta que fueron expulsados del aeropuerto. Pero no sólo la prensa española sino los periodistas de medio mundo como era lógico.

Pero los periodistas no tienen toda la culpa no, si no que la tiene un paternalismo estúpido que hace que un señor de Moncloa tenga que aterrizar para ver si estamos bien. Aquí no hay desabastecimiento y la comida se puede comprar perfectamente en las calles, eso sí a precios disparatados aunque perfectamente asumibles para un señor que paga en euros. Así que no hay necesidad de ir a robar por la noche (sí, robar por la noche) la comida traída desde España para los equipos de rescate. Tampoco hay violencia, salvo saqueos puntuales, lógicos en estas circunstancias y la electricidad no se ha ido nunca. Pero no, muchos periodistas preferían vivir bajo el cobijo de la gallina de la AECID antes que enfrentarse solos a la una ciudad destrozada de la que lo desconocen todo.

Y aprovecho para adjuntar un artículo de Arturo Pérez Reverte, que lo explica todo mejor que yo:

“Hace treinta y dos años desaparecí en la frontera entre Sudán y Etiopía. En realidad fueron mi redactor jefe, Paco Cercadillo, y mis compañeros del diario ‘Pueblo’ los que me dieron como tal; pues yo sabía perfectamente dónde estaba: con la guerrilla eritrea. Alguien contó que había habido un combate sangriento en Tessenei y que me habían picado el billete. Así que encargaron a Vicente Talón, entonces corresponsal en El Cairo, que fuese a buscar mi fiambre y a escribir la necrológica. No hizo falta, porque aparecí en Jartum, hecho cisco pero con seis rollos fotográficos en la mochila; y el redactor jefe, tras darme la bronca, publicó una de esas fotos en primera: dos guerrilleros posando como cazadores, un pie sobre la cabeza del etíope al que acababan de cargarse. Lo interesante de aquello no es el episodio, sino cómo transcurrió mi búsqueda. La naturalidad profesional con que mis compañeros encararon el asunto.

Conservo los télex cruzados entre Madrid y El Cairo, y en todos se asume mi desaparición como algo normal: un percance propio del oficio de reportero y del lugar peligroso donde me tocaba currar. En las tres semanas que fui presunto cadáver, nadie se echó las manos a la cabeza, ni fue a dar la brasa al Ministerio de Asuntos Exteriores, ni salió en la tele reclamando la intervención del Gobierno, ni pidió que fuera la Legión a rescatar mis cachos. Ni compañeros, ni parientes. Ni siquiera se publicó la noticia. Mi situación, la que fuese, era propia del oficio y de la vida. Asunto de mi periódico y mío. Nadie me había obligado a ir allí.

Mucho ha cambiado el paisaje. Ahora, cuando a un reportero, turista o voluntario de algo se le hunde la canoa, lo secuestran, le arreglan los papeles o se lo zampan los cocodrilos, enseguida salen la familia, los amigos y los colegas en el telediario, asegurando que Fulano o Mengana no iban a eso y pidiendo que intervengan las autoridades de aquí y de allá �de sirios y troyanos, oí decir el otro día�. Eso tiene su puntito, la verdad. Nadie viaja a sitios raros para que lo hagan filetes o lo pongan cara a la Meca, pero allí es más fácil que salga tu número. Ahora y siempre. Si vas, sabes a dónde vas. Salvo que seas idiota. Pero en los últimos tiempos se olvida esa regla básica. Hemos adquirido un hábito peligroso: creer que el mundo es lo que dicen los folletos de viajes; que uno puede moverse seguro por él, que tiene derecho a ello, y que Gobiernos e instituciones deben garantizárselo, o resolver la peripecia cuando el coronel Tapioca se rompe los cuernos. Que suele ocurrir.

Esa irreal percepción del viaje, las emociones y la aventura, alcanza extremos ridículos. Si un turista se ahoga en el golfo de Tonkín porque el junco que alquiló por cinco dólares tenía carcoma, a la familia le falta tiempo para pedir responsabilidades a las autoridades de allí �imagínense cómo se agobian éstas� y exigir, de paso, que el Gobierno español mande una fragata de la Armada a rescatar el cadáver. Todo eso, claro, mientras en el mismo sitio se hunde, cada quince días, un ferry con mil quinientos chinos a bordo. Que busquen a mi Paco en la Amazonia, dicen los deudos. O que nos indemnicen los watusi. Lo mismo pasa con voluntarios, cooperantes y turistas solidarios o sin solidarizar, que a menudo circulan alegremente, pisando todos los charcos, por lugares donde la gente se frota los derechos humanos en la punta del cimbel y una vida vale menos que un paquete de Marlboro. Donde llamas presunto asesino a alguien y tapas la cara de un menor en una foto, y la gente que mata adúlteras a pedradas o frecuenta a prostitutas de doce años se rula de risa. Donde quien maneja el machete no es el indígena simpático que sale en el National Geographic, ni el pobrecillo de la patera, ni te reciben con bonitas danzas tribales. Donde lo que hay es hambre, fusiles AK-47 oxidados pero que disparan, y televisión por satélite que cría una enorme mala leche al mostrar el escaparate inalcanzable del estúpido Occidente. Atizando el rencor, justificadísimo, de quienes antes eran más ingenuos y ahora tienen la certeza desesperada de saberse lejos de todo esto.

Y claro. Cuando el pavo de la cámara de vídeo y la sonrisa bobalicona se deja caer por allí, a veces lo destripan, lo secuestran o le rompen el ojete. Lo normal de toda la vida, pero ahora con teléfono móvil e Internet. Y aquí la gente, indignada, dice qué falta de consideración y qué salvajes. Encima que mi Vanessa iba a ayudar, a conocer su cultura y a dejar divisas. Y sin comprender nada, invocando allí nuestro código occidental de absurdos derechos a la propiedad privada, la libertad y la vida, exigimos responsabilidades a Bin Laden y gestiones diplomáticas a Moratinos. Olvidando que el mundo es un lugar peligroso, lleno de hijos de puta casuales o deliberados. Donde, además, las guerras matan, los aviones se caen, los barcos se hunden, los volcanes revientan, los leones comen carne, y cada Titanic, por barato e insumergible que lo venda la agencia de viajes, tiene su iceberg particular esperando en la proa.”

El tipo que pega acentos me cae simpático

18 julio 2009

Quizá ya hayan leído sobre él. Se llama Pablo Zulaica, 26 años, nació en España pero vive en México.

Inventó el “Programa de reinsersión de acentos en la vía pública“. O sea, anda con papelitos en forma de acento y goma de pegar y los pone donde haya letreros con palabras escritas sin ellos, con una explicación de por qué es correcto acentuarlas. También elimina acentos mal puestos. Y cuenta todo en su blog: http://acentosperdidos.blogspot.com/

 Lo hizo para promocionarse y conseguir trabajo, porque su profesión es corrector, pero desató todo un movimiento. Empezó en los primeros días de julio en la ciudad de México y rápidamente encontró quienes se sumaran a la causa en otras ciudades incluso del Perú y de la Argentina.

El tipo actúa de frente. Pide permiso. Y si no encuentra mucho eco, deja su acentito de papel a las personas del lugar para que si quieren lo peguen ellos. En todos lados despierta una sonrisa y una lección de idioma. Así combate esta tan difundida falta de ortografía en carteles de publicidad, afiches de campañas políticas y hasta en patrulleros de la policía, que invariablemente decían “POLICIA”.

“A todos nos dijeron que las mayúsculas no se acentúan, pero la Real Academia Española jamás ha dicho eso”, informa.

Tiene razón. Yo tengo una teoría sobre el origen de eso.

Durante décadas, los diarios ponían los títulos de las noticias en mayúsculas. Con la tecnología de letras de molde fundidas en plomo, esos títulos no se hacían con la linotipo que componía los textos línea por línea, sino con otra máquina, la Ludlow. Se trataba de invenciones del mundo anglosajón, donde no se utilizan acentos. La linotipo sí admitió la adaptación para incluir acentos, tildes y diéresis, necesarios en la mayoría de los idiomas, pero no en sus mayúsculas. La “titulera”, que tenía sólo mayúsculas, no disponía de esa posibilidad. Es que si las mayúsculas tenían algo arriba se salían del espacio en la caja que se armaba como molde para cada página del diario.

Pasaba lo mismo con las máquinas de escribir. Para las letras minúsculas, había lugar para poner el acento. Si se escribía con mayúscula, no.

Así, durante décadas nos acostumbramos a ver palabras en mayúsculas sin acentos. A alguien se le ocurrió que debía ser así y lo convirtió en regla incluso para la escritura a mano, cuando en realidad sólo era que no se podía en ciertos los impresos.

Pero con el avance técnico ya no hay impedimento alguno. Y aquí descubro por qué me gusta lo que hace Pablo Zulaica. La pérdida del uso del acento tiene para mí como origen el avance de una influencia cultural, proponerse escribir con la ortografía correcta del castellano es oponerse a esa contaminación y cuidar lo nuestro. Y sí, eso me gusta.

No nos olvidemos que hay una crisis y que se agudiza

22 enero 2009

¿Cómo andamos de la crisis? Porque ¡ojo! que aunque la política ocupó las pantallas, la situación económica mundial sigue empeorando. Van datos:

En el mundo:

  • Gran Bretaña entró en recesión en el cuarto trimestre de 2008 – por primera vez desde 1991- con una contracción de su PIB de 1,5% respecto al trimestre anterior, cuando ya había sufrido un retroceso, informó el viernes la Oficina de Nacional de Estadísticas (ONS). La contracción del cuarto trimestre fue peor que la esperada por los analistas, que anticipaban una caída 1,3%. (Perfil.com, 22-1-09)
  • El presidente de la Comisión de Economía de la central patronal de España, la CEOE, José Luis Feito, dijo:  “Se puede decir con absoluta certeza que el desempleo superará los tres millones probablemente en los primeros meses de 2009. A partir de ahí, se manejan diferentes escenarios, en función de lo que crezca la población activa, cuanto pueda caer la actividad y otros factores”, (La Nación, 21-1-09)
  • Europa está entrando en un invierno económico. La Comisión Europea anunció sus previsiones económicas para 2009 y 2010 que prevén una recesión de 1,9%, un vertiginoso aumento del desempleo y déficits públicos generalizados por encima de 3%. (Clarín, 20-1-09)

En la Argentina:

  • La economía argentina creció sólo 2% a fines de 2008, lo que significa un fuerte freno respecto de ritmo de 7,5% que traía desde comienzos de ese año.
  • En 2008 hubo fuerte salida de capitales del país. El déficit de la balanza entre entradas y salidas fue de 9000 millones de dólares.
  • El Gobierno está actuando activamente para frenar cesantías de trabajadores. Según fuentes citadas por la colega Alejandra Gallo, de Clarín, “en el poder dicen que sin la mediación oficial en los últimos cuatro meses hubiera habido cerca de 200 mil despidos”.
  • El Gobierno está frenando con determinación política los ajustes en las tasas de interés variable de los créditos hipotecarios, por ejemplo, del Banco Provincia de Buenos Aires, que de ajustarse según lo que está pasando en el mercado, se dispararían.