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El Banco Santander Río hace negocio promoviendo valores antisociales

25 diciembre 2013

El mensaje transmitido en cierta publicidad del Banco Santander Río es “mejor sacar un crédito en el banco a tener que deberle un favor a un suegro pesado, envidioso y meterete”, o sea, pagá comisiones e intereses que eso es preferible al apoyo mutuo, el agradecimiento y el reforzamiento de lazos con tus parientes. Egoísmo, aislamiento, cortate solo así nadie te jode. Con algo de guita lo lográs.

Aviso bancoEncima la campaña se llama cínicamente “mantengamos la familia unida” cuando debería denominarse “sembremos desconfianza entre los familiares que se puede ayudar así no tienen más remedio que venir a pagarnos a nosotros por los créditos que podrían resolver con ahorro familiar”.

Es un mensaje jodido, es prédica contra valores sociales fundada en que el banco haga dinero. Basura. Como es basura cuando las transnacionales en general hablan por compromiso de Responsabilidad Social Empresaria.

No esperen encontrar un atisbo de crítica a estas cosas en el ambiente de las agencias de publicidad, mercenarias de estos avisadores, ni una crítica así en un medio de prensa comercial, donde ese aviso también representa dinero y por lo tanto, hay interés directo en difundirlo sin cuestionar su contenido. Así funciona.

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Bien Los Pumas, un desastre la contaminación publicitaria

7 octubre 2012

¡Exitistas, pensamos diferente! Yo estoy contento con Los Pumas.  “Seis partidos, seis derrotas”, dirán ustedes. En cambio yo pienso:

1. Ingresaron en el torneo del mejor rugby del mundo.

2. Actuaron con dignidad y valentía.

3. Me resulta inimaginable que no aprendan y progresen a partir de estas experiencias.

4. Quedaron algunos detalles para la historia, como dos tries a Nueva Zelanda.

Y no pongo más porque no sé nada de rugby, pero gracias a Los Pumas, cada día me gusta más este deporte.

Lo que cada día soportomenos es la apropiación de todo por parte de los intereses comerciales. Me molesta muchísimo que las empresas, en general multinacionales, nos fuercen a ver su publicidad, que todo lo contaminen con sus avisos.

Tengo dos casos que cito siempre: el cartel recontraluminoso de Coca-cola enla 9 de Julio que literalmente opacó el desfile del Bicentenario en 2010, y que después de ciertos reparos judiciales, ahí está, vivito y encandilando.

El otro es el adefesio de la inmobiliaria Jakim en el precioso mirador de una vieja casa próxima a la plaza Devoto. Los de la zona saben de qué hablo. Un atentado a la belleza, al patrimonio arquitectónico y al bien común.

En cuanto al partido de Los Pumas en Rosario, hice un rápido inventario de la contaminación publicitaria visual:

En la pantalla de la televisión, ya es regla que aparezca el logo del canal, permanente. Luego, a cada rato, avisos en la parte inferior de la pantalla (Personal, Universal Assistance, Scrum y otros). Cada repetición de jugadas, venía con un cartelón de Personal.

Del estadio, dejemos pasar la publicidad alejada del campo, el problema es la que entra en el campo visual de quien mira el partido, a saber:

Carteles fijos en todo el perímetro de la cancha, y pantallas con publicidad animada muy luminosa, ¡que no se quedan quietas durante el juego!

Pintado sobre el césped, tres veces Personal, dos Standard Bank, dos Renault, ESPM y hasta la palabra “Rosario”, que no sé para qué la pusieron e imagino que costó sus buenos billetes a la municipalidad. También publicidad en los colchones de protección que envuelven los postes.

En la camiseta de Los Pumas, Visa. En la de Los Wallabies, Qantas, cuyo logo también aparecía en los bordes de los pantaloncitos, para que se viera en los scrums. Por supuesto, también en todas las prendas, incluidos los botines, el logo del fabricante.

Pero también, avisos en las pecheras de los suplentes, en la vestimenta de los auxiliares técnicos, en la cabina de los directores técnicos,  en la ropa de los árbitros (Fly Emirates), en la pelota!!!! (Gilbert).

Lo peor es que no imagino una tendencia inversa. Esto va a seguir y agravarse.

Avanza la erradicación de avisos de oferta y reclutamiento sexual en los diarios

18 octubre 2010

Hay avances en la erradicación de los avisos en los diarios de oferta sexual y de captación de personas para ser explotadas en prostíbulos. Hasta el Washington Post decidió suprimirlos (http://ow.ly/2Mmn0).

En la Argentina, ejercer la prostitución no es un delito, pero organizarla y explotar a las prostitutas y afines sí lo es, máxime cuando adquiere perfiles criminales como la trata, el secuestro, la explotación de menores y encima corrompe a la policía y al poder político para maximizar su lucro. Una prueba son los centenares de prostíbulos que funcionan en la ciudad de Buenos Aires y en la provincia Buenos Aires, por ejemplo.(http://tiempo.elargentino.com/notas/son-una-empresa-y-los-jefes-de-calle-son-los-gerentes)

Y es francamente intolerable que los diarios se presten a difundir la oferta sexual de los prostíbulos, cobrando su comisión bajo la forma de ingresos por publicidad. Y después dan lecciones de moral y civismo en sus editoriales.

Pero la pelea de muchas organizaciones sociales va dando sus frutos.  El diario La República, de San Luis, acaba de anunciar la decisión de rechazar esos avisos. Ya son varios los medios gráficos de la Argentina que tomaron esta saludable decisión. Anteriormente lo habían hecho el diario La Arena, de La Pampa; La Mañana, de Neuquén; El Tiempo, de Pergamino; La República, de Corrientes, mientras que El Esquiú, de Catamarca, decidió no recibe avisos relacionados con ofertas sexuales desde su misma aparición, el 3 de agosto último.

El tema dio motivo a tres proyectos en la legislatura porteña (http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-154487-2010-10-07.html) que proponen sancionar a los medios de comunicación que publiquen “avisos de contactos sexuales”, mediante multas y quite de publicidad oficial.

Y va a ser necesario legislar al respecto porque parece que diarios como Clarín, La Nación y muchos otros no tienen vergüenza sobre esto y habrá que obligarlos.

Clarín de hoy: 30% información, 70% avisos

13 septiembre 2008

Lo medí. Me venía molestando la sensación cotidiana de que Clarín está saturado de avisos. Hoy, sábado, saqué las cuentas.

Trae 264 páginas, de las cuales 92 son Clasificados, 4 un pliego suelto de “espacio de publicidad”. El resto lo componen el cuerpo principal y cinco suplementos.

El cuerpo central, lo más genuino en términos informativos, tiene 80 páginas: 43 de información y 37 de avisos. ¡Más de 46%!.

El Rural, de 20, tiene 10 y media de información y 9,5 de publicidad. El de Espectáculos, 16 y 4, y el New York Times, 7,5 y 0,5, respectivamente.

Después hay dos suplementos de esos que tienen notas pero pensadas para dar soporte a los avisadores: Countries, con 10,5 páginas de supuesta información y 9,5 de publicidad directa, y Mujer, con 15,5 y 4,5, respectivamente. Yo considero esto todo publicidad.

Me da 78 páginas de información (29,5%) y 186 de publicidad (70,5%). Un abuso total.

Y pequeños abusos dentro del abuso:

– Anunciar la revista Ñ en tapa. No es un avance de un suplemento que va con el diario, es un aviso de otra publicación. Lo de “compra opcional” no tiene sentido. Todo el quiosco es de compra opcional.

– Presentar como noticia de cabeza de página la colección de guías de rutas (pág. 52) o el juego El Gran DT (pág. 71). Son avisos disfrazados de noticias importantes, una deslealtad comercial permanente en Clarín.

– Otros vicios, aunque en este caso no me refiero a la edición de este sábado, son promover especialmente los programas y los artistas del canal 13 y las radios del Grupo Clarín, en forma privilegiada respecto de medios competidores. Y promover en general los otros negocios del grupo, como viene sucediendo desde hace años con la feria agraria.

Esa historia es interesante. Hace una 15 años la revista La Chacra, de la editorial Atlántida (Gente, Para Ti, Billiken) creó Expochacra, una exposición agrícola, cuya virtud era que se hacía en el campo y las máquinas se mostraban en acción, trabajando la tierra, no como en la Rural, de Palermo, donde están quietas como en una vidriera.

Expochacra creció muchísimo y luego cambió de dueños. El negocio del campo en general tuvo un crecimiento extraordinario y llegó un punto en que Clarín quiso tener su propia exposición. Así nació hace unos 4 o 5 años Feriagro.

La aparición de esta competencia hizo que Expochacra hiciera una sociedad estratégica con el diario La Nación, para compensar el poder de promoción.

Durante un par de años se hicieron las dos. Pero lo interesante fue ver cómo Clarín dedicaba páginas y páginas a Feriagro como el gran acontecimiento comercial del campo e ignoraba a Expochacra.  A ver, lo digo clarito: informaba mal, desinformaba desvergonzadamente a propósito por su interés comercial. Una degradación flagrante de su función.

La Nación, otro pilar de la prensa argentina, hacía otro tanto con Expochacra, le daba mucho espacio y atención, y respecto de Feriagro tenía un resto de dignidad e informaba sin mucho entusiasmo.

Bien, finalmente se fusionaron hace un par de temporadas: nació Expoagro. Bueno, ahora tanto Clarín como La Nación, pero especialmente “el gran diario argentino” se dedican a ignorar al tercero en discordia: Agroactiva, que es tan grande o más que la de ellos.

La contaminación publicitaria nos ahoga

22 agosto 2008

Los Juegos Olímpicos me dieron nuevos elementos para despotricar contra la invasión de la publicidad en la vida cotidiana, una polución insoportable contra la que tendremos que reaccionar desde estos lugares de expresión libre, porque no esperen que el tema sea tratado por los medios cuyo negocio es vender publicidad. ¿Está claro, no?

Veamos un rápido panorama en el fútbol, por tomar un campo:

– Publicidad en el nombre de los torneos.

– Publicidad en las camisetas de los equipos: la selección que fue a Pekín tenía dos avisos en el frente, más el logotipo del fabricante de la prenda y el escudo de la AFA, lo único que me parece legítimo. En otros casos hay publicidad hasta en los pantalones.

– Publicidad en el estadio, auditiva y visual. Especialmente molesta es la de carteles con movimientos, que distraen de las acciones de juego.

– Publicidad en la televisión. Alguna sobreimpresa en la pantalla, que achica el campo visual. El logo del que transmite está en forma permanente y a veces está animado, lo que también confunde el movimiento natural del partido. Otros avisos aparecen en medio del juego en la parte inferior de la pantalla, a veces con sonido grabado de hinchadas que llevan a pensar que justo en el aviso algo está pasando; vi uno en que además de la marca entraba una pelotita saltando, que se confundía con la pelota que estaba en el juego. Y la novedad en estos Juegos Olímpicos es la intercalación de avisos de ese tipo con imagenes de público de fondo, pero ¡grabadas de otro cotejo!, por lo que se distorsiona la trasmisión al generar la ilusión de que esa gente está ahí viendo ese partido y en ese momento anímico de las acciones, cuando en realidad no tienen nada que ver.

– Publicidad en las señoritas que se ponen detrás de los que hacen declaraciones para la televisión, en las paredes de las conferencias de prensa, en los micrófonos de los cronistas, en las gorritas de algunos directores técnicos…

En la televisión, todo esto se suma a …

– conductores que en medio de presentaciones se ponen a hablar de un producto,

– entrevistadores que intercalan avisos entre las preguntas,

– cómicos que meten propagandas como parte de los diálogos de sus personajes,

– logotipos gigantes pintados en la cancha del rugby, toda clase de promociones en el automovilismo, más gorritos en el tenis…

Aparecen avisos por correo, por volantes bajo la puerta y en la calle, en llamados telefónicos, en mensajes de texto, por correo electrónico, por fax, en carteles electrónicos en el colectivo, en todo medio de comunicación comercial, pegados en columnas de alumbrado, en los taxis por afuera y por adentro, con las facturas de servicios, en medio de las películas, en los recitales… ¡Basta!

Un toque para los medios de comunicación:

¿Se les ocurrió sumar cuántas páginas suma el contenido publicitario de Clarín, por ejemplo, un sábado?

¿Alguna vez vieron en ése o en otro gran diario alguna nota sobre las condiciones de trabajo y remuneración de los trabajadores de los supermercados o de las grandes firmas de electrodomésticos? ¿No? ¿Alguno piensa que es porque no hay nada para decir sobre eso?