Archivo para marzo 2011

Bono (U2), Fuerte Apache, discriminación y mi solidaridad

31 marzo 2011

Escuché hace un rato en la radio Continental, en el programa de Magdalena, a un colega periodista comentando el fabuloso recital de U2 de anoche en La Plata. Al que lamento mucho no haber podido ir.

En un momento que el comentarista definió como “demagógico”, los músicos fueron nombrados con apodos de los astros del Seleccionado Argentino de Fútbol. Y a Bono lo asociaron con Carlos Tevez, el Apache.

“No lo veo mucho a Bono en Fuerte Apache. No le durarían mucho las gafas ésas que usa”, dijo el comentarista.

Irrespetuoso colega (no escuché tu nombre): lo que hiciste fue afirmar la estigmatización que sufren los vecinos del Barrio Ejército de los Andes. Por prejuicios como ése, que vos propagás y consolidás con tu comentario, después va un pibe a pedir trabajo y cuando dice que vive en ese rincón desangelado de Ciudadela, no se lo dan.

Estoy seguro de que en tu barrio también hay delincuentes, que probablemente no vivan de robar anteojos, y yo no ando diciendo que vos y todos los que viven en él, lo sean.

A ver si te ponés las pilas de la responsabilidad social, “comunicador”.

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¿Cuánto le importa el 24 de Marzo al diario que leés?

25 marzo 2011

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apertura oficial de la Maratón de Tango Queer

21 marzo 2011

La segunda edición del Maratón Mundial de Tango Queer, un estilo que experimenta el intercambio de roles en la pareja y admite que estén integradas por personas del mismo sexo, tuvo este lunes una lucida apertura oficial en el bar “Tinta Roja” del barrio porteño de Boedo.

El momento estelar de la noche fue la actuación de Nancy Ávalos, ganadora del Estrella de Mar al mejor espectáculo en la temporada estival marplatense, aplaudida en la ocasión por visitantes de México, Estados Unidos, Alemania, España, Portugal, Australia, Inglaterra, Francia y entusiastas cultores locales del género.

La velada, conducida por el transformista Demetrio Arias y la transexual Ana Lúpez, incluyó clases de esta versión libre del baile barroco y pasional rioplatense, a cargo de Mariano Garcés, director del Maratón, y Miguel Moyano.

La concurrencia desbordó las previsiones y obligó a los organizadores a habilitar otra pista en la planta superior del tradicional boliche tanguero de General Urquiza al 1200.

El lema de la propuesta es “bailemos en libertad”, e incluye “intercambio de roles, diversidad sexual de participantes e integración“, según explicó Garcés. “Todas y todos pueden participar“, subrayó.

A lo largo de toda la semana están previstas actividades académicas, baile y espectáculos en vivo, según un programa detallado en http://www.queertangomarathon.com, que incluye el folclore.

Pero el plato fuerte será el maratón, 42 horas seguidas de baile en el Ofelia Casa Teatro, en el barrio de Palermo, que comenzarán el viernes por la noche, con la presentación de Roberto Piazza en la apertura.

Hay dos maneras de participar: bailando sin parar, y gana la pareja que más tiempo lo consiga, o en postas, en que cada pareja inscripta participa una hora y luego la sigue otra hasta completar las 42″, informó Garcés.

Un componente destacado lo aportará el Grupo Alma, con bailarines en sillas de ruedas, que participarán una hora el sábado por la noche y otra el domingo por la tarde.

Para el jueves, aniversario del golpe de estado de 1976, está programada la Milonga del Nunca Más, en la Casa Brandon, de Luis María Drago 236, en Villa Crespo, con espectáculos a la memoria de las víctimas de la última dictadura.

El maratón fue declarado de interés cultural por la Secretaría de Cultura de la Nación, el gobierno porteño y el INADI.

Con raíces en los barrios y sangre joven crece el Festival de Tango Independiente

20 marzo 2011

Con una concurrida milonga al aire libre y con orquestas, concluyó el domingo, en la última noche del verano, el Segundo Festival de Tango Independiente, organizado por la Unión de Orquestas Típicas y el programa Fractura Expuesta, de AM 530 La Radio
de las Madres.

“Estuvo buenísimo. Lleno de gente bailando, y disfrutando el poder hacerlo con orquestas en vivo”, resumió Germán Marcos, portavoz de la organización. 

La noche de cierre del festival se montó sobre la base de la Milonga del Pañuelo Blanco, que los domingos se organiza en la Plaza Dorrego, en el porteño barrio de San Telmo, después que levantan campamento los puesteros de antigüedades y artesanías.

Arrancaron, alrededor de las 20, los riocuartenses de El Berretín. Luego actuaron Los Nadies, y fue una prueba del entusiasmo de los bailarines, que entraban en acción aunque el estilo de este grupo no sea particularmente bailable.

De ahí en más la pista, de casi media plaza, quedó chica con la participación que concitaron las sucesivas entregas del Quinteto Negro La Boca, que terminó tocando chacareras, y la Orquesta Típica La Vidú, todo con la conducción del Indio Benavente, motor de la Milonga del Pañuelo Blanco.

“Primero me prendí con la chacarera pero después me quede a bailar los tangos” destacó Axel, de 24 años, bermudas y sandalias poco apropiadas para el firulete, quien había ido “solo a escuchar” y terminó entreverado entre experimentados cultores de la sensual danza ciudadana.

Bárbara, por su parte, se había enganchado la noche del sábado, cuando asistió a otra de las milongas del festival, en la avenida Regimiento de Patricios frente a Radio Gráfica, en el barrio de Barracas.”Fui a ver a La Petitera y me interesó el anuncio de la milonga de cierre del festival. Hoy me acerqué con intención de ver de qué se trataba y terminé bailando, primero en la clase previa (del Indio Benavente), y después con los tangos
de La Vidú. La noche estuvo genial, espero que se hagan más milongas al aire libre”, dijo entusiasmada.

La actuación de La Vidú fue muy festejada porque en sus seis años de existencia, dirigida por el violinista Gabriel Bartolomei, la orquesta de Florencio Varela, ha sabido cosechar seguidores fieles.

El festival había empezado una semana antes con una primera milonga callejera en Boedo, por la que pasaron y disfrutaron casi mil personas.

Público de todas las edades se congregó aquella noche inusualmente fría en Boedo al 800. La fiesta arrancó con La Milonga del Morán, que permitió lucirse a un heterogéneo conjunto de bailarines, incluidos los principiantes que aprovecharon las clases gratuitas de Zona Tango, para sacarle brillo al pavimento, a apenas 150 metros de la mítica esquina de San Juan y Boedo.

En el escenario se sucedieron la orquesta típica Agustín Guerrero, el octeto Alan Haksten Grupp, el Quinteto Negro La Boca, Violentango, La Biyuya y, en el cierre, Juan Vattuone, aplaudido por el público más joven que perseveró hasta casi la medianoche.

En total, más de 40 músicos brindaron su arte sobre el mismo escenario en el una semana antes se habían encaramado Los Chiflados de Boedo para animar las alegres y calurosas noches del Carnaval.

Los que no bailaron disfrutaron de pie desde veredas y calles o sentados en canteros, cordones o las mesitas estratégicamente desplegadas por un par de tradicionales bares de la cuadra.

En total, tres milongas bajo el cielo estrellado y en el medio mesas redondas, clases, seminarios, conciertos en teatros y talleres.

El balance final dejó en  los organizadores, según comentó Marcos, “la convicción de un lugar ganado entre los feriados de Carnaval y la conmemoración del 24 de Marzo, y la decisión tomada de encarar tempranamente la edición 2012”.

¡Urgente! El cronista noctambulante anduvo en los festejos de San Patricio

18 marzo 2011

¡A bueno! Así es diferente. Esta bitácora estaba inactiva pero si reaparece el cronista noctambulante es otra cosa. ¿A ver qué hizo esta vez? Se fue a los festejos porteños de San Patricio. Veamos (la foto es de Tiempo Argentino):

Una multitud joven, divertida y tambaleante colmó desde anoche y hasta casi el amanecer de hoy la zona de pubs y bares del barrio porteño de Retiro para celebrar a pura cerveza y con insignias verdes la fiesta irlandesa de San Patricio.

La marea humana hegemónicamente sub40 que barrió el sector bautizado comercialmente como el Nuevo Bajo, fue, con todo, de menor volumen que la de años anteriores, según coincidieron asistentes y comerciantes.

“En 2010 hubo menos gente por la lluvia, pero esto no está tan lleno como en otros años, la gente vino más tarde y la veo menos alcoholizada”, testimonió Susana, que bajo una gran galera fucsia, paleta y pinceles en mano, ofrecía su arte pictórico a razón de diez pesos por mejilla decorada.

La elevada alcoholemia, no obstante, era evidente por doquier, inocultablemente expuesta en el comportamiento alocado de muchos, y con la prueba material de latas, botellas y vasos plásticos esparcidos por la calle y desbordando todo cesto de la zona.

“Hay más gente que el año pasado que llovió y no afecta en nada que sea jueves”, confirmó el encargado de Jaz, en Reconquista al 800, mientras cerraba el paso a potenciales clientes explicando que el local estaba completo.

La gente -40% mujeres, 60% varones- paseaba, se sacaba fotos, cantaba y la pasaba bien también en la calle, donde muchos llevaban su envase con cerveza pese a que técnicamente sólo estaba permitido servirla en el interior de los boliches.

“Para comprarla me senté en un bar.; después me la traje”, comentó un veinteañero que llevaba un vaso de un litro por el que había pagado 30 pesos. Otros tomaban de latitas adquiridas a 10 o 15 pesos a vendedores furtivos, no detectados hasta ese momento por los controles coordinados de la Federal y la Metropolitana, de ostensible presencia en la zona.

Pequeños tumultos de baja intensidad podían verse cuando algún grupo, típicamente liderado por un guitarrista, se ponía a cantar canciones o melodías tribuneras y emprendía un pogo.

“Olé, olé, olá, cada día te quiero más, ooooooooo vamo`Irlanda, es un sentimientooo, no puedo paraaaaar”, se oyó un desafinado coro con repertorio impensable en un estadio de fútbol o de rugby.

Otros estaban enganchadísimos con un tema de los Redondos dedicado a una irlandesa auténtica, de remera verde y gorro de gnomo, que disfrutaba con sus amigos a despecho de barreras idiomáticas: “A brillar mi amor, vamos a brillar mi amor”, le dedicaban.

Los bares, en tanto, vivían su mejor noche del año. Tenían tanta demanda que algunos exigían 50 pesos de consumición mínima con derecho a dos tragos y aún así durante varias horas estuvieron llenos y cuando alguien dejaba un lugar era inmediatamente reemplazado por otro cliente. Los carteles a la calle anunciaban “pinta (medio litro) $25, Quilmes (lata) $20”.

Sin embargo, no todos se mostraban satisfechos. “Mucho control, demasiadas reglas que atentan contra el espíritu de este festejo”, se quejaba Lucas, 29 años, encargado de New Pub, también conocido como John John, en Reconquista al 900.

“Ahora mismo tengo gente del gobierno de la Ciudad adentro. La concurrencia está rigurosamente contada, tengo habilitado un sector de la vereda, delimitado con vallas y la gente toma parada y no puede salir con la bebida”, detalló.

Una imprevisión grande fue detectada por Martín, 25 años, estudiante de medicina de la Universidad de Buenos Aires. “No hay baños químicos, muchos orinan en los rincones”.

Los negocios derivados del festejo fueron desparejos según los rubros. Los quioscos, a 6 pesos el pancho, anduvieron bien. Los taxistas también, a juzgar por la cantidad que esperaban pasajeros en la zona.

Un vendedor de remeras verdes a 50 pesos ofrecía un balance regular. “Vendí 13 en cuatro horas. Tendría que haber liquidado las 20 en una hora”, lamentaba. Tampoco vendía mucho pero no se quejaba Dante Gatica, de 43 años, que ofrecía garrapiñadas a dos paquetitos por 5 pesos.

Mientras Jeremías Jesús Vera, de 24 años, reunía incansablemente latitas vacías y todas las botellas que pudiera llevarse en tren hasta un depósito de Villa Albertina. “Me dan 5 pesos por el kilo de aluminio y por las botellas retornables 1,50 por cada una”, informó.